El legado de Alberdi es casi desconocido

29 Ago 2018

Integra la trilogía que los tucumanos ilustres y aunque no llegó a ser presidente de la Argentina, como Nicolás Avellaneda y Julio Roca, tiene el mérito de haber contribuido con sus “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, a la redacción de la Constitución Nacional de 1853. Pese a ser uno de los mentores de nuestra nación, su obra es prácticamente desconocida. Hace 208 años, nació en San Miguel de Tucumán Juan Bautista Alberdi.

Vio la luz en la hoy inexistente casona de 24 de Septiembre y 25 de Mayo, donde funciona actualmente una pizzería. Su madre falleció en el parto y fue criado por su padre, quien falleció cuando el prócer tenía apenas 11 años. Su producción intelectual y artística fue notable: abogado, periodista, músico, compositor, autor de tratados jurídicos, de obras teatrales, ensayos políticos y sociales; su obra abarca 16 tomos. En 1838, se integró en Montevideo al movimiento de oposición a Juan Manuel de Rosas. Viajó a Europa en 1843 y luego se radicó en Chile. Tras la caída de Rosas, escribió “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Justo José de Urquiza lo nombró ministro de la Confederación en Europa en 1854, pero luego Bartolomé Mitre lo excluyó del cuerpo diplomático. Se radicó en Francia y defendió con sus escritos a Paraguay en la guerra de la Triple Alianza. En 1878 volvió al país y fue electo diputado al Congreso Nacional por Tucumán. Al cesar en sus funciones, tras una disputa con Mitre retornó a Francia, donde murió el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine.

Al cumplirse el bicentenario de su nacimiento, la Facultad de Derecho de la UNT anunció la puesta en marcha de una cátedra libre dedicada a Alberdi; el Colegio de Abogados publicó un libro en su homenaje y se presentó “Juan Bautista Alberdi. Antología Conmemorativa 1810-2010”, dos tomos editados por la Cámara de Diputados de la Nación.

“El gobierno no ha sido creado para hacer ganancias, sino para hacer justicia; no ha sido creado para hacerse rico, sino para ser el guardián y centinela de los derechos del hombre, el primero de los cuales es el derecho al trabajo, o bien sea la libertad de industria”, afirmaba Alberdi. En su obra “Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina”, escribió: “Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia... Nuestro pueblo no carece de alimentos, sino de educación. Y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia de hacer las cosas bien. Pero, sobre todo, se muere de pereza, es decir, de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia situación”.

La obra de Alberdi no se enseña en el sistema educativo provincial; mal pueden sus comprovincianos valorarlo en toda su dimensión. ¿Qué diría el tucumano si se levantara de la tumba y viera este espectáculo de corrupción que atraviesa el país, la crisis de las instituciones, un país que se halla aún a la deriva a 165 años de su organización nacional? De nada sirve eternizar a Alberdi en el bronce, si no se siguen sus enseñanzas.

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