Analistas confirman que el arreglo con el FMI “constituye un avance en la dirección correcta”

Un informe del Banco Ciudad destaca que lo pactado permitirá al Tesoro garantizar la cobertura de sus necesidades en un contexto adverso

10 Jun 2018
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MAS LIBERTAD. Federico Sturzenegger tendrá ahora una mayor autonomía para concentrarse en bajar la inflación. REUTERS

La economía argentina post acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) traerá muchas novedades y algunas confirmaciones sobre el plan de acción que debe llevar a cabo el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

En un informe que dio a conocer ayer el Banco Ciudad y al que tuvo acceso LA GACETA, los analistas señalaron que el anuncio sorprendió positivamente, tanto por la velocidad para arribar a un acuerdo, como por la magnitud de la asistencia pactada (U$S 50.000 millones), superior a los U$S 30.000 millones esperados por el mercado. A esto se suman U$S 5.650 millones de otros entes multilaterales, para gasto social e infraestructura, “lo cual refleja el apoyo cosechado en la comunidad internacional por las autoridades nacionales”.

“En un contexto global que se ha tornado más complejo, con una retracción de los flujos de capitales hacia las economías emergentes, el programa con el FMI apunta a lograr transitar las actuales turbulencias internacionales minimizando el impacto sobre la economía argentina. Asimismo, facilita el continuar con una corrección ordenada de los desbalances macroeconómicos acumulados a lo largo de las últimas décadas, centrándose en dos ejes: una convergencia más acelerada hacia el equilibrio fiscal y el fortalecimiento de la autonomía del Banco Central, reforzando el marco de la política monetaria con el fin de bajar gradualmente la inflación”, señaló.

El déficit

El trabajo señala también que, en el frente fiscal, se mantuvo la meta de déficit primario de 2,7% del PIB para 2018, ya anunciada por el gobierno durante las turbulencias cambiarias de mayo. Al mismo tiempo prevé una reducción hasta el 1,3% del Producto en 2019, para converger al equilibrio en 2020 y presentar un superávit de 0,5% en 2021. “Así, la corrección fiscal (de 1,1% del PIB en 2018, 1,4% en 2019 y 1,3% en 2020) implicará un ahorro total en los próximos tres años de 3,8% del Producto y de 3,1% en comparación con las metas originales”, enfatizó. Y agregó: “esta dinámica reduciría las necesidades de financiamiento y permitiría que el ratio de deuda sobre PIB (con privados y organismos internacionales) comience a disminuir ya a partir del año que viene, y que el peso de los intereses alcance un pico en 2019, para comenzar a descender a partir de entonces”.

Reducción del gasto

El informe del Banco Ciudad resalta que el esfuerzo para alcanzar una reducción más acelerada del déficit fiscal estará centrado, fundamentalmente, en la contracción del gasto, previéndose que los ingresos tengan un efecto más bien neutro. “El programa contempla una disminución más gradual que la esperada previamente en los subsidios, una moderación de la obra pública más acelerada, y menores gastos de operación y transferencias a provincias. El gasto social y en jubilaciones se incrementaría levemente y, de hecho, se contempla el uso de recursos contingentes para la AUH y otras asignaciones, en caso que la economía no evolucione en línea con lo proyectado. En este sentido, por primera vez en la historia en un programa con el FMI, el acuerdo incluyó una salvaguarda para proteger a los sectores más vulnerables”, destacó.

En suma, el trabajo señala que, en un contexto internacional mucho más complejo, el acuerdo con el FMI permite al Tesoro garantizar la cobertura de sus necesidades de financiamiento más allá del fin del mandato de la actual administración, removiendo una importante fuente de incertidumbre. “El programa acordado constituye un avance en la dirección correcta, al acelerar la convergencia al equilibrio fiscal, reducir las necesidades de financiamiento, robustecer la consistencia entre las políticas monetaria y fiscal, y desarmar gradualmente el stock de Lebacs del BCRA, desarticulando fuentes de vulnerabilidad macroeconómica”, sentenció.

Finalmente, tras el anuncio del acuerdo y ya sin el techo señalado por el Banco Central, el tipo de cambio se movió por arriba de los $ 25 pero con tendencia descendente sobre el final de la jornada, cerrando en $ 25,30 por dólar a nivel mayorista. Eso es una buena señal, según se destacó.

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