Tres brasileños para el “jogo bonito” de la roja

07 Jun 2018

De los 23 futbolistas que representarán a España en el Mundial de Rusia, los nacidos en Barcelona son tantos como los brasileños. Y entre la propuesta seductora y vistosa de “La roja” y el “jogo bonito” la empatía parece ser absoluta. Rodrigo Moreno, Diego Costa y Thiago Alcántara forman ese trío. Si se define por la región de la que son oriundos, sólo Madrid, con cinco, aporta más futbolistas al equipo. Navarra, Galicia y el País Vasco, con dos cada uno, se ubican por detrás de Brasil.

Sin embargo, más allá de su sangre brasileña, los tres futbolistas poseen fuertes lazos con España. Rodrigo y Thiago llegaron juntos a Vigo en 2003, cuando tenían apenas 12 años. Diego Costa arribó a Madrid en 2007 y allí desarrolló la mayor parte de su carrera.

La historia de Thiago y Rodrigo es sorprendente, al punto de que la convocatoria conjunta para el Mundial es como un guiño del destino. Thiago es hijo de Mazinho, campeón con Brasil en el Mundial 1994. El padre de Rodrigo es Adalberto Machado, quien compartió equipo con glorias como Zico y Sócrates. Su carrera, que prometía mucho, culminó abruptamente: a los 25 años debió retirarse tras sufrir una grave fractura.

Ambos jóvenes, Thiago y Rodrigo, integraban la categoría 91 de Flamengo. Hay fotos en las que se los ve festejar juntos un gol. En 2003, a Mazinho le ofrecieron abrir unas escuelas de fútbol en Galicia. Aceptó y se llevó consigo a Adalberto, que tenía experiencia en gestionar ese tipo de emprendimientos. Los hijos de los jugadores llegaron juntos a España desde Río de Janeiro.

Para Thiago, actual centrocampista de Bayern Munich, la identificación con la selección española fue natural. Desde 2007 comenzó a jugar en las categorías juveniles y en 2011 debutó en el primer equipo. Rodrigo es una de las principales figuras de Valencia y se ganó su lugar en Rusia relegando a Álvaro Morata.

El caso de Diego Costa fue diferente, por la polémica que provocó su naturalización para jugar el Mundial de Brasil por España. Nacido en Sergipe, rechazó la chance de representar a su país natal para vestir la camisa roja.

La decisión le granjeó a Costa la animadversión del público brasileño, que lo abucheó en cada partido del pasado Mundial. “Me encantaría jugar la final de la Copa contra Brasil. Sería muy bonito”, afirmó hace unos días Costa, alimentando la polémica.

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