30 Mayo 2004 Seguir en 
"Hoy estamos pagando las consecuencias de un padre -el Estado- que estuvo ausente durante más de una década y que hoy debe hacerse cargo de los hijos". Con esta contundente frase, el asesor económico José Mario Laks afirmó que la Nación debe echar mano de las herramientas financieras e impositivas que tiene para conjurar la pérdida de competitividad que sufren las empresas argentinas.
Las ventajas que produjo la devaluación, según el experto, están llegando a su fin. "La salida de la convertibilidad permitió que se pusieran en pie las industrias ligadas a la exportación de commodities (materias primas) y otras que, tecnológicamente obsoletas, hoy ni siquiera pueden abastecer la demanda interna, como lo prueba el hecho de que toda la tecnología vinculada a los celulares proviene de Brasil. Esto último hará que suban los precios -más aún- o que haya que importar productos", explicó.
Laks está convencido de que la realidad está poniendo las cosas en su sitio. "Como consecuencia de buscar el efecto caja por medio de las retenciones a las exportaciones no se buscó la diversificación de cultivos. Se puso énfasis en el boom de la soja, que resultó ser pasajero. Tenemos que sembrar industrias y conseguir acuerdos con la Unión Europea que nos permita colocar productos industrializados a partir de los commodities que se generan en el país", aconsejó.
Otra mirada
La actuación del Estado, según el especialista, es fundamental para salir adelante. "El dispone de herramientas financieras e impositivas para alentar la producción. Por intermedio del Banco Nación o del Consejo Federal de Inversiones (CFI) podría lanzar líneas de créditos accesibles, blandos y a largo plazo, que aseguren toda la cadena. Además, podría haber una reducción impositiva o de las cargas sociales para determinados. Sería una forma de incentivar a las PyMe y a las cooperativas", manifestó.
Aunque considera que Brasil no es la octava maravilla del mundo, Laks aseveró que el vecino país tiene muchas ventajas respecto de la Argentina y que no pasan sólo por el hecho de haber devaluado antes. "Petrobrás sigue siendo estatal, razón por la que ellos sigue siendo dueños de su petróleo. Además, están generando emprendimientos en el interior para descomprimir los principales centros urbanos", dijo.
Lamentan que los costos sigan en alza
Las variaciones en el tipo de cambio impiden que los industriales puedan planificar. A ello hay que sumarle que los costos, en particular por la crisis energética, siguen subiendo.
"En un primer momento, cuando se produce una devaluación, las actividades se vuelven competitivas. Pero a medida que avanza el tiempo se ajustan los valores por diferentes parámetros. El dólar se queda quieto, pero los costos internos suben. En nuestro caso, subieron la energía, el precio de los herbicidas y de todo lo relacionado con el campo, especialmente aquellos valores que están ligados a precios internacionales. Esto, inexorablemente, se traslada al costo de nuestros propio productos". De este modo, el titular del CART, César Paz describió el presente
El industrial insistió en que la coyuntura económica es compleja para el sector. "En materia azucarera nos afectó particularmente la suba del precio de los combustible, del acero y de los jornales, así como los aumentos salariales que parcialmente concedió el Gobierno. Esto genera dificultades para exportar, nos causa una pérdida de competitividad y una suba de precios internos", afirmó Paz a LA GACETA.
Brasil es otro foco de preocupación, por los vaivenes del real (estaba a 2,8 por dólar y llegó a rozar los 3,20 en los últimos días) y porque el aumento de la desocupación vuelve más barata a la mano de obra de ese país. "Como siempre, no queda otra que mejorar la eficiencia, los niveles de rendimiento y, en nuestro caso, la calidad de la caña. El gran desafío de la economía argentina, en general, es mejorar la producción con menores costos", dijo.
Las ventajas que produjo la devaluación, según el experto, están llegando a su fin. "La salida de la convertibilidad permitió que se pusieran en pie las industrias ligadas a la exportación de commodities (materias primas) y otras que, tecnológicamente obsoletas, hoy ni siquiera pueden abastecer la demanda interna, como lo prueba el hecho de que toda la tecnología vinculada a los celulares proviene de Brasil. Esto último hará que suban los precios -más aún- o que haya que importar productos", explicó.
Laks está convencido de que la realidad está poniendo las cosas en su sitio. "Como consecuencia de buscar el efecto caja por medio de las retenciones a las exportaciones no se buscó la diversificación de cultivos. Se puso énfasis en el boom de la soja, que resultó ser pasajero. Tenemos que sembrar industrias y conseguir acuerdos con la Unión Europea que nos permita colocar productos industrializados a partir de los commodities que se generan en el país", aconsejó.
Otra mirada
La actuación del Estado, según el especialista, es fundamental para salir adelante. "El dispone de herramientas financieras e impositivas para alentar la producción. Por intermedio del Banco Nación o del Consejo Federal de Inversiones (CFI) podría lanzar líneas de créditos accesibles, blandos y a largo plazo, que aseguren toda la cadena. Además, podría haber una reducción impositiva o de las cargas sociales para determinados. Sería una forma de incentivar a las PyMe y a las cooperativas", manifestó.
Aunque considera que Brasil no es la octava maravilla del mundo, Laks aseveró que el vecino país tiene muchas ventajas respecto de la Argentina y que no pasan sólo por el hecho de haber devaluado antes. "Petrobrás sigue siendo estatal, razón por la que ellos sigue siendo dueños de su petróleo. Además, están generando emprendimientos en el interior para descomprimir los principales centros urbanos", dijo.
Las variaciones en el tipo de cambio impiden que los industriales puedan planificar. A ello hay que sumarle que los costos, en particular por la crisis energética, siguen subiendo.
"En un primer momento, cuando se produce una devaluación, las actividades se vuelven competitivas. Pero a medida que avanza el tiempo se ajustan los valores por diferentes parámetros. El dólar se queda quieto, pero los costos internos suben. En nuestro caso, subieron la energía, el precio de los herbicidas y de todo lo relacionado con el campo, especialmente aquellos valores que están ligados a precios internacionales. Esto, inexorablemente, se traslada al costo de nuestros propio productos". De este modo, el titular del CART, César Paz describió el presente
El industrial insistió en que la coyuntura económica es compleja para el sector. "En materia azucarera nos afectó particularmente la suba del precio de los combustible, del acero y de los jornales, así como los aumentos salariales que parcialmente concedió el Gobierno. Esto genera dificultades para exportar, nos causa una pérdida de competitividad y una suba de precios internos", afirmó Paz a LA GACETA.
Brasil es otro foco de preocupación, por los vaivenes del real (estaba a 2,8 por dólar y llegó a rozar los 3,20 en los últimos días) y porque el aumento de la desocupación vuelve más barata a la mano de obra de ese país. "Como siempre, no queda otra que mejorar la eficiencia, los niveles de rendimiento y, en nuestro caso, la calidad de la caña. El gran desafío de la economía argentina, en general, es mejorar la producción con menores costos", dijo.







