30 Mayo 2004 Seguir en 
El economista Osvaldo Meloni afirma que no se puede crecer sostenidamente si no se sale del default y si no se solucionan los problemas de fondo.
-Las ventajas cambiarias que generó para algunos sectores la salida de la convertibilidad, ¿se están diluyendo?
-Sí, aunque tener el dólar a casi $ 3 es una ventaja. Los problemas no se presentarán inmediatamente, pero sí en el mediano plazo. Ninguna de las dificultades que teníamos cuando Néstor Kirchner asumió hace un año las resolvimos: la deuda, la reestructuración del sistema financiero y la crisis energética. El Presidente puso de penitencia a Daniel Scioli porque este dijo que iban a aumentar las tarifas. Pero pasó un año y no arregló la deuda, y al problema energético se le dio la peor solución. En lugar de permitir un aumento paulatino de las tarifas, se lo hizo de forma encubierta, con premios y castigos. Los empresarios se dan cuenta de que el Gobierno sólo reacciona cuando se le cae la estantería y eso genera incertidumbre.
-¿Qué podían hacer en materia energética?
-Nadie quería un aumento excesivo, pero sí que hubiera un horizonte para 2004 y 2005, de manera de poder morigerar la crisis. Es cierto que Kirchner agarró la crisis cuando ya estaba desarrollada, pero reacciona por las fuerzas de las circunstancias, no prevé las cosas. ¿Con la deuda pasará lo mismo? ¿Actuarán cuando comience a caerse todo? La solución del problema de la deuda es clave, porque de ella dependerá las tasas de interés y la reactivación del crédito.
-¿Qué se puede esperar?
-Mientras no se solucione el problema de la deuda no se puede avanzar con los temas financieros. La otra cuestión sigue en el sector público, en el que hay superávit porque hubo un rebote de la actividad, pero no se solucionaron los problemas de los gastos corrientes, ni los de la coparticipación; son temas importantísimos. El Estado sigue siendo tremendamente ineficiente. Hay muchos discursos, pero no hay soluciones concretas.
-En este año, no obstante, la economía argentina crecerá.
-Sí, pero será menor a lo previsto por la crisis energética. Además, no sabremos qué pasara en 2005. A las empresas se las sigue retando con discursos y bravuconadas. Estas, entonces, no pueden pensar en ampliar sus inversiones. Si no hay un horizonte, tasas ni un arreglo por la deuda, no se puede invertir. Todo se improvisa y se hace en el corto plazo.
-¿Todos estos problemas vuelven menos competitivas a las empresas?
-Sin dudas, porque padecen aumentos de costos energéticos e impositivos y una presión salarial muy fuerte. Además, el mes pasado la inflación fue del 0,9%. Si se continúa así a fin de año oscilará entre el 10% y el 15%. De todos modos, aún hay tiempo para reaccionar. Es clave la deuda y arreglar con los bonistas, con la gran cantidad de gente a la que la Argentina dejó desahuciada, pese a que había confiado en que el país podía andar bien.
-¿El problema es más grave para las provincias?
-La Ley de Coparticipación hoy no genera responsabilidades a las provincias. Se trata más bien de un pacto de correspondencia fiscal. Hoy los ingresos vienen de afuera, vía transferencia, pero los gastos se hacen localmente. Entonces, a las provincias no les interesa mucho gastar lo que viene de afuera. Eso no genera responsabilidad y se termina gastando de manera poco eficiente. Diferente es cuando el dinero depende de la recaudación o cuando sé que cada peso que tengo le saqué a alguien que vive a la vuelta de mi casa y que me pregunta en qué gasté.
-¿Cómo afecta la coyuntura a las empresas tucumanas?
-El citrus está sufriendo el problemas energético, porque depende bastante del gas en la parte industrial. En el sector azucarero usarán bagazo, pero les costará varias toneladas de producción y varios millones en ingreso. A ello hay que sumarle que Tucumán, según la Fundación Mediterránea, es una provincia relativamente cara con respecto a otras. Además, como estamos lejos de los puertos de salida, todo aumento de combustible impactará sobre el transporte y sobre nuestros costos.
FICHA PERSONAL
NOMBRE: Osvaldo Meloni. Edad y ESTADO CIVIL: 43 años. Está casado con Teresita Comolli. Tiene tres hijos.
PROFESION: licenciado en Economía de la UNT. Hizo un master en la Universidad de California (UCLA), Estados Unidos.
CARGOS: profesor de Economía Industrial en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, casa en la cual dirige el Instituto de Investigaciones Económicas.
LIBROS: junto a Ana María Cerro escribió "Análisis de las políticas de prevención y represión del delito en la Argentina".
HOBBY: la literatura, en particular la latinoamericana.
-Las ventajas cambiarias que generó para algunos sectores la salida de la convertibilidad, ¿se están diluyendo?
-Sí, aunque tener el dólar a casi $ 3 es una ventaja. Los problemas no se presentarán inmediatamente, pero sí en el mediano plazo. Ninguna de las dificultades que teníamos cuando Néstor Kirchner asumió hace un año las resolvimos: la deuda, la reestructuración del sistema financiero y la crisis energética. El Presidente puso de penitencia a Daniel Scioli porque este dijo que iban a aumentar las tarifas. Pero pasó un año y no arregló la deuda, y al problema energético se le dio la peor solución. En lugar de permitir un aumento paulatino de las tarifas, se lo hizo de forma encubierta, con premios y castigos. Los empresarios se dan cuenta de que el Gobierno sólo reacciona cuando se le cae la estantería y eso genera incertidumbre.
-¿Qué podían hacer en materia energética?
-Nadie quería un aumento excesivo, pero sí que hubiera un horizonte para 2004 y 2005, de manera de poder morigerar la crisis. Es cierto que Kirchner agarró la crisis cuando ya estaba desarrollada, pero reacciona por las fuerzas de las circunstancias, no prevé las cosas. ¿Con la deuda pasará lo mismo? ¿Actuarán cuando comience a caerse todo? La solución del problema de la deuda es clave, porque de ella dependerá las tasas de interés y la reactivación del crédito.
-¿Qué se puede esperar?
-Mientras no se solucione el problema de la deuda no se puede avanzar con los temas financieros. La otra cuestión sigue en el sector público, en el que hay superávit porque hubo un rebote de la actividad, pero no se solucionaron los problemas de los gastos corrientes, ni los de la coparticipación; son temas importantísimos. El Estado sigue siendo tremendamente ineficiente. Hay muchos discursos, pero no hay soluciones concretas.
-En este año, no obstante, la economía argentina crecerá.
-Sí, pero será menor a lo previsto por la crisis energética. Además, no sabremos qué pasara en 2005. A las empresas se las sigue retando con discursos y bravuconadas. Estas, entonces, no pueden pensar en ampliar sus inversiones. Si no hay un horizonte, tasas ni un arreglo por la deuda, no se puede invertir. Todo se improvisa y se hace en el corto plazo.
-¿Todos estos problemas vuelven menos competitivas a las empresas?
-Sin dudas, porque padecen aumentos de costos energéticos e impositivos y una presión salarial muy fuerte. Además, el mes pasado la inflación fue del 0,9%. Si se continúa así a fin de año oscilará entre el 10% y el 15%. De todos modos, aún hay tiempo para reaccionar. Es clave la deuda y arreglar con los bonistas, con la gran cantidad de gente a la que la Argentina dejó desahuciada, pese a que había confiado en que el país podía andar bien.
-¿El problema es más grave para las provincias?
-La Ley de Coparticipación hoy no genera responsabilidades a las provincias. Se trata más bien de un pacto de correspondencia fiscal. Hoy los ingresos vienen de afuera, vía transferencia, pero los gastos se hacen localmente. Entonces, a las provincias no les interesa mucho gastar lo que viene de afuera. Eso no genera responsabilidad y se termina gastando de manera poco eficiente. Diferente es cuando el dinero depende de la recaudación o cuando sé que cada peso que tengo le saqué a alguien que vive a la vuelta de mi casa y que me pregunta en qué gasté.
-¿Cómo afecta la coyuntura a las empresas tucumanas?
-El citrus está sufriendo el problemas energético, porque depende bastante del gas en la parte industrial. En el sector azucarero usarán bagazo, pero les costará varias toneladas de producción y varios millones en ingreso. A ello hay que sumarle que Tucumán, según la Fundación Mediterránea, es una provincia relativamente cara con respecto a otras. Además, como estamos lejos de los puertos de salida, todo aumento de combustible impactará sobre el transporte y sobre nuestros costos.
NOMBRE: Osvaldo Meloni. Edad y ESTADO CIVIL: 43 años. Está casado con Teresita Comolli. Tiene tres hijos.
PROFESION: licenciado en Economía de la UNT. Hizo un master en la Universidad de California (UCLA), Estados Unidos.
CARGOS: profesor de Economía Industrial en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, casa en la cual dirige el Instituto de Investigaciones Económicas.
LIBROS: junto a Ana María Cerro escribió "Análisis de las políticas de prevención y represión del delito en la Argentina".
HOBBY: la literatura, en particular la latinoamericana.







