28 Mayo 2004 Seguir en 
"Un foco apagado en una casa representa un puesto de trabajo que se mantiene en el sector privado". Con ese concepto del ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, el Poder Ejecutivo insistió ayer en la idea de que la población tome conciencia de la magnitud de la crisis energética para generar ahorro de gas y de electricidad.
Esos saldos energéticos se volcarán hacia la actividad económica, para que mantenga el nivel de crecimiento en Tucumán a días de incrementar la capacidad productiva con el inicio de la zafra azucarera.
El Gobierno estimó que con el cambio de horario, a aplicarse desde el próximo martes, y con las medidas instrumentadas mediante el Plan de Uso Racional de Energía, el ahorro durante el invierno puede llegar al 7% del consumo general en la provincia. Particularmente, Paz pidió un esfuerzo solidario a los usuarios domiciliarios, mientras que en todas las reparticiones oficiales el objetivo será disminuir entre un 30% y un 35% el consumo energético.
La estimación respecto del ahorro surge de un informe elaborado por el Ente Provincial Regulador de Energía (Epret). Ese diagnóstico sostiene que la aplicación de las medidas establecidas en el Plan de Uso Racional podría significar un ahorro del 5% en el consumo general de energía. A esto se suma que, por el retraso de 60 minutos en Tucumán respecto de la hora oficial argentina, el ahorro sería de entre un 1,2% y un 2,5%. Sin embargo, voceros del Epret estimaron ayer que la primera medición sobre el impacto de las acciones oficiales en el consumo se observarán hacia fines de julio, cuando venzan las facturas de electricidad.
Un cambio cultural
El saldo energético, según el ministro de Desarrollo Productivo, será volcado directamente al sector productivo. "Ante la crisis energética, la sociedad tucumana debe entender este mensaje y avanzar hacia un cambio cultural. La actividad económica no tiene que frenarse porque genera dividendos a la provincia y, además, es una constante generadora de mano de obra", remarcó el ministro.
En los próximos días, el Gobierno, el Epret y EDET iniciarán una campaña de concientización para el uso racional de energía. Paz sostuvo que el aumento en los niveles de producción en Tucumán fue significativo respecto del año pasado. "La provincia está frente a un cuello de botella, sobre todo en inversiones, ya que los requerimientos de energía, por parte del sector industrial, son importantes", puntualizó el funcionario.
PUNTO DE VISTA
Los costos adicionales
Por Víctor Elías
Doctor en Economía
La decisión del Gobierno de retrasar 60 minutos los relojes respecto de la hora oficial argentina no tendría utilidad para la actividad económica. Lo que en Tucumán se puede ahorrar en energía, puede generarles a las industrias y a las empresas costos adicionales por la readaptación de sus actividades respecto de la Capital Federal.
Particularmente, aunque no son graves, las consecuencias de la medida impactarán en las transacciones comerciales, en los servicios y hasta en el clearing bancario. Las provincias que decidieron modificar el horario representan casi el 20% de la actividad económica del país. Para una economía como la Argentina, que está en un proceso de crecimiento, es fundamental la uniformidad en el huso horario para que, de esa manera, exista un verdadero ahorro de energía que beneficie al sector productivo.
Creo que el Gobierno provincial aún está a tiempo de revertir la medida que, a mi entender, no presenta grandes ventajas. Además creo que no significará un ahorro sustancial de electricidad o de gas. No obstante, a la larga las actividades tienden a acostumbrarse al cambio de hora. En otros países existen dos horarios, pero todos corren en un mismo sentido y se aplican en función de acciones consensuadas. Si el cambio de horario fuese general -para todo el país-, recién podríamos pensar que habría beneficios en el ahorro de energía.
Esos saldos energéticos se volcarán hacia la actividad económica, para que mantenga el nivel de crecimiento en Tucumán a días de incrementar la capacidad productiva con el inicio de la zafra azucarera.
El Gobierno estimó que con el cambio de horario, a aplicarse desde el próximo martes, y con las medidas instrumentadas mediante el Plan de Uso Racional de Energía, el ahorro durante el invierno puede llegar al 7% del consumo general en la provincia. Particularmente, Paz pidió un esfuerzo solidario a los usuarios domiciliarios, mientras que en todas las reparticiones oficiales el objetivo será disminuir entre un 30% y un 35% el consumo energético.
La estimación respecto del ahorro surge de un informe elaborado por el Ente Provincial Regulador de Energía (Epret). Ese diagnóstico sostiene que la aplicación de las medidas establecidas en el Plan de Uso Racional podría significar un ahorro del 5% en el consumo general de energía. A esto se suma que, por el retraso de 60 minutos en Tucumán respecto de la hora oficial argentina, el ahorro sería de entre un 1,2% y un 2,5%. Sin embargo, voceros del Epret estimaron ayer que la primera medición sobre el impacto de las acciones oficiales en el consumo se observarán hacia fines de julio, cuando venzan las facturas de electricidad.
Un cambio cultural
El saldo energético, según el ministro de Desarrollo Productivo, será volcado directamente al sector productivo. "Ante la crisis energética, la sociedad tucumana debe entender este mensaje y avanzar hacia un cambio cultural. La actividad económica no tiene que frenarse porque genera dividendos a la provincia y, además, es una constante generadora de mano de obra", remarcó el ministro.
En los próximos días, el Gobierno, el Epret y EDET iniciarán una campaña de concientización para el uso racional de energía. Paz sostuvo que el aumento en los niveles de producción en Tucumán fue significativo respecto del año pasado. "La provincia está frente a un cuello de botella, sobre todo en inversiones, ya que los requerimientos de energía, por parte del sector industrial, son importantes", puntualizó el funcionario.
Los costos adicionales
Por Víctor Elías
Doctor en Economía
La decisión del Gobierno de retrasar 60 minutos los relojes respecto de la hora oficial argentina no tendría utilidad para la actividad económica. Lo que en Tucumán se puede ahorrar en energía, puede generarles a las industrias y a las empresas costos adicionales por la readaptación de sus actividades respecto de la Capital Federal.
Particularmente, aunque no son graves, las consecuencias de la medida impactarán en las transacciones comerciales, en los servicios y hasta en el clearing bancario. Las provincias que decidieron modificar el horario representan casi el 20% de la actividad económica del país. Para una economía como la Argentina, que está en un proceso de crecimiento, es fundamental la uniformidad en el huso horario para que, de esa manera, exista un verdadero ahorro de energía que beneficie al sector productivo.
Creo que el Gobierno provincial aún está a tiempo de revertir la medida que, a mi entender, no presenta grandes ventajas. Además creo que no significará un ahorro sustancial de electricidad o de gas. No obstante, a la larga las actividades tienden a acostumbrarse al cambio de hora. En otros países existen dos horarios, pero todos corren en un mismo sentido y se aplican en función de acciones consensuadas. Si el cambio de horario fuese general -para todo el país-, recién podríamos pensar que habría beneficios en el ahorro de energía.







