La provincia no siempre adhirió a la hora del país

En 1988, con Alfonsín, empezaron los traslados de los husos cada 6 meses. En 1993, una ley provincial frenó el adelanto y el retraso de las agujas del reloj.

27 Mayo 2004
La presidencia de Raúl Alfonsín trajo, entre otras cuestiones, los cambios continuos de la hora oficial a través del movimiento -hacia atrás o hacia adelante- del huso horario. Desde entonces (1988) hasta que la Legislatura provincial sancionó una ley promovida por el entonces parlamentario Franco Fogliata (1993), Tucumán quedó, casi en todas las oportunidades, a contramano con lo que marcaban los relojes en Buenos Aires.La decisión del Gobierno provincial de atrasar una hora los relojes parece repetir una historia de varias décadas de discusiones y de desencuentros en torno de la hora oficial. A través del decreto 1749/88, el 1 de diciembre de 1988 Alfonsín estableció que, en todo el país, para el período estival se adelantaría una hora el reloj (hasta el huso horario 2 del meridiano de Greenwich). Esto rigió hasta el 16 de marzo de 1989, cuando se volvió a atrasar una hora (huso horario 3) hasta el 1 de diciembre, y así sucesivamente.
Desde ese entonces hasta 1990 Tucumán respetó la decisión nacional. Pero el 27 de octubre de ese año, junto a otras provincias, decidió atrasar una hora los relojes y dejó sin efecto una disposición nacional que disponía adelantar una hora. El 20 de octubre de 1991 Buenos Aires volvió a adelantar una hora el reloj. Tucumán no se adhirió a la medida.
El 17 de octubre de 1992 el huso horario se adelantó una hora en todo el país, salvo en Tucumán y en otras cinco provincias, que decidieron mantener la hora sin cambios.
El 19 octubre de 1993, el Gobierno nacional dispuso atrasar 60 minutos el reloj. En esa oportunidad, Tucumán tampoco se adhirió a la disposición. Pero esta vez fue más allá: a través de un proyecto presentado por Fogliata, la Legislatura fijó por ley al huso horario 3 para la provincia.
Entre 1999 y 2001 la Nación analizó la puesta en vigencia de una ley aprobada por el Congreso de la Nación que disponía la vuelta al sistema de un huso horario para el período estival y otro para los meses fríos. La propuesta no prosperó. Actualmente, Mendoza ya dispuso el atraso de una hora en su distrito que se aplicó a partir del domingo pasado. Y otras provincias seguirían el mismo criterio.

Desde comienzos de siglo
Según muestra la historia, la Argentina siguió una política errática en materia de husos horarios desde la década del 20: hasta 1929, se utilizó el huso 4 durante todo el año; de 1930 a 1969, huso 3 en verano y huso 4 en invierno; de 1969 a 1974, huso 3 todo el año; de 1974 a 1978, huso 2; de 1978 a 1988, se volvió al huso 3; en 1988, huso 2; de 1989 a 1993, huso 2 para verano y 3 para el invierno; de 1993 hasta ahora, huso 3 para todo el año.

Dispar reacción entre la población

APAGAR LA LUZ.- "Habrá ahorro en la medida que se acuerden de apagar las luces de la avenida, que a veces están prendidas durante todo el día. Se ahorra por un lado, pero se derrocha por el otro", dijo Oscar, vecino de Tafí Viejo, quien se mostró cauteloso respecto de las implicancias del retraso de la hora.

HORARIO CORRIDO.- "No habrá beneficios porque se va en contra de lo que se quiere hacer, que es ahorrar energía", consideró Enrique Gallardo. Estimó que, si los comercios trabajaran en horario corrido, la medida sería diferente. "El empleado ahorrará en movilidad y el comercio en energía, porque cerrará antes de que anochezca", manifestó.

SIN BENEFICIOS.- "Habría que preguntarse quiénes son los que se benefician. Yo no me beneficio, porque gastaré lo mismo, y quizás más", opinó una ama de casa. "Los chicos que van a la tarde al colegio, saldrán de noche, y muchos tienen que caminar 20 cuadras porque no tienen dinero para el colectivo. ¿Quién les garantizará seguridad?", cuestionó.

SIN PROBLEMAS.- "Yo no tendría inconvenientes, porque no trabajo. Pero sí algunos integrantes de mi familia, que sí lo hacen", consideró María. La mujer, sin embargo, dijo que el primer día de la vigencia de la medida habrá que dormir una hora menos. "Costará hacerlo, pero después me acostumbraré", dijo.

MOVIMIENTO.- "Ocurrirá lo mismo que ahora. Nos ponen una hora más de luz de día y una menos de noche. Pero habrá más gasto porque hay más movimiento por la tarde que por la mañana", opinó Sonia Carbonell, estudiante de Filosofía de la UNT .

PREVISIBILIDAD.- "Esto traerá inconvenientes al principio, pero después nos adaptaremos. Sin embargo, en el país siempre se habla pero no se hace nada. En vez de aplicar medidas de emergencia, sería bueno que nos adelantáramos a los problemas. Así seremos un país sensato, visionario e inteligente", espetó Manuel Calviño, gerente de un comercio del microcentro.

MAS CLIENTELA.-"Me parece mejor, abrimos muy temprano el restaurante y, al estar muy oscuro, la gente viene menos", sostuvo Alejandra, encargada de un bar de zona norte. "A la noche no hay problema, porque la actividad continúa. Pero sí se gastará más porque tendremos que encender las luces antes, como a las 17.30 o 18, porque será de noche", precisó.

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