Un candado detiene a los visitantes en Ibatín

Poco, y casi en ruinas, queda del centro de interpretación arqueológico de la primera capital tucumana

29 Abr 2018 Por Julio Marengo

Don Rubén Díaz escucha el ruido de un auto y mira semiescondido por la ventana de su casa, como queriendo pasar inadvertido. Un candado gigante frena en seco al conductor del vehículo que intenta visitar Ibatín, con la promesa de encontrarse con los restos arqueológicos de lo que fue la primera capital de Tucumán. Habrá que pasar caminando, entonces.

Algunos vecinos de León Rougés, la comuna donde se encuentra el “Pueblo Viejo”, hablan de “museo” para referirse al sitio. Y con esa idea en mente llegan las visitas, pero lo que se llevan es un gran fiasco. En el lugar, sencillamente, no hay nada.

Delante del predio, apenas se pasa el acceso, hay unos merenderos y un cartel descolorido que cuenta los orígenes de la primera fundación de Tucumán. Después, aparece un edificio con baños relativamente nuevos (cerrados), un centro de información del sitio (destrozado por un tornado) y un sendero con algunos carteles (casi todos derruidos). Son las ruinas de las ruinas.

De ahí en más, lo único que hay en Ibatín es un paisaje selvático, abundante, húmedo, repleto de vida. Y de mosquitos. De repente uno no sabe si está en Horco Molle, en Alpachiri o en los cimientos donde el viejo Tucumán estuvo asentado durante 120 años.

“Yo, cuando vienen vehículos con turistas, no quiero ni aparecerme por acá”, explica Díaz. Su casa está pegada al terreno de 100 hectáreas expropiado en 1944 para su rescate histórico. Y dice que se esconde por dos motivos: por vergüenza y por el baño. “Es que los escucho cuando llegan y dicen: ‘pero acá no hay nada’. Y es cierto. A mí como tucumano me da un poco de vergüenza que llegue gente de quién sabe dónde será y se encuentre con esto. Después, porque vienen a golpear las manos acá para que les preste el baño... Y yo no tengo comodidades... Porque es gente delicada la que viene. Estos baños que hay acá son nuevitos, pero están cerrados desde que se fue la gente”.

Tierra de nadie

“La gente” eran las personas que, a falta de un recorrido autoguiado, ayudaban a los visitantes a interpretar el sitio. Estaban apostadas en ese salón destrozado en el que además funcionaba un minimuseo, y había videos y material que orientaban a los visitantes a través de los senderos comidos por la vegetación voraz. El puesto inaugurado en agosto de 2012, fue uno de los primeros intentos de darle forma a lo que siempre fue un sitio arqueológico en crudo, que necesita sí o sí de un guión para ser comprendido. Pero el sueño se esfumó definitivamente el año pasado, luego de que un tornado arrasó con las instalaciones. Hubo que cerrar el sitio. De aquel intento queda la cartelería con el sello del Ente Tucumán Turismo, pero funcionarios de ese organismo sostienen que no es su misión poner en valor un sitio arqueológico; que esa tarea es exclusiva del Ente de Cultura y de su Dirección de Patrimonio, que cuenta con un equipo de arqueología (ver aparte).

Ibatín sigue siendo motivo simbólico de orgullo para los tucumanos y para los vecinos que viven en la zona. Pero desde que sus habitantes huyeron, en 1685, el lugar parece condenado al abandono.

no se niegan a brindar asesoramiento, pero subrayan que el sitio no es su responsabilidad
“Ibatín es, antes que cualquier cosa, un sitio arqueológico y está bajo la custodia de la Ley 7.535 de Patrimonio Cultural. Por ende, de la Dirección de Patrimonio de la Provincia. Nosotros podemos llevar turistas, ayudar a su promoción, pero antes de eso tiene que haber algo como un museo, por ejemplo”, sostuvo Sebastián Giobellina, presidente del Ente de Turismo.
Pero lo cierto es que, además de estar protegido por la Ley de Patrimonio, Ibatín fue trasladado a la órbita de la antigua Secretaría de Estado de Difusión y Turismo en 1972, mediante la Ley 3.891, “a los efectos de los trabajos  de investigación, excavación, restauración y reconstrucción de las mencionadas ruinas”, según el texto de la norma. De allí que todo lo vinculado con la primigenia capital de Tucumán toque de manera directa a Cultura y a Turismo. De todos modos, Giobellina insiste: “nosotros no podemos hacer arqueología ni museología, porque no es nuestra especialidad. Sí hicimos la cartelería y la folletería, y aportamos herramientas para mantener el predio, pero todo eso partió de un proyecto de Cultura al que nosotros nos sumamos”. Afirmó también que, en caso de que se solicite asesoramiento para darle un perfil turístico al sitio, están dispuestos a brindarlo.
ente cultural
explican que las intervenciones deben hacerse cuidando el acervo arqueológico y por medio de especialistas
Mercedes Aguirre, directora de Patrimonio, sabe que Ibatín es un diamante en bruto abandonado en la yunga tucumana. Pero explica que es fundamental ser cautelosos al hacer una intervención. “El centro de información se había construido en virtud de un proyecto y unos fondos nacionales. Fue destrozado por el tornado y no pudimos volver a levantarlo. Ese proyecto lo ganamos precisamente porque el centro está construido sobre pilotes que penetran mínimamente el suelo, para no dañar el acervo arqueológico. No se puede construir cualquier cosa ahí”, explicó. Sostuvo que hay proyectos de investigación de la UNT-Conicet que trabajan en Ibatín. En virtud de excavaciones en el sitio realizadas desde 1965   se pudieron recuperar las bases de las paredes de los edificios principales, como las iglesias y el Cabildo. De hecho, esos cimientos se podían ver con claridad cuando se inauguró el centro de información en 2012. “Está todo ahí, pero tapado por la vegetación. Y no se puede mandar a cualquier equipo a desmalezar; es un trabajo de especialistas y se hace en conjunto con Flora y Fauna de la Provincia. No se puede quitar ni una rama sin los conocimientos previos del sitio”, sostuvo. “Estamos organizando un encuentro entre Cultura, Turismo, la Comuna y Flora y Fauna para ver qué se hace”, informó.
> Ente tucumán turismo
No se niegan a brindar asesoramiento, pero subrayan que el sitio no es su responsabilidad
“Ibatín es, antes que cualquier cosa, un sitio arqueológico y está bajo la custodia de la Ley 7.535 de Patrimonio Cultural. Por ende, de la Dirección de Patrimonio de la Provincia. Nosotros podemos llevar turistas, ayudar a su promoción, pero antes de eso tiene que haber algo como un museo, por ejemplo”, sostuvo Sebastián Giobellina, presidente del Ente de Turismo.
Pero lo cierto es que, además de estar protegido por la Ley de Patrimonio, Ibatín fue trasladado a la órbita de la antigua Secretaría de Estado de Difusión y Turismo en 1972, mediante la Ley 3.891, “a los efectos de los trabajos  de investigación, excavación, restauración y reconstrucción de las mencionadas ruinas”, según el texto de la norma. De allí que todo lo vinculado con la primigenia capital de Tucumán toque de manera directa a Cultura y a Turismo. De todos modos, Giobellina insiste: “nosotros no podemos hacer arqueología ni museología, porque no es nuestra especialidad. Sí hicimos la cartelería y la folletería, y aportamos herramientas para mantener el predio, pero todo eso partió de un proyecto de Cultura al que nosotros nos sumamos”. Afirmó también que, en caso de que se solicite asesoramiento para darle un perfil turístico al sitio, están dispuestos a brindarlo.

> Ente cultural
Explican que las intervenciones deben hacerse cuidando el acervo arqueológico y por medio de especialistas

Mercedes Aguirre, directora de Patrimonio, sabe que Ibatín es un diamante en bruto abandonado en la yunga tucumana. Pero explica que es fundamental ser cautelosos al hacer una intervención. “El centro de información se había construido en virtud de un proyecto y unos fondos nacionales. Fue destrozado por el tornado y no pudimos volver a levantarlo. Ese proyecto lo ganamos precisamente porque el centro está construido sobre pilotes que penetran mínimamente el suelo, para no dañar el acervo arqueológico. No se puede construir cualquier cosa ahí”, explicó. Sostuvo que hay proyectos de investigación de la UNT-Conicet que trabajan en Ibatín. En virtud de excavaciones en el sitio realizadas desde 1965   se pudieron recuperar las bases de las paredes de los edificios principales, como las iglesias y el Cabildo. De hecho, esos cimientos se podían ver con claridad cuando se inauguró el centro de información en 2012. “Está todo ahí, pero tapado por la vegetación. Y no se puede mandar a cualquier equipo a desmalezar; es un trabajo de especialistas y se hace en conjunto con Flora y Fauna de la Provincia. No se puede quitar ni una rama sin los conocimientos previos del sitio”, sostuvo. “Estamos organizando un encuentro entre Cultura, Turismo, la Comuna y Flora y Fauna para ver qué se hace”, informó.

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