Los “narco-bagayeros” se adueñan de las rutas

Las fuerzas federales lograron incautar 109 kilos de cocaína y 97 de marihuana a personas que transportaban la droga escondida entre manteles, sábanas y prendas de vestir. Imitan el sistema de traslado de las personas que se dedican a comprar mercadería cerca de la frontera con Bolivia

21 Abr 2018
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UN TRABAJO MÁS. Un gendarme descubre la droga que llevaba un joven que dijo haber recibido $5.000 de paga.

Pablo Hamada y Gustavo Rodríguez - LA GACETA

Ya casi nadie habla de un hecho aislado o casual. En la Justicia Federal y las fuerzas nacionales coincidieron en señalar que cada vez son más los narcos que utilizan los recursos de los “bagayeros” para trasladar drogas desde la frontera con Bolivia. Coloquialmente, los investigadores ya los han bautizado como los “narco-bagayeros”. Y en menos de una semana, distintas fuerzas de seguridad secuestraron 100 kilos de cocaína y 97 de marihuana a personas que utilizaron esta modalidad.

El viernes pasado, personal de la División Antidrogas Peligrosas Tucumán de la Policía Federal, atrapó a varios de los integrantes de la “Banda de Mario” y les secuestró 20 kilos de cocaína que estaban por trasladar a la provincia. Según los investigadores, haciéndose pasar por bagayeros, traficaban hasta 100 kilos de esa sustancia por mes.

Dos días después, en la localidad de El Naranjo, muy cerca de Rosario de la Frontera, hombres de Gendarmería Nacional detuvieron a una camioneta que transportaba mercadería de dudosa procedencia. Al revisar la carga, encontraron 31 kilos de cocaína y 96 de marihuana.

Por último, una pareja de tucumanos fue detenida en Las Lajitas el martes al mediodía cuando transportaba más de 58 kilos de cocaína que traían disimuladas en bolsas que estaban cargadas de sábanas, manteles y prendas de vestir. En todos los casos, el punto de partida de los narcos había sido Orán y, el destino final, Tucumán.

Preocupación

Carlos Hernández, jefe de la División Peligrosas Tucumán de la Policía Federal, explicó que la banda desarticulada escondía la droga en medio de los juegos de sábanas que adquirían en Orán. “Los integrantes del grupo, según la investigación que realizamos, conocían perfectamente las rutas nacionales, las provinciales y los caminos que ni aparecen en el mapa para esquivar los controles que normalmente realiza la Gendarmería”, explicó. “Ellos estudian los movimientos de los bagayeros para imitarlos y armar su plan de traslado”, agregó el comisario.

En el caso de la “Banda de Mario”, trasladaban la droga haciéndose pasar por integrantes de un contingente que venía trayendo ropa desde Bolivia. “Fue muy difícil seguirles el rastro porque eran muy cuidadosos y cuidaban hasta el más mínimo detalle para concretar el viaje”, indicó Hernández.

La banda, según confiaron las fuentes judiciales, formaban una caravana de al menos cinco camionetas utilitarias. Una era conducida por un hombre que no llevaba nada y que marchaba al frente para avisar si había controles en la ruta. Otra llevaba la cocaína y viajaba entre las tres que estaban cargadas con ropa. Si se topaban con un puesto de control, el conductor que abría el camino les informaba a sus compañeros e inmediatamente pasaba al frente uno de los vehículos que llevaba mercadería. Si no lo detenían, seguían viaje, pero si lo requisaban, daban por perdida la carga de ropa y los otros utilizaban caminos alternativos para llegar a la provincia.

El fiscal federal 2 de Tucumán, Pablo Camuña, por su parte, dijo que es una tendencia que se viene dando desde hace un tiempo. “Existe algún tipo de conexión. Además de los delitos de tráfico de drogas les iniciamos una causa por ingreso ilegal de mercadería porque en los allanamientos encontramos una importante cantidad de prendas y calzados”, comentó. “Los controles en las rutas son fundamentales en estos momentos. Gendarmería los está haciendo y los resultados están a la vista. De todas maneras, las investigaciones deben continuar desarrollándose”, agregó.

Una fuente de Gendarmería indicó que, por la falta de personal, los controles no son diarios, sino esporádicos. Sostuvo que se montan distintos puestos en toda la región los días que mayor cantidad de movimiento de bagayeros se produce. “Normalmente son los fines de semana y los fines de semana largos. Obviamente que los narcos también lo saben y por eso es más difícil detectarlos”, señaló.

El caso de El Naranjo es mucho más complejo. La droga salió de un depósito que acopia mercadería ilegal a gran escala para distribuirla a nivel nacional. Desde hace tiempo que las localidades salteñas de Metán, Güemes y Rosario de La Frontera están en la mira de la Justicia porque, al ser de paso, cada hay más galpones que cumplen con esta función. En nuestra provincia los investigadores ya requisaron este tipo de depósitos en Alderetes, Tafí Viejo, Las Talitas y Monteros.

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