24 Mayo 2004 Seguir en 
Los usuarios de la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET), sean empresas o abonados domiciliarios, están obligados a pagar el llamado Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (impuesto al cheque). Este gravamen, de carácter nacional, fue establecido por la Ley Nacional 25.413, de marzo de 2001, por la cual se fijó un tributo a aplicar sobre los créditos y los débitos en cuenta corriente bancaria.
Los tucumanos tomaron conciencia de que abonan este gravamen con sus facturas de luz en los últimos meses debido a que hasta julio de 2003, el 90% de los pagos se efectuaba en bonos y estos estaban excluidos de abonar la comúnmente llamada ley del cheque.
A partir de entonces hubo diversas presentaciones de usuarios ante el ente regulador (Epret) quejándose por lo que consideran un cobro injusto, ya que no abonan sus facturas con cheques sino en efectivo. Sin embargo, ninguna queja prosperó ya que el cobro es absolutamente legal, según explicó a LA GACETA el gerente general del Epret, Pablo Reyna. No obstante, el funcionario admitió que se trata de un sobrecosto que el usuario se ve obligado a absorber.
"Cuando un usuario pide la habilitación del servicio de energía eléctrica automáticamente la empresa abre a su nombre una cuenta corriente", dijo Reyna. Agregó que EDET vuelca los pagos que hacen los usuarios al circuito financiero, -por lo tanto ese dinero está sujeto a la ley que grava los débitos- y le traslada el costo al usuario.
Seguimiento de pago
Al preguntársele a qué se debe la necesidad de EDET de que cada usuario tenga una cuenta corriente, Reyna respondió que de esa manera se identifica al cliente y se hace un seguimiento de sus pagos, que pueden ser parciales, adelantados o con alguna otra característica especial. Se le consultó entonces respecto de por qué la empresa no lleva un registro interno de esos detalles de los pagos. "EDET no puede funcionar como un banco; necesita depositar el dinero en una institución financiera", añadió. Así las cosas, EDET deposita su plata en el banco mientras los usuarios pagan en efectivo pero asumen el costo financiero. ¿No es injusto?, insistió LA GACETA. "Es un sobrecosto, pero está justificado en el marco regulatorio de los contratos de privatización; escapa a las facultades del Epret y de EDET, y es legal", contestó Reyna.
El gerente general de EDET, Esteban Hund, por su parte, se limitó a señalar que se trata de un costo más de la empresa que se le traslada al usuario, y añadió que la compañía no puede absorberlo porque tiene sus tarifas demasiado bajas.
La alícuota del denominado impuesto al cheque era de 1,2% (0,6% por débito y 0,6% por crédito). Ahora, ese gravamen se bajó al 1%, es decir 0,5% para cada operación.
Los tucumanos tomaron conciencia de que abonan este gravamen con sus facturas de luz en los últimos meses debido a que hasta julio de 2003, el 90% de los pagos se efectuaba en bonos y estos estaban excluidos de abonar la comúnmente llamada ley del cheque.
A partir de entonces hubo diversas presentaciones de usuarios ante el ente regulador (Epret) quejándose por lo que consideran un cobro injusto, ya que no abonan sus facturas con cheques sino en efectivo. Sin embargo, ninguna queja prosperó ya que el cobro es absolutamente legal, según explicó a LA GACETA el gerente general del Epret, Pablo Reyna. No obstante, el funcionario admitió que se trata de un sobrecosto que el usuario se ve obligado a absorber.
"Cuando un usuario pide la habilitación del servicio de energía eléctrica automáticamente la empresa abre a su nombre una cuenta corriente", dijo Reyna. Agregó que EDET vuelca los pagos que hacen los usuarios al circuito financiero, -por lo tanto ese dinero está sujeto a la ley que grava los débitos- y le traslada el costo al usuario.
Seguimiento de pago
Al preguntársele a qué se debe la necesidad de EDET de que cada usuario tenga una cuenta corriente, Reyna respondió que de esa manera se identifica al cliente y se hace un seguimiento de sus pagos, que pueden ser parciales, adelantados o con alguna otra característica especial. Se le consultó entonces respecto de por qué la empresa no lleva un registro interno de esos detalles de los pagos. "EDET no puede funcionar como un banco; necesita depositar el dinero en una institución financiera", añadió. Así las cosas, EDET deposita su plata en el banco mientras los usuarios pagan en efectivo pero asumen el costo financiero. ¿No es injusto?, insistió LA GACETA. "Es un sobrecosto, pero está justificado en el marco regulatorio de los contratos de privatización; escapa a las facultades del Epret y de EDET, y es legal", contestó Reyna.
El gerente general de EDET, Esteban Hund, por su parte, se limitó a señalar que se trata de un costo más de la empresa que se le traslada al usuario, y añadió que la compañía no puede absorberlo porque tiene sus tarifas demasiado bajas.
La alícuota del denominado impuesto al cheque era de 1,2% (0,6% por débito y 0,6% por crédito). Ahora, ese gravamen se bajó al 1%, es decir 0,5% para cada operación.







