Lula demoró su entrega y crece la tensión

La orden de detención para el ex presidente conmocionó a todo el país y miles de manifestantes se congregaron frente a la sede del sindicato de metalúrgicos, donde estaba el líder del Partido de los Trabajadores. Venció el plazo del juez Moro y continúan las negociaciones

07 Abr 2018

SAN PABLO.- A pesar de que se cumplió el plazo judicial para que Luiz Inácio “Lula” da Silva se presentara voluntariamente en la prisión federal de Curitiba para cumplir su condena por corrupción, el ex presidente brasileño permanecía anoche recluido en la sede del sindicato de trabajadores metalúrgicos en San Bernardo, en las afueras de San Pablo. Mientras, las negociaciones para las condiciones de su liberación continuaban.

Desde el jueves, Lula se ha mantenido en la sede del sindicato donde comenzó su carrera política, el mismo donde fue arrestado por la dictadura en 1980 y en el cual se reunió con cientos de seguidores, incluidos viejos amigos, intelectuales, artistas y abogados.

Con el correr de las horas, los simpatizantes del líder obrero se convocaron de a miles en las calles de San Pablo, frente al sindicato metalúrgico y realizaron manifestaciones en Río de Janeiro, en Curitiba, en rutas del nordeste brasileño y hasta en Buenos Aires, frente a la embajada de Brasil.

Las patrullas de la policía federal se instalaron en las proximidades del sindicato de los metalúrgicos a la espera de que se cumpla el plazo, pero entre ellos y Lula había un pared humana. “La Polícia Federal no quiere detener a Lula en el sindicato en medio de una multitud. Dicen que prefieren negociar los términos de la entrega con sus abogados”, escribió el analista político Bruno Bimbi.

Trabajadores rurales del Movimiento Sin Tierra (MST), que expresan una lealtad inquebrantable hacia el dirigente, bloquearon carreteras en al menos cinco estados, entre ellos uno de los principales corredores de Bahía y encendieron neumáticos y ramas para cerrar la autopista. También bloquearon rutas en Paraná, Caídas del Iguazú, en el Pará y Sergipe.

En San Bernardo se podía ver personas llorando, gente durmiendo en las veredas y familias del MST acampando en las calles, mientras en el gimnasio del sindicato grupos de los movimientos sociales cantaban contra la cadena O Globo y en defensa de Lula.

El juez federal Sergio Moro dictó el jueves un auto de prisión inmediata que otorgaba al ex presidente un plazo que concluía ayer a las 17 para ingresar en prisión y cumplir una condena de 12 años por corrupción y lavado de dinero.

Según el auto de prisión del juez, Lula debía entregarse en Curitiba, donde se centralizan las investigaciones sobre el Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de Brasil.

Lula, de 72 años, lidera las encuestas de opinión de cara a las elecciones de octubre, cuando buscaría un tercer período presidencial después de haber gobernado el país desde 2003 hasta 2011.

Poco antes de que se cumpliera el plazo para entregarse, la Justicia brasileña negó el último recurso de urgencia de hábeas corpus. La defensa de quien fuera dos veces presidente del país más grande de Sudamérica presentó también una medida cautelar en la ONU para evitar la prisión. Mientras, sus abogados y la policía negociaban las condiciones de su detención. “La lucha continúa”, tuiteó anoche el ex presidente. Según las informaciones extraoficiales que circularon en las últimas horas, Lula se entregaría hoy, luego de una misa por el que hubiera sido el cumpleaños 68 de su esposa Marisa Letícia, fallecida el año pasado. (DPA-Reuter)

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