Sin legimitidad política

07 Abr 2018

Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

La detención de Lula deja planteada una fuerte incertidumbre para la elección presidencial que tendrá lugar en octubre. Sin su candidatura -al momento de ser detenido en todos los sondeos ganaba en primera y segunda vuelta contra cualquier candidato- queda primero en las mediciones Jair Bolsonaro, un diputado que es capitán paracaidista retirado, que representa la “anti-política” en un país donde las fuerzas tradicionales han quedado muy desprestigiadas por el “Lava Jato” y que además es una síntesis de la incorrección política: critica a los homosexuales, subestima a las mujeres y cuestiona la disposición al trabajo de la población de origen afro.

Puede salir primero, pero es difícil que lo haga en la segunda vuelta. La cuestión es con quién competirá en un eventual balotaje: un candidato del PT -no le será fácil a Lula fortalecerlo desde la cárcel sin hacer campaña-, un populista moderado como Ciro Gómez, un candidato del partido que lidera el ex presidente Cardoso (Alckmin), una candidata afro-brasileña que es militante ecologista (Silva) y otro que surja. El próximo presidente no tendrá un problema de legalidad, dado que Lula no compite por una condena judicial firme. Pero puede quedar planteada una cuestión de legitimidad política. Es que el ganador lo será porque a Lula no se le permitió competir.

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