Un cabo de la Policía Vial fue detenido por falso testimonio después de declarar como testigo

El Tribunal ordenó la medida contra un agente que participó del operativo de control, realizado tras el hallazgo del cuerpo de la joven. El uniformado no pudo recordar detalles básicos. Esos olvidos llamaron la atención del Tribunal. Es el tercer detenido en el juicio.

23 Mar 2018

El cabo de la Policía Vial Ernesto Bernabé Fierro se convirtió en el tercer detenido por el presunto delito de falso testimonio durante el juicio en el que se investiga el crimen de Paulina Lebbos y su posterior encubrimiento.

Fierro fue esposado y trasladado a la alcaidía del Palacio de Tribunales después de declarar durante más de dos horas. La hostilidad que habría demostrado para aportar información de valor para el debate motivó que el Tribunal ordenara esa medida.

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Ya habían sido detenidos por la presunta comisión del mismo delito Jorge Jiménez, amigo de César Soto, la ex pareja de Paulina, y Ramón Marcelo Fernández, cocinero del campamento de Raco de Vialidad de la Provincia.

“No se había escuchado en lo que va de este juicio un testigo que haya incurrido en tantas contradicciones, olvidos e incluso cosas sin sentido común; lo que supera todo límite a la paciencia y nos coloca en una encrucijada”, señaló Dante Ibáñez, presidente del Tribunal.

Fierro comenzó su declaración relatando su participación, en la mañana del domingo 12 de marzo de 2006, en la zona de la escena del hallazgo del cuerpo de Paulina, a la vera de la ruta 341.

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“Estaba de guardia y nos llevaron para realizar un corte de ruta. Fuimos dos grupos en diferentes vehículos”, relató. Pero luego no pudo precisar: quiénes eran los compañeros con los que fue, el lugar donde se instalaron ni la distancia precisa en que se encontraban de la escena.

Tampoco recordó si había una cerca perimetral, a pesar de que cuando declaró en aquella época aseguró que sí había. Aunque en 2006 había declarado que había muchos policías, ahora solamente recordó que estaba presente el entonces jefe de la fuerza, comisario Hugo Sánchez.

El cabo de la Vial agregó que llegaron alrededor de las 8.30 y que cortaron el camino durante 12 horas, hasta que el cadáver de la joven estudiante fue llevado en un vehículo de los Bomberos de la Policía hasta la Morgue del Poder Judicial, donde le practicaron una autopsia y otros estudios.

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A todas las partes les llamó la atención que asegurara desconocer que siendo policía no supiera lo que es una “morguera” (como se llama en la jerga policial al vehículo en que son trasladados los cuerpos) o que no supiera qué tipo de ropa llevan los expertos de la Policía Científica. “Nos llevaron al corte, que era total, pero no recuerdo para qué. Era un relevo, mis compañeros ya habían pasado la noche allí”, explicó el uniformado. 

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Uno de los olvidos más llamativos del policía fue cuando le pidieron que detallara cómo ingresó a la fuerza. Contó que antes había estado en el Ejército y que hizo un curso en Gendarmería para entrar a la Vial. Lo que no recordó fue en qué institución finalizó sus estudios secundarios ni dónde realizó los cursos de adiestramiento que afirmó haber realizado por su cuenta.

“No entiendo por qué me llevan preso. No vi nada de ese día. Yo estaba en el corte. Declaré lo que sé. Nadie me preparó”, aseguró Fierro mientras la guardia policial lo llevaba detenido.

Las contradicciones en las que incurrió el testigo no sólo motivaron su detención. También se dispuso cambiar el orden de los próximos testigos. El próximo lunes deberá declarar el comisario Guido Arturo Salas, quien era el jefe de la Policía Vial en 2006.

Advertencia

“Es un debate que ha constado realizar y nos lleva mucho esfuerzo. Hasta el ‘no me acuerdo’, puedo llegar a entenderlo; pero en este caso el testigo dijo verdaderas barbaridades. Este no va a ser el juicio del ‘no me acuerdo’, así que los testigos es mejor que empiecen a hacer ejercicios de memoria”, advirtió Ibáñez.

“Esta vez fue el Tribunal fue el que dispuso una detención por el presunto delito de falso testimonio durante el juicio. No puede ser lo que escuchamos, pasa cualquier limite de razonabilidad. Ha sido un delito flagrante”, manifestó el juez Rafael Macoritto.

El tercer integrante de la Sala III, Carlos Caramuti, quien votó en disidencia respecto de la detención del testigo, señaló: “No me parece que pudiera haber aportado datos relevantes. No alcanzo a advertir el interés que tendría de ocultar información. Pero eventualmente podría surgir esa relevancia”.

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Gustavo Carlino, defensor de Nicolás Barrera, el ex subjefe de Policía (acusado de encubrimiento), había solicitado la detención del testigo al finalizar la rueda de preguntas aclaratorias. “Observamos su hostilidad y que no recuerda nada. Lo único que hizo fue obstruir el proceso”, fundamentó el letrado.

El Tribunal confirmó un cuarto intermedio hasta el lunes, a partir de las 08.30.

Los momentos

Cauto.- Emilio Mrad, abogado de Alberto Lebbos, no pidió que se investigue a Fierro, pero no descartó hacerlo cuando formule sus alegatos en la etapa final del juicio. “Fue el testigo más hostil de este proceso, pero sigo manteniendo mi postura de aguardar para emitir mi opinión”, expresó.

El último operario.- Ayer también declaró Pedro Albornoz, el último trabajador de Vialidad que debía concretar ese trámite. Aseguró que las tareas en la ruta 341 comenzaron el 6 de marzo y que culminaron el jueves previo al hallazgo del cuerpo. Aclaró que él pertenecía al equipo de San Javier y que trabajó en Raco durante dos semanas. Afirmó que pasaron frente a La Yesera, donde fue hallado el cuerpo de Paulina. Al igual que sus compañeros, dijo que no vio rastrillajes policiales mientras trabajaban.

Se busca testigo.- Roxana del Carmen Amaya trabajaba en el boliche Gitana cuando desapareció Paulina. La mujer debía declarar en el juicio, pero hasta el momento no pudo ser ubicada. Reside en el barrio Luz y Fuerza de La Matanza, en Buenos Aires. Uniformados de la Policía Bonaerense fueron a buscarla y les dijeron que no vivía allí. Los uniformados argumentaron que la tarea es difícil porque se trata de una zona de alto riesgo y que solamente pueden ingresar durante el día. Amaya, además, dijo que vivía en el edificio “E”, que en realidad no existe, según contó a el portero del complejo habitacional al personal policial.

Pedido.- Al comienzo de la audiencia el Tribunal adelantó que solicitará al Ministerio Público que arbitre los medios para que el fiscal Diego López Ávila esté presente durante lo que resta del debate. El funcionario judicial manifestó su intención de estar presente, pero explicó que actualmente está a cargo de dos fiscalías. “Estoy a entera disposición del Tribunal”, manifestó.

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