21 Mayo 2004 Seguir en 
No todos los empresarios tucumanos comparten el optimismo que manifestaron los industriales que, el miércoles por la noche, se reunieron en Buenos Aires con el presidente Néstor Kirchner. En esa oportunidad, el primer mandatario anunció que garantizará la provisión de gas para todas las industrias de esta provincia durante la etapa productiva, lo cual dejó muy conformes a los asistentes al encuentro.
Sin embargo, el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Fernando Allena, prefirió mantener cierta cautela en torno de estos anuncios. "No sé si el voluntarismo del Presidente realmente se podrá cumplir, porque son diversas las variables que tendrían que darse todas juntas", señaló el dirigente.
Kirchner confía en que el gas que se importará de Bolivia, el fuel-oil ingresado de Venezuela y la electricidad que se comprará en Brasil servirán para superar la crisis energética argentina.
Precisamente, el subsecretario de Energía, Cristian Folgar, sostuvo que la puesta en marcha del gasoducto cordillerano de Neuquén y la llegada al país del gas boliviano harán posible que todos los gasoductos argentinos funcionen al tope de su capacidad a partir de la semana próxima.
"La semana que viene estaremos funcionando a plena inyección de gasoductos, un mes antes de lo previsto, ya que esperábamos hacerlo para mediados de junio o incluso durante la tercera semana del mes que viene", dijo Folgar.
Ecos de la promesa
En el ámbito azucarero también hubo expresiones de cautela por parte de industriales. "Es difícil garantizar que no habrá problemas en el abastecimiento de gas, pero por otra parte no creo que el presidente de la Nación se largaría a prometer algo tan delicado si no tuviera fundamentos", señaló el administrador de un importante ingenio del sur de la provincia.
En cambio, el propietario de una fábrica azucarera ubicada al este considera que la política energética de la Argentina se encuentra en plena marcha atrás.
Sin embargo, el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Fernando Allena, prefirió mantener cierta cautela en torno de estos anuncios. "No sé si el voluntarismo del Presidente realmente se podrá cumplir, porque son diversas las variables que tendrían que darse todas juntas", señaló el dirigente.
Kirchner confía en que el gas que se importará de Bolivia, el fuel-oil ingresado de Venezuela y la electricidad que se comprará en Brasil servirán para superar la crisis energética argentina.
Precisamente, el subsecretario de Energía, Cristian Folgar, sostuvo que la puesta en marcha del gasoducto cordillerano de Neuquén y la llegada al país del gas boliviano harán posible que todos los gasoductos argentinos funcionen al tope de su capacidad a partir de la semana próxima.
"La semana que viene estaremos funcionando a plena inyección de gasoductos, un mes antes de lo previsto, ya que esperábamos hacerlo para mediados de junio o incluso durante la tercera semana del mes que viene", dijo Folgar.
Ecos de la promesa
En el ámbito azucarero también hubo expresiones de cautela por parte de industriales. "Es difícil garantizar que no habrá problemas en el abastecimiento de gas, pero por otra parte no creo que el presidente de la Nación se largaría a prometer algo tan delicado si no tuviera fundamentos", señaló el administrador de un importante ingenio del sur de la provincia.
En cambio, el propietario de una fábrica azucarera ubicada al este considera que la política energética de la Argentina se encuentra en plena marcha atrás.







