Caso Lebbos: los 10 indicios en contra de César Soto

El juicio avanza y las pruebas complican cada vez más a la ex pareja de la víctima.

09 Mar 2018 Por Gustavo Rodríguez

1. El día de la desaparición

César Soto señaló, en un primer momento, que no había estado con Paulina el sábado 25, pero sí confirmó que había mantenido una charla telefónica. En esa conversación se enteró de que ella había aprobado una materia que había rendido. Después de que se le leyera una declaración, terminó aceptando que sí estuvo con la víctima. Vanesa Arroyo confirmó que la pareja almorzó en su departamento.

2. Faltó al encuentro

La ex pareja de la víctima aseguró que esa noche, después de que fuera a bailar con sus amigas, Paulina debía buscarlo en su domicilio cerca de las 6 para que juntos regresaran. Después comentó que de allí tenían previsto concurrir a una reunión en la casa de sus amigos Arroyo y Roberto Díaz. La mujer desmintió esa versión. Dijo que esperaba a Paulina entre las 21 y 22 y que nunca los esperaban al amanecer.

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3. La falta de preocupación

A lo largo de las audiencias quedó probado que César Soto no se mostró preocupado por la desaparición de la joven. Su compadre Jorge Giménez informó que el 26 de febrero fueron a tomar una cerveza. Arroyo confió que lo vio tranquilo cuando el 27 a la madrugada fue hasta su casa para averiguar si la había visto. Él reconoció que no hizo mucho para buscarla en hospitales o en la casa de conocidos.

4. ¿Una relación normal?

Soto, durante el juicio, sostuvo que su relación con Paulina era normal. Desmintió que hubiera peleas por celos, pero sí reconoció que hubo un incidente violento entre ambos. María Sofía Lebbos, hermana de la víctima, lo acusó de ser dominante, celoso y violento. Rosa Racedo, la madre de la estudiante asesinada, había dicho que él una vez la intentó ahorcar. Paulina murió estrangulada.

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5. La venta del teléfono

El ex novio de la víctima había informado ante el tribunal que él había vendido su celular (un Nokia 1.100) 20 días antes del cumpleaños de la hija de la pareja, que nació un 6 de febrero. “Quería conseguir dinero para comprarle regalos”, explicó. Darío Cardozo, el comprador del aparato, confirmó ayer que le dio $ 60 por el teléfono. La operación, según dijo, se concretó el 22 de febrero.

6. Llamadas polémicas

Soto indicó que el domingo 26 de febrero se comunicó con las hermanas de Paulina llamando a la casa de los Lebbos y que no lo hizo al celular de su ex pareja porque le salía más cara la comunicación. Sin embargo, Cristina Medina, amiga de la pareja, reconoció que César le pidió el celular a su esposo (Enrique Cárdenas) para que la llamara ese día al mediodía. Eso es lo que ocurrió, según un informe.

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7. El trato con los giménez

“La relación siempre fue buena. Éramos compadres y ella, amiga de la Paulina”, dijo Soto. Sin embargo, en las audiencias Jorge Giménez no pudo argumentar los mensajes y las llamadas que realizó a la víctima. “Jorge la acosaba y su padre Juan la invitó en más de una oportunidad a salir. Ella se enojaba con César porque no hacía nada para resolver esta situación”, explicó María Sofía Lebbos.

8. Su condición de “barra”

Soto desmintió en varias oportunidades haber sido barrabrava de Atlético. Sin embargo, a lo largo del debate, su entorno lo desmintieron. Roberto Díaz y Jorge Giménez dijeron que ellos no iban a la cancha con él. Giménez indicó además que César siempre se ubicaba en la Chile. Su hermano Carlos también confirmó que él observaba el partido en esa tribuna.

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9. Polémico incidente

“Una vez me detuvieron por una contravención en la cancha. Fue en un partido contra Independiente”, declaró Soto. Ese día, La Inimitable intentó alcanzar a los simpatizantes del “rojo” porque con ellos habría estado un líder de La Banda del Camión, la barra brava de San Martín. La policía, por esos incidentes, apresó a varios integrantes de La Inimitable.

10. Contactos políticos

Soto confirmó durante el debate que consiguió un puesto en Legislatura por haber trabajado para los alperovichistas Juan Eduardo “Pinki” Rojas y su mujer Rosa Augier. Jorge Giménez dijo que desconocía que su amigo realizara tareas de militancia política. Su hermano, Oscar, directamente dijo que ni siquiera se había enterado de que César tenía un puesto en la Legislatura.

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