Cosas de la radio

(Del prólogo de "Cinta testigo. La radio por dentro", por Sergio Marchi, Sudamericana, Buenos Aires).

28 Marzo 2002
"Hay que resaltar el entusiasmo que todos los entrevistados pusieron en conversar y reflexionar acerca de la radio. Lo hicieron con pasión, con alegría, con enojo, con admiración hacia sus colegas y dejando entrever alguna bronca privada, si esta existiese. Hubo muchos off the record, y fueron respetados. Curiosamente, no aparecieron furcios, ni actos fallidos...(...)...
En radio, nada parece ser definitivo. Se suele trabajar horas para poder lograr apenas unos buenos minutos de aire, y a veces lo mejor surge en el mismo momento en que se lo hace. Se podría pautar minuto a minuto una continuidad radial, pero no serviría de nada: un mínimo imprevisto hace detonar cualquier rutina. La radio se hace en equipo, por más chico que sea el staff, y el profesional tiene que saber convivir con sus compañeros y transmitirles su modo de trabajo. Por lo general, gente como la que habla en este libro está pendiente del detalle, y esos detalles definirán un estilo. Quizás el arte de hacer radio esté compuesto de miles de pequeñas cositas que pasarán desapercibidas para el oyente, pero que son absolutamente necesarias para concretar una idea, una sensación, una estética. En la charla, el énfasis estuvo puesto en estas pequeñeces que, cuando se juntan y logran funcionar bien, conforman un universo poderoso.
No hay fotos en este libro: la radio no se ve, y allí reside cierta magia que es propiedad del oyente. Es él o ella quien crea una imagen que es única e intransferible, y ahí está la gracia de la radio. Ahora, la tan ponderada magia de la radio es otra cosa completamente distinta. Develarla sería una tarea imposible, porque no está compuesta de trucos que se puedan explicar y aprender. Se podría decir que en ella entran en juego tanto la intuición como la sensación, y aun así esta aseveración sería incompleta. Hay tantas magias como buenos hacedores de radio; a su manera, cada uno genera su propio hechizo a través de las palabras, las canciones, los sonidos y el modo en que estos tres elementos pueden combinarse entre sí, conformando un color. No es una variación infinita y esto hace al quehacer radial aún más mágico.
En tiempos donde todo -incluso la radio- tiende a homogeneizarse siguiendo cierta lógica globalizadora, estos y otros profesionales del aire se han instalado como amigos invisibles de los oyentes justamente por todo lo contrario: por ser diferentes, por ser ellos mismos y también por darse la posibilidad de ser otros, distintos de lo que son en verdad, recreándose en el aire. Trabajando y jugando crearon un oficio tan divertido como serio, que miles de personas desearían ejercitar, teniendo en cuenta la enorme cantidad de radios -legales o no- que se esparcen por toda la superficie de la República Argentina.
Las entrevistas de este libro fueron hechas entre noviembre de 2000 y abril de 2001. Algunas cosas, sobre todo ejemplos, pueden haber quedado desactualizadas, pero lo que no caduca es el sentido que tienen en cuanto al quehacer radial. Porque el tiempo pasa, el progreso avanza, pero la radio continúa siendo el medio de comunicación más vigente de estos tiempos".

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