09 Mayo 2004 Seguir en 
A pocos días de competir por la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes, se estrenó en la Argentina "La niña santa", segundo largometraje de Lucrecia Martel, quien sorprendió con su ópera prima "La ciénaga". Ahora vuelve a deslumbrar con una historia ambientada en el norte argentino, donde descubre sutilmente un relato que navega entre el misticismo y el erotismo.
Algunos detalles de la película, que llegará a Tucumán la próxima semana, fueron contados via mail por la misma directora a LA GACETA. Según dijo, la acción del filme transcurre en un hotel de aguas termales, que alberga un congreso de médicos. Allí vive Helena (Mercedes Morán) y su hermano Freddy (Alejandro Urdapilleta), dueños del lugar. Helena tiene una hija adolescente llamada Amalia (María Alché, en su debut cinematográfico) que participa de grupos de reflexión católica en una parroquia junto a su amiga Josefina (Julieta Zylberbger). Allí pasan horas hablando de temas como la vocación religiosa y el llamado divino, intentando descubrir cuál es la misión que Dios ha reservado para cada uno en el plan infinito. Un día, Amalia es abordada en la calle por un hombre que la roza sexual e intencionalmente. Ese episodio marcará el inicio de lo que cree Amalia que es su mandato divino. Luego, descubre que el sujeto es el dotor Jano (Carlos Belloso, también en su debut cinematográfico), quien se hospeda en el hotel y se siente atraído por la madre de la chica. Amalia decide entonces guardar el secreto, porque piensa que salvar a Jano de un camino de pecado es su misión divina.
El bien y el mal
"Es un cuento sobre el bien y el mal. Pero no sobre el enfrentamiento entre el bien y el mal, sino sobre las dificultades para distinguirlos. Un cuento sobre los peligros del discernimiento, diría mejor", explica Martel. Esa disyuntiva entre el bien y el mal se conecta directamente con el tema sexual, especialmente con el despertar sexual de unas jóvenes presas de una sociedad donde la religión todavía ejerce un fuerte poder y mantener relaciones antes del casamiento sigue siendo una cuestión moral, como sucede en el NOA.
Para la directora, oriunda de Salta, el tema religioso no sólo es trascendente para el filme, sino también para su vida. "Me interesa la religión católica porque es mi religión, donde aprendí una forma de pensar, un sistema de pensamiento que tiene la certeza del sentido de las cosas, del sentido de la existencia. La confianza en un Dios que ha dispuesto todo en forma de plan, donde las cosas están organizadas hacia un fin. Y con esa certeza sus administradores erigen tribunales donde se dirime lo bueno y lo malo. En este sentido, creo que me siento identificada con la protagonista. Amalia, en realidad, es un poco yo misma", asegura Martel.
Sin embargo lo que más le atrae a la cineasta de la relación con la religión, es cuando las personas son desamparadas por ese Dios en el que creen. "El desamparo no es algo triste si entendemos que se recuperan las riendas de nuestra existencia. No creo que lo religioso sea un tema resuelto, por suerte, sino se me termina el trabajo", agregó.
Martel utiliza la sutileza como su principal recurso para narrar, sugiriendo mucho y mostrando poco o casi nada, lo cual fuerza al espectador a agudizar su percepción al máximo.
"La niña santa" cuenta con la producción de Lita Stantic y la coproducción de "El deseo", la compañía de Pedro Almodóvar.
Algunos detalles de la película, que llegará a Tucumán la próxima semana, fueron contados via mail por la misma directora a LA GACETA. Según dijo, la acción del filme transcurre en un hotel de aguas termales, que alberga un congreso de médicos. Allí vive Helena (Mercedes Morán) y su hermano Freddy (Alejandro Urdapilleta), dueños del lugar. Helena tiene una hija adolescente llamada Amalia (María Alché, en su debut cinematográfico) que participa de grupos de reflexión católica en una parroquia junto a su amiga Josefina (Julieta Zylberbger). Allí pasan horas hablando de temas como la vocación religiosa y el llamado divino, intentando descubrir cuál es la misión que Dios ha reservado para cada uno en el plan infinito. Un día, Amalia es abordada en la calle por un hombre que la roza sexual e intencionalmente. Ese episodio marcará el inicio de lo que cree Amalia que es su mandato divino. Luego, descubre que el sujeto es el dotor Jano (Carlos Belloso, también en su debut cinematográfico), quien se hospeda en el hotel y se siente atraído por la madre de la chica. Amalia decide entonces guardar el secreto, porque piensa que salvar a Jano de un camino de pecado es su misión divina.
El bien y el mal
"Es un cuento sobre el bien y el mal. Pero no sobre el enfrentamiento entre el bien y el mal, sino sobre las dificultades para distinguirlos. Un cuento sobre los peligros del discernimiento, diría mejor", explica Martel. Esa disyuntiva entre el bien y el mal se conecta directamente con el tema sexual, especialmente con el despertar sexual de unas jóvenes presas de una sociedad donde la religión todavía ejerce un fuerte poder y mantener relaciones antes del casamiento sigue siendo una cuestión moral, como sucede en el NOA.
Para la directora, oriunda de Salta, el tema religioso no sólo es trascendente para el filme, sino también para su vida. "Me interesa la religión católica porque es mi religión, donde aprendí una forma de pensar, un sistema de pensamiento que tiene la certeza del sentido de las cosas, del sentido de la existencia. La confianza en un Dios que ha dispuesto todo en forma de plan, donde las cosas están organizadas hacia un fin. Y con esa certeza sus administradores erigen tribunales donde se dirime lo bueno y lo malo. En este sentido, creo que me siento identificada con la protagonista. Amalia, en realidad, es un poco yo misma", asegura Martel.
Sin embargo lo que más le atrae a la cineasta de la relación con la religión, es cuando las personas son desamparadas por ese Dios en el que creen. "El desamparo no es algo triste si entendemos que se recuperan las riendas de nuestra existencia. No creo que lo religioso sea un tema resuelto, por suerte, sino se me termina el trabajo", agregó.
Martel utiliza la sutileza como su principal recurso para narrar, sugiriendo mucho y mostrando poco o casi nada, lo cual fuerza al espectador a agudizar su percepción al máximo.
"La niña santa" cuenta con la producción de Lita Stantic y la coproducción de "El deseo", la compañía de Pedro Almodóvar.







