Redescubriendo música de otros siglos, que suena cada vez más

Ramiro Albino dirige esta noche, en el Virla, el concierto Barroco Vivo, que organiza Fundae.

08 Oct 2017
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EN ACCIÓN. Ramiro Albino conduce un ensayo ayer, en el Círculo del Magisterio, en la previa del concierto.

HOY

• A las 21, en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

“En el barroco la música no era considerada solamente una sucesión de sonidos y de silencios, sino un verdadero discurso, que debe ser claro y lo más explícito posible, y que debe ser pensado no como una ejecución artística sino como una alocución”. Ramiro Albino nació hace 47 años en Mendoza y vive en Buenos Aires. Es comunicador visual y músico (flautista y arpista), director, pero ante todo es investigador y divulgador de la música antigua.

Albino dirigirá hoy un concierto con obras de Johann Sebastian Bach en el Centro Cultural Virla. El evento marca el cierre del Seminario Barroco Vivo, que dictó en el Círculo del Magisterio, organizado por Fundae (Fundación para el Desarrollo de las Artes Escénicas).

- Antes que nada, ¿Qué es la música antigua?

- Es una expresión que tiene más que ver con una denominación de mercado. En un momento hizo falta nombrar en conciertos, festivales y discos a la música comprendida entre lo más antiguo que se conoce para ejecutar: música de la Edad Media, del Renacimiento y del Barroco. A lo largo de los siglos se ha mantenido viva: el canto gregoriano se mantuvo en los monasterios; la música de Bach se estudió siempre en el piano. Pero desde hace un siglo se trabaja en hacer estas músicas con criterio históricamente informado, es decir, intentando que suenen tal como fueron pensadas. Para eso se recurre a instrumentos originales, o lo más parecidos posible, y a técnicas de interpretación. Por más que haya instrumentos que han variado relativamente poco, la manera de tocarlos es distinta. Por eso se ha cambiado últimamente la denominación música antigua por música con criterio históricamente informado.

- Parece un trabajo de arqueología.

- Es exactamente eso. Se trabaja revisando fuentes antiguas, recurriendo a tratados de época que dicen cómo se tocaba, cuadros que muestren cómo se ubicaban los músicos espacialmente, o cómo ponían las manos sobre el instrumento. Con todo eso se arma una reconstrucción hipotética (que agrega fantasía). Pero no podemos reconstruir para nada el sonido original. Tampoco podemos reconstruir el público. Es decir, nos podemos poner trajes de época hechos con las mismas telas, y usar un Stradivarius del siglo XVIII, pero el público es de ahora, la música es de ahora, y la mente del intérprete es de ahora.

- ¿Por qué deberíamos escuchar música antigua en los inicios del siglo XXI?

- ¿Por qué perderse una parte del deleite musical posible? Los que hacemos música antigua también disfrutamos mucho de la música del siglo XIX y contemporánea. Al salir de un concierto de música antigua también se puede ir a una rave o escuchar folclore. Lo bueno de nuestra época es que podemos acceder a una cantidad impresionante de manifestaciones musicales. En la época del Barroco la gente sólo escuchaba la música de ese momento y del lugar donde vivía. Ahora podemos acceder a música de hace siglos, a música contemporánea de nuestro país o de cualquier otro. Por streaming rápidamente uno puede escuchar música de cualquier parte del mundo, y cada vez más en tiempo real.

- ¿Un oyente de música electrónica puede escuchar música barroca?

- Todos escuchamos música electrónica y de medios digitales. Y no nos damos cuenta de que hay mucha música no electrónica: mucha gente toca la guitarra, el piano, o canta, y es cotidiano y de hace siglos.

- A su “Guía para disfrutar más de la música antigua”, ahora vino a presentar el libro “Música colonial hispanoamericana”. ¿Qué características tiene este último?

- Investigué el pensamiento musical de quienes tocaban y de quienes escuchaban en la época virreinal o colonial. No es un libro de historia de la música sino que toma una serie de temas fundamentales: era música con una cadencia española trasplantada a América. Repaso qué tipo de música se escuchaba, qué instrumentos había, cómo eran los conjuntos, cuántos los integraban, quiénes los dirigían, dónde vivían y qué tipo de obras interpretaban; cómo entró la música italiana, entre otros temas. En realidad el libro hace un planteo más cercano a una biografía cultural, y no está dedicado sólo a los profesionales de la música.

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