Video: perdió seis bebés por la trombofilia hasta que un milagro le permitió quedar embarazada

La increíble historia de Carolina Portuese y Valentín logró conmover a todos los que la escucharon. Más de 10 años de lucha, operaciones, estudios y una llegada inesperada que le cambió la vida a la familia entera.

15 Sep 2017 Por Camila Carceller

Carolina Portuese fue mamá de joven: a los 23 y a los 25 años. El paso del tiempo fortaleció las ganas de tener otro hijo y se propuso intentarlo otra vez. Sin embargo, cada vez que quedaba embarazada lo terminaba perdiendo y siempre en la misma etapa: casi a los tres meses. Pasaron 10 años desde que nació su segunda hija y, en el camino hacia el tercero, las desilusiones le fueron ganando. En esa década, tuvo seis legrados y el último fue en septiembre del año pasado.

Las recomendaciones de los médicos y las consecuencias emocionales que sufría la familia la llevaron a tomar la decisión de abandonar la búsqueda. Por cuestiones de salud se sometió a un bypass gástrico y su médico le dio la opción de cortarle las trompas en la misma operación. Ella accedió. Pasaron dos meses de la intervención y los problemas aparecieron: náuseas, depresión y pérdida de peso, entre otros. Al principio se creyó que los dolores estaban relacionados a la cirugía pero con el correr de las horas los médicos empezaron a preocuparse y le pidieron una tomografía. Los resultados fueron increíbles: estaba embarazada. 

Cuando Carolina vio a Valentín no lo podía creer. Él ya la conocía hace cinco meses pero ella recién lo veía por primera vez. A esa altura ya estaba casi formado, se le veían las manitos y hasta el sexo. Ella estaba en shock. "'No puede ser, no puede ser', repetía yo", recuerda la mujer.

"Perder seis embarazos no es nada fácil, ni para uno ni para su familia".

La maestra de 37 años vive en Villa Urquiza con su marido y sus tres hijos: dos nenas de 11 y 14 años y el bebé de 9 días. Ya más tranquila, describe cómo fue el angustiante proceso por el que pasó hasta llegar a Valentín: "me hice muchos estudios en todos estos años. Después del cuarto legrado descubren que tengo trombofilia heredada de padre y madre y que esa era la causa de mis pérdidas. Me era muy fácil quedar embarazada, lo complicado era terminar el embarazo bien". Y agregó: "con todo lo que habíamos pasado, hablamos con mi marido y decidimos no intentar más. Me propuse cuidarme y, como en ese momento estaba más gorda, fui a consultar por un bypass. Ahí el médico me dio la opción de cortarme de paso las trompas y acepté".

"Nosotros somos muy creyentes. Es más, mi hija menor va a un colegio católico y todos los días, antes de clase, entraba a la capilla y le pedía a Dios tener un hermanito".

"Caro" recuerda que al entrar al quirófano, en lo único que pensaba era en pedirle perdón a Dios por lo que estaba por hacer: "me sentía mal por cortarme las trompas pero para mí, ahí, empezaba una nueva etapa". A los dos meses de eso llegó "el milagro". "Sale la chica de adentro del tomógrafo y me preguntaba si estaba embarazada. Yo le decía que no, que era imposible pero ella me decía que sí, que iba a tener un bebé", expresó. La mandaron a hacerse una ecografía y ahí estaba Valentín: "al principio no quería ni ver y me imaginaba que me iba a pasar todo lo malo que me había pasado. Cuando me di vuelta y miré el monitor no lo podía creer".


Cuando Carolina conoció a "El Chanchito" -como ella le dice- él tenía cinco meses y había soportado la operación, los medicamentos, los estudios y las anestesias. También había superado el tiempo de gestación de los embarazos anteriores y estaba en perfectas condiciones. Por eso, es que el matrimonio buscó para el niño un nombre que represente toda su fuerza y ese fue: Valentín.

El bebé nació a un año de la última pérdida de la maestra. Exactamente el 6 de septiembre, a la 1.40, con 38 semanas de gestación. Pesó 2,700 kilogramos. Estuvo cinco días en neonatología para control y adaptación. Hoy, ya en su casa, la familia completa asegura que los enloqueció y que su llegada fue un milagro que aún no pueden creer. "Cuando lo vi, me morí. Le dije a mi marido: 'es el hombre de mi vida'", expresó emocionada la mamá. Y agregó: "estoy como primeriza. La primera noche que llegó no pude dormir. Lo miraba todo el tiempo".

"Nunca creí que yo podía llegar a gritar: 'sí, se puede'. Y esperar que llegue este arcoíris (por Valentín)", concluyó. 

La palabra médica

El obstetra que realizó el seguimiento de Carolina durante el embarazo y recibió a Valentín, Álvaro Marangoni, habló sobre el caso de la mujer. “La trombofilia es un estado de hipercoagulabilidad de la sangre. Puede ser hereditaria o adquirida. En el caso de Carolina, yo entiendo que es adquirida porque ella tuvo dos embarazos bueno y a término previo a las pérdidas”, explicó.

El profesional afirma que atiende a muchas mujeres con problemas similares y que el factor emocional es muy importante en todos los casos: "es innegable que influye mucho, sobre todo en la concepción. Es muy probable que el hecho de tomar la decisión de despejar la cabeza, a Caro, le haya ayudado mucho". 

"Le dije: 'mirá Carolina yo no quiero que vos sigas pasando estas situaciones y pongas el cuerpo'. Ahí hizo el click y se empezó a cuidar ella misma", recuerda la charla que tuvo con la maestra tras la última pérdida. Además agrega que haberse hecho el bypass, la ayudó a mejorar su metabolismo, cosa que también contribuye a la hora de llevar adelante un embarazo. 

"Habría que comenzar a pedir estudios de trombofilia siempre. Como de rutina. Porque esta enfermedad es silenciosa y se descubre luego de que ocurra algo como un aborto o ACV, por ejemplo", finalizó. 

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