La economía comienza a dar buenas noticias

Los datos del Indec de mayo y de junio evidenciaron que la industria ha marcado un repunte. Según el Gobierno esa tendencia, enmarcada en el denominado brotes verdes, se mantendrá durante el resto del año. La economía cobra ritmo y puede expandirse un 2,7%. Si se recupera la actividad económica argentina, se recuperará la recaudación tributaria, y esto puede contribuir en reducir el déficit fiscal, uno de los mayores objetivos de la actual gestión de Gobierno nacional para el año que viene, señalan los analistas.

06 Ago 2017
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> PUNTO DE VISTA

DANTE SICA / DIRECTOR DE ABECEB - EX SECRETARIO DE IND. COMERCIO Y MINERÍA DE LA NACIÓN

En primer lugar, ni el resultado de la actividad industrial (EMI) ni de la construcción (ISAC) fue sorprendente. De hecho, se esperaba que la producción industrial mostrara una tasa interanual en torno al 5%, o quizás algo más en junio considerando la información disponible y los bajos niveles de producción del periodo de comparación. En tanto, se estimaba que la construcción, que ya venía creciendo desde marzo a una tasa algo superior al 10%, iba a mostrar una performance superior si se tiene en cuenta también la baja base de comparación de 2016 (-20% en junio).

Estos indicadores muestran que tanto la actividad industrial como la construcción han comenzado una fase de recuperación aunque a velocidades bien distintas. Esto se nota con mayor claridad en el caso del último, donde la obra pública ya había empezado a traccionar desde finales del primer trimestre del año.

Mirando al interior de la industria, cabe destacar que la mejora de 6,6% interanual verificada en el sexto mes del año fue por el buen desempeño de las ramas Metalmecánica (+15,4%) asociado al derrame de los dos sectores más dinámicos de la economía (construcción y agro), Automotriz (+15,9%) y Minerales no Metálicos (+18%). En el otro extremo, el único sector que continúa mostrando menores niveles de producción que hace un año atrás es el Textil (-4%), aunque evidencia un recorte en su caída respecto de meses previos. Con todo, la producción industrial cierra el primer semestre del año casi en el mismo nivel de 2016, con una clara mejora en el margen y con una gran heterogeneidad no sólo en términos intersectoriales, sino al interior de cada uno de ellos.

La heterogeneidad es la norma. Por ejemplo, dentro de Alimentos y Bebidas son tres de siete, los rubros que presentan un crecimiento acumulado positivo (carnes rojas, carnes blancas y yerba mate y é), y dos de siete en Sustancias Químicas (agroquímicos y productos de limpieza).

¿A qué se debe esto? Los factores que determinan el éxito de la operación local de las firmas no se explica exclusivamente por su actividad principal o el sector al que pertenece, sino por su resiliencia a un contexto económico dinámico y la capacidad de sostener su estrategia de largo plazo, conciliando los desafíos de lo inmediato. Esta heterogeneidad sectorial indica que, a priori, no hay elementos para determinar la sustentabilidad de una firma o de un subsector sólo por su pertenencia a una actividad económica. Con el cambio en el escenario macro, y de cara a un proceso electoral desafiante, lo micro comienza a cobrar peso.

En un contexto de mayor apertura económica, donde cabría esperar mayor convergencia entre los precios locales y los internacionales, principalmente en los segmentos transables, los determinantes se refuerzan con la presión que ejerce la mayor oferta de bienes importados (principalmente en cantidades). Esto representa un importante desafío para las empresas pertenecientes a cada uno de estos sectores, y en buena parte su desempeño está asociado a la capacidad de adaptar sus procesos y su visión de negocios a este nuevo entorno.

Readaptación

Así, estamos en un escenario donde empresas anuncian inversiones mientras otras deben readaptarse. Este proceso se observa por ejemplo, dentro de la cadena automotriz, con terminales con importantes anuncios y autopartistas con una coyuntura que desafía su continuidad; en hidrocarburos, donde la expansión en gas contrasta con la merma en petróleo; en alimentos, con expansión en los distintos segmentos de carnes y con fuertes dificultades en lácteos, entre otros.

En cuanto a la construcción, el ISAC se expandió 17% en términos interanuales. El motor del sector continúa siendo la obra pública; la actividad privada también acompaña. Aunque la producción de insumos asociados a la obra pública fue la que más se expandió, aquellos utilizados en las primeras etapas de la construcción privada (ladrillos y placas de yeso) y en las últimas (pisos, revestimientos cerámicos y artículos sanitarios) también repuntaron. Otro dato alentador es que el sector siguió en un sendero alcista (8% interanual).

Así, si bien la base de comparación en los dos indicadores ayuda, el crecimiento verificado en junio convalida que la economía ha consolidado un rumbo expansivo. Que la recuperación industrial se difunda entre varios sectores, no anula el hecho de que se mueven a distintas velocidades: eso toma cuerpo. Sus perspectivas lucen menos prometedores teniendo en cuenta la situación de Brasil (destino importante de nuestras MOI), la exposición a la competencia externa en varios rubros y un dólar relativamente bajo en perspectiva histórica. En tanto que en el caso de la construcción el impulso del crédito, la recomposición del empleo y los ingresos reales y la magnitud de los proyectos de infraestructura (públicos y privados) llevan a pronosticar tasas de expansión mayores.

Si bien la multiplicidad de factores que pueden influir en el devenir de la actividad industrial y su íntima correlación con el estado de la macroeconomía nos obliga a ser cautos, es cierto también que la difusión en la recuperación de la industria, alcanzando a casi todos los sectores (excluyendo textil que cayó un 4%), y los factores que impulsan la reanimación en la construcción, nos permite asegurar que la economía ha comenzado a dar las buenas noticias que esperamos. (Especial para LA GACETA)

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