Cuando se abre la “puerta de la Antártida”

16 Jul 2017

Algunos buscan llegar al fin del mundo. Otros buscan conocer la ciudad más austral del planeta. Hay quienes hacen allí la última parada “civilizada” antes de continuar hacia la Antártida.

Otros quieren pisar la provincia de las Islas Malvinas, cuyo nombre completo es Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Algunos quieren ver con sus propios ojos el famoso y fascinante Canal de Beagle y comprender por qué casi fuimos a la guerra con Chile, en 1978.

También están los que necesitan adentrarse en la historia más profunda de los grandes descubrimientos marítimos internacionales: el Estrecho de Magallanes, el mismo Beagle o el Cabo de Hornos, pasos obligados para dar la vuelta al mundo durante siglos, hasta la construcción del Canal de Panamá.

Están, por otra parte, los adoradores de los deportes invernales o de la nieve en general, con sus trineos tirados por perros, motos de nieve, esquíes, o tantas otras emociones blancas.

No son pocos los que van simplemente para ver esos majestuosos paisajes patagónicos, infinitamente blancos, boscosos, surcados por ríos transparentes que parten el hielo como un cuchillo, en medio de montañas imponentes y mares salvajes.

Hay además gente cuyo objetivo es gastronómico y se abalanza sobre la preciada centolla, el plato más típico de la zona, o la merluza negra, la desconocida y exquisita cojinova o cualquier otro fruto de mar (hay todos), entre otras delicias, como el internacional cordero patagónico.

Existen demasiadas razones para ir a Ushuaia y a sus alrededores de fábula y cada quien tiene los suyos, desde embarcarse por el canal, recorrer el exuberante Parque Nacional Tierra del Fuego, pegado a la ciudad, o lanzarse en snowboard por la ladera nevada de una montaña.

Es definitivamente la “Puerta de la Antártida” o el “Fin del Mundo”, como le llaman, pero también es todo lo anterior inexplorado y por eso es a la vez donde todo comienza.

Cerro Castor, una de las mejores pistas del continente


Con apenas 17 años desde su creación, el Cerro Castor, ubicado a 15 minutos de Ushuaia, se ha convertido en uno de los principales atractivos invernales de Tierra del Fuego y en una las pistas de esquí y snowboard más importantes de Sudamérica. Escenario de competencias internacionales, atrae no sólo a los amantes de los deportes de invierno, sino a equipos profesionales de todo el mundo, cuando la nieve escasea en el Hemisferio Norte.

Apertura de temporada: el 9 de julio se realizó el lanzamiento oficial


Con la tradicional “bajada de antorchas”, en la que más de 70 esquiadores descienden del Cerro Castor con antorchas encendidas al anochecer, el 9 de julio se inauguró la temporada de invierno en Ushuaia. 2017 arrancó con buenas nevadas, pero igual el centro de esquí está equipado con 23 cañones que proveen nieve artificial en caso de ser necesario (la red más grande de Sudamérica), si es que la naturaleza falla. Por eso lo eligen deportistas profesionales que no pueden correr riesgos.

Excursiones: emociones en “la pequeña Antártida”


Los exploradores decían que era lo más parecido que habían visto al continente helado y por eso la llamaron “la pequeña Antártida” (foto). Es un valle de 40 kilómetros de largo, a minutos de Ushuaia, donde funcionan distintas locaciones que ofrecen al visitante motos de nieve, cuatriciclos con orugas, trineos tirados por perros y esquí de fondo, entre otros atractivos. En todos estos lugares se puede además comer platos típicos o beber algo caliente.

La ciudad de los mil paisajes


Una de las particularidades de Ushuaia es que hay vistas panorámicas de ensueño a cada paso. En esta imagen se aprecia una vista nocturna de la ciudad, junto al Canal de Beagle, tomada desde la cima de un cerro, donde se emplaza el lujoso hotel Arakur, uno de los dos mejores de Tierra del Fuego. Al despertar, por la mañana, el visitante verá esa misma imagen de la ciudad, sólo que toda nevada.

Desde el aire: la geografía que asombra todo el tiempo


Observar el Estrecho de Magallanes desde el aire (foto), que separa Tierra del Fuego del continente, es una experiencia enmudecedora. Por aire, mar o tierra, ingresar o salir de la isla plantea una sorpresa tras otra y un descubrimiento de la geografía en una dimensión desconocida. No sólo sorprenden los paisajes increíbles, con picos nevados y costas que parecen pintadas, sino caer en cuenta del lugar del mundo donde transitamos.

Más accesible por aire


Uno de los principales obstáculos que tenía Ushuaia era su accesibilidad. Muchos días en auto, semanas por mar y vuelos muy escasos. Eso ha cambiado radicalmente en los últimos años. Luis Castelli, presidente de Turismo de Tierra del Fuego, explicó que hoy hay 55 vuelos semanales desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Bahía Blanca y todas sus conexiones, Tucumán, Salta, Mendoza, etcétera. Además, contó Castelli, los pasajes ahora son más accesibles, con tarifas desde Córdoba, por ejemplo, por poco más de 2.000 pesos, si se sacan con un mes de anticipación.

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