Alemania analiza los disturbios en Hamburgo

11 Jul 2017

Almudena de Cabo y María Prieto - Agencia DPA

BERLÍN.- Días después del cierre de la cumbre del G20 en Hamburgo, que dejó en las calles de la ciudad alemana un reguero de violencia y destrucción, el Gobierno de la canciller Angela Merkel se afana por analizar lo que llevó a las intensas batallas campales entre policías y manifestantes, el saqueo de comercios y el incendio de autos particulares.

Muchos se continúan preguntando cómo es posible que una dotación de 20.000 policías y un año de preparativos no fueran suficientes para hacer frente a un máximo de 1.500 manifestantes violentos, cuando en realidad se calculaba que serían unos 8.000 los que iban a aprovechar la cita de los 20 líderes del mundo para organizar desmanes.

Una de las respuestas la ofreció ayer el ministro del Interior, Thomas de Mazière, quien explicó que entre los vándalos que durante tres días sembraron el caos en la ciudad del norte alemán se encontraban personas procedentes de otros países europeos que las autoridades no pudieron detectar en los controles fronterizos. “Se trata de turismo de vándalos europeos”, agregó.

El balance de los excesos perpetrados durante la celebración de la cumbre del Grupo de los Veinte habla por sí solo: 476 policías heridos, 186 detenidos, 225 retenidos y 37 órdenes de arresto y un número aún no determinado de manifestantes heridos. Además, decenas de vehículos quedaron reducidos a cenizas y se causaron daños millonarios a tiendas, bancos y a la propiedad pública.

Según confirmó Florian Abbenseth, portavoz de la Policía de Hamburgo, entre los detenidos se encuentran también cinco ciudadanos españoles. Contra dos de ellos se dictaron órdenes de arresto, mientras que los tres restantes fueron encarcelados de forma provisional. Asimismo, las autoridades confirmaron la detención de 27 italianos y 25 franceses, al tiempo que indicaron que entre los arrestados hay también rusos y turcos.

De Maizière reconoció que no pudieron evitar la entrada de los extranjeros a pesar del control en las fronteras iniciados el 12 de junio, debido a que muchos viajaron de manera separada sin llevar nada extraño con ellos que pudiera alertar a las autoridades. “Se introdujeron de manera clandestina y se alojaron en pequeños grupos ocultos en diversas casas en Hamburgo”, explicó. De hecho, en los controles iniciados un mes antes de la cumbre sirvieron para detener 673 sospechosos, comunicaron las autoridades.

En este punto, el titular de la cartera de Interior ve “muy útil” crear una base de datos europea de extremistas que complemente los bancos de datos nacionales.

Durante la comparecencia ante los medios en Berlín, el ministro volvió a condenar duramente lo ocurrido como ya hiciera el pasado fin de semana y comparó a los criminales con los neonazis y terroristas islamistas. “No eran manifestantes. Eran criminales”, dijo. “Los criminales estaban completamente desinhibidos, atacaron a personas y cosas y llevaron a cabo saqueos e incendios”, indicó.

“Extremistas de Alemania y Europa no tienen motivación política alguna”, subrayó. No se trata de activistas y contrarios al G20 como siempre se les ha descrito, comentó. “Son extremistas violentos, igual que los neonazis y los terroristas islamistas”, denunció.

Las dificultades para controlar el movimiento de europeos violentos en una Unión Europea sin fronteras llevó al presidente de la Conferencia de Seguridad de Munich, Wolfgang Ischinger, a insistir en la necesidad de contar con un FBI europeo.

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