Positiva renovación de las Ruinas de San José de Lules

06 Jul 2017

El patrimonio histórico representa una parte fundamental de la identidad de una comunidad. Integra ese pasado que nos indica de dónde provenimos. Como sucede con las antiguas fotografías o cartas familiares que nos permiten conocer los ancestros, del mismo modo los monumentos valiosos son testigos de momentos de nuestra historia. Las Ruinas de San José de Lules han sido un icono del pasado de los jesuitas por esta tierra y han atravesado por momentos de olvido. Afortunadamente, se ha encarado su puesta en valor.

A través de un convenio de financiamiento suscripto por el Ministerio de Turismo de la Nación, el Ente Tucumán Turismo y la Municipalidad de Lules, en diciembre de 2013 se inició la restauración de estas ruinas, que se halla ya en su etapa final; resta un 30% para concluirla. Entre otras cosas, se han colocado carteles indicativos, así como paneles interpretativos, que permiten aproximarse a la historia de los jesuitas y a la labor desarrollada en Tucumán. Se renovó la caminería, los jardines y la iluminación. Se colocará maquetas, una línea de tiempo y exhibidores para elementos arqueológicos; se recuperó la sacristía, donde habrá un espacio de interpretación del sitio y de resguardo de objetos que pertenecieron tanto a la Orden de los Dominicos como a la Compañía de Jesús. En el claustro del antiguo templo se efectuó un trabajo de consolidación preventivo y se reconstruyó uno de los arcos que había colapsado. El director de Obras del Ente Tucumán Turismo dijo que se realizará el recorrido siguiendo un guión, que permitirá que este sea más didáctico y entretenido.

Los jesuitas se establecieron en Lules a fines del siglo XVII, donde permanecieron hasta que fueron expulsados del país en 1767.

Ocuparon luego el lugar los frailes de la Orden de los Dominicos; el convento fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1944. Además de un lugar de fe, fue un sitio de descanso de muchos patriotas y personajes ilustres de la historia, como Manuel Belgrano y fray Justo Santa María de Oro. El titular del Ente de Turismo dijo que estas ruinas formarán parte de la Ruta Jesuítica Internacional que barca nuestro país y Brasil.

A partir de este loable emprendimiento sería positivo si se explotara un circuito de turismo religioso, promocionando otros lugares. Por ejemplo, a fines de julio, en Trancas, se realiza la fiesta en honor de San Francisco Solano (1549-1610). En Pozo del Pescado, hay una pequeña capilla y a pocos metros, brota el famoso manantial que el fraile franciscano, según la tradición, hizo surgir de la tierra con sólo hundir su bastón. Desde entonces, la fuente nunca se ha secado. Se dice que sus aguas son curativas.

La Gruta de Lourdes, en San Pedro de Colalao, o el Santuario de La Reducción, que resguarda una pequeña imagen de la Virgen del Valle que se le apareció a un lugareño mudo el 26 de noviembre de 1923 (se le atribuye el milagro de haber protegido y salvado los cultivos de una fuerte tormenta), podrían formar parte de un circuito religioso, al cual también la Iglesia podría contribuir a desarrollar

La renovación de las Ruinas de San José de Lules es, sin duda, un gran acierto desde todo punto de vista. Con una buena promoción, con medios de transporte e infraestructura adecuada, no sólo turistas, sino también muchos tucumanos podrán acceder a ellas. Una buena noticia que vale la pena celebrar.

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