No existe un día preciso para que un papá lleve a su hijo a la cancha. Aunque el padre, como hincha y como asiduo concurrente al estadio, quiera llevarlo lo antes posible, muchas veces, ese momento está determinado por otros factores. Entre estos, la “venia” de la mamá, que a veces siente ese temor comprensible ante las aglomeraciones.
Algo por el estilo le ocurrió a Daniel Omar Egli que, finalmente, pudo llevar a La Ciudadela a su hijo, Joaquín, el miércoles 10 de mayo para que vea el partido del “Santo” contra Atlético Paraná. “Tiene cuatro años y venimos a ver esta pasión, al más grande norte argentino, a San Martín”, contó Daniel.

Según agregó, hacía tiempo que Joaquín “le estiraba los bracitos” cada vez que él se iba a la cancha. “Tenía muchas ganas de venir, desde hace mucho tiempo”, dijo. ¿A qué edad empezaste a venir vos?, le pregunta LG Deportiva. Para responder, Daniel hace un esfuerzo. “Yo vengo desde hace mucho tiempo. Mi abuelo me empezó a traer cuando San Martín había ascendido por primera vez a la ‘A’, allá por 1988. Yo tenía tres añitos”, contestó.
Admitió que no recuerda mucho cómo eran aquellas visitas a La Ciudadela, debido a lo frágil que es la memoria a esa corta edad. “Sólo me acuerdo de lo que me contaron que hacía; pero no tengo recuerdos propios. Era chiquito”, justificó.

Explicó que lo llevó su abuelo porque a su papá no le atrae mucho el fútbol. “Aun así, esto es un sentimiento, que se trasmite de generación en generación. Y por eso yo lo empecé a traer a mi hijo. A mí me gusta mucho el fútbol y trasmito a él esa pasión. Cuando San Martín juega de visitante lo seguimos por la tele, por TyC Play o por las redes sociales”, afirmó.
Para convencer a la mamá de Joaquín, Daniel apeló a las vivencias de la cancha. “Sé que a ella no le gusta que lo traiga, y la entiendo. Yo le insistí con que nos deje venir, para que él vea lo que es el calor de la cancha, el amor que sienten los hinchas, el sentimiento hacia el equipo, hacia el club. Y de tanto insistir lo dejó”, contó.
A la hora de hacer un análisis futbolístico del presente de San Martín, Daniel reconoció que, como hincha, esperaba más. “Esta temporada no estamos donde quisiéramos. Aunque estamos mejorando, nuestra gran falencia es adelante: erramos muchos goles. Debemos convertir las situaciones que se generan. A veces empatamos o perdemos porque no concretamos los goles”, sentenció.
No obstante, Daniel no duda de que San Martín mantendrá la categoría. “Tenemos equipo para hacerlo, pero a los hinchas nos gustaría estar peleando más arriba. Acaso no esta temporada, pero el campeonato que viene debemos pelear arriba”, advirtió.
Trascartón agregó: “y no descender más”. Claro, a Daniel aún le duele el recuerdo de aquella derrota por 3 a 2 que le propinó Lanús en julio de 2009 en la mismísima Ciudadela, y que terminó condenando al “Santo” a dejar de ser de Primera. “Creía mucho en ese equipo; y sentí una gran desilusión”, dijo. Pero trascartón cambió la cara seria por una sonrisa: “pero las alegrías siempre son mayores en San Martín. Siempre”.



