ENFOQUE
PAULA LÓPEZ / GERENTE DE NÓMINAS DE LA CONSULTORA CONA RH
Mediante las disposiciones de la Ley 27.346 y sus normas reglamentarias se estableció el nuevo tratamiento impositivo de los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia, que en parte redujeron el nivel de ruido que se había generado entre empresas, trabajadores y tributaristas, pero claramente no está resuelto y a medida que avanza el año empiezan a cobrarse incrementos paritarios, aguinaldos, bonos, comisiones, etc., con el consiguiente aumento de las retenciones que se hacen mayores cada mes. No obstante, el impuesto a las Ganancias modelo 2017 ha logrado tener un menor impacto en las retenciones de los mandos medios de las empresas y técnicos que alcanzan en la actualidad ingresos de alrededor de $ 40.000 brutos mensuales, que representan unos $ 34.000 netos mensuales luego de los descuentos con destino al sistema previsional y asistencial de Jubilación y Salud, 17%. Desarrollamos el caso mencionado para saber en esa hipótesis cual sería el impacto con los criterios del impuesto 2016 y el de 2017.

Asumimos que este trabajador es casado, con dos hijos a cargo, y adicionalmente abona un plus de obra social junto con las cuotas de un préstamo hipotecario. En ese sentido, la retención de Ganancias utilizando el modelo 2016 hubiera dado en el año $ 17.686 y con el modelo 2017 arroja un importe de retención de $ 11.839, es decir un 49% menos
Lo que es una buena noticia, no obstante, para la generalidad de los afectados la mecánica de cálculo sigue siendo complicada de explicar acerca de cómo se llega a las retenciones efectuadas, lo que genera desde el inicio un problema, ya que, si es difícil de explicar; ergo, es difícil de entender.

Empresas, consultores y sindicatos hicieron y hacen numerosas dinámicas didácticas para que esto ocurra, con éxitos parciales, pero no suficientes. Sin lugar a dudas es la retención menos comprendida por los trabajadores y no se debe a la falta de preparación de los mismos, ya que incluye técnicos, ingenieros, licenciados, doctores, arquitectos, entre otras formaciones, incluidos en este universo de incomprensión.
Aún falta demasiado para volverlo a poner en orden ya que, hay actualizaciones debidas en las deducciones que por no haberse hecho ha sido insuficiente lo que se debía actualizar; lo mismo ocurre en la Tabla de Cálculo del Impuesto. Sumado a ello, los ingresos de los trabajadores han tenido actualizaciones permanentes en los últimos años lo cual genera ya en esta instancia una inequidad inaceptable con claro criterio recaudatorio. Nunca antes un trabajador de los niveles medios de una empresa pago tanto impuesto a las Ganancias como en los últimos años, nunca.
Desde su inicio este fue un impuesto que afectaba únicamente a gerentes de altos ingresos y directores. Las distintas intervenciones realizadas por el gobierno y los organismos fiscales en los últimos años, sin juicio profesional ni entendimiento de lo que hacían, distorsionó el sistema al nivel de tener que demolerlo y rediseñarlo en el curso de este año por el Congreso para tener en 2018 uno más justo y claro.
Las deducciones y mínimos no imponibles subieron solo un 23 % cuando hubiera correspondido al menos un 50% considerando los años de atraso acumulados.
La tabla de cálculo si bien tuvo un incremento importante sobre los valores comprendidos en cada escalón cercano al 100%, resulta también insuficiente ya que no permite corregir las desactualizaciones en las deducciones que fueron mencionadas anteriormente.







