Identifican los restos de 19 desaparecidos en el Pozo de Vargas

Se determinaron las identidades de Pedro Rondoletto, Julio César Campopiano y Federico Adolfo Furth, entre otros.

09 Jun 2017
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"EL HORROR ME ATRAVIESA". Marta Rondoletto halló a sus cinco familiares desaparecidos en el Pozo de Vargas; busca a su sobrino, un bebé que podría haber nacido en cautiverio. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

Diecinueve nuevas identidades de personas desaparecidas se establecieron a partir de restos hallados dentro del Pozo de Vargas, según publicó la secretaria de Derechos Humanos de Tucumán, Erica Brunotto, en su cuenta de Facebook. De esta manera, se eleva a 105 el número de identidades confirmadas en el sitio de enterramiento clandestino.

Brunotto publicó que los identificados son: Archetti, Armando; Arias, Dardo Exequiel; Campopiano, Julio César; Castellano, René Armando; Castro, Hugo Demetrio; Cosentino, Alba Luz; Furth, Federico Adolfo; Herrera, Nestor Ubaldo; Iramain, María Trinidad; López, Felix Daniel; Manfredi, Ángel Vicente; Martín, Julio Antonio; Medina, Ángel Alfonso; Pisculichi, Ricardo Alberto o Pisculichi, Rolando de Jesús (son hermanos, siendo indistinguibles desde el punto de vista genético); Ponce, Humberto Rubén; Rondoletto, Pedro; Sánchez, María Teresa; Trejo, Juan Carlos; y Vega, Hugo Arnaldo.

La periodista y militante de derechos humanos Marta Rondoletto manifestó su dolor luego de conocer la información que salió del Pozo de Vargas. "Por lo menos ahora ya sé dónde están todos los míos. Siento que el horror me atraviesa", manifestó. Indicó, sin embargo, que continúa buscando a su sobrino, un bebé que podría haber nacido en cautiverio.

De esta manera, los cinco familiares de Marta Rondoletto que fueron secuestrados el 2 de noviembre de 1976 fueron identificados en el Pozo de Vargas. Se trata de sus hermanos Jorge (25 años) y Silvia (26), su cuñada Azucena Bermejo (23) -embarazada de cuatro meses-, y de sus padres María Cenador de Rondoletto (51 años) y Pedro (56). No hay antecedente de tantos miembros de una familia hallados en un mismo sitio de enterramiento clandestino.

El Colectivo de Antropología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) y el Equipo Argentino de Antropología Forense trabajan en conjunto para recuperar los restos del pozo y para establecer las identidades de las víctimas. 

El fiscal federal Pablo Camuña, coordinador de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad de Tucumán, confirmó que hasta la fecha se recuperaron 37.000 fragmentos de restos óseos, además de 100 proyectiles, prendas de vestir, anillos y vendas. "Resta aún trabajar sobre los últimos siete metros del Pozo de Vargas. El Consejo de la Magistratura debe habilitar fondos para ese trabajo", indicó en su cuenta de Twitter.



Qué es el Pozo de Vargas

El ducto de ladrillos es centenario y está ubicado en una finca, perteneciente a la familia Vargas. Abastecía a las máquinas a vapor. Se cree que fue usado entre 1975 y finales de los ‘70 por las fuerzas represivas para ocultar cadáveres de secuestrados que fueron asesinados.

El Pozo de Vargas fue declarado como Sitio de Memoria en diciembre de 2015, cinco años después de la primera identificación de un desaparecido: el ex senador peronista Guillermo Vargas Aignasse. Desde entonces, salieron a la luz decenas de indicios y pruebas de que ese lugar era un sitio de enterramiento clandestino.

En el lugar se trabaja desde 2002, aunque con interrupciones en los primeros años. Desde 2009, las labores son continuas. Una vez por semana se efectúan extracciones y una vez al mes, el material es enviado al Equipo Argentino de Antropología Forense.

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