San Martín no aprende la lección y volvió a caer en casa

Ferro desnudó las limitaciones futbolísticas del "Santo", que lució sin argumentos. Fue 1-0 para la visita. Video.

04 Jun 2017

A esta película ya se la vio hace dos semanas en el mismo escenario. Como en aquella ocasión, en la que Guillermo Brown de Puerto Madryn lo venció sin atenuantes, una vez más quedó demostrado que San Martín carece de argumentos futbolísticos para enfrentar con posibilidades de triunfo a rivales de mayor nivel. Ferro, en esta ocasión, volvió desnudar esas limitaciones, que fueron habituales en el “Santo” durante de todo el torneo.

Si se contabilizan las situaciones de peligro que contaron los dos equipos a lo largo del encuentro, se puede señalar que el equipo de Caballito hizo los méritos necesarios para llevarse de La Ciudadela los tres puntos.

San Martín tuvo la pelota mayor tiempo que su adversario, pero fue Ferro el que contó con las mejores situaciones. Especialmente en la segunda parte, donde tuvieron tres o cuatro chances claras para estirar la ventaja, aunque sus jugadores fallaron en la punta final

Desde el mismo momento que Bruno Bocca puso en marcha el partido se pudo observar que Ferro salió a “morder” en todo el campo de juego, tratando de quitarle espacio a Leonardo Rizo y a Juan Galeano, quienes ante la ausencia de Matías García, eran los encargados de la elaboración del juego. En un primer tiempo para el olvido. por el magro espectáculo, la visita se mostró mejor parado en el campo de juego.

Cuando ninguno de los dos conjuntos había hecho méritos para desequilibrar el marcador, a los 38 minutos, el lateral Jonatan Bay, tras recibir una habilitación de Gonzalo Castillejos, remató desde el borde del área y la pelota se desvió en Matías Catalán, para descolocar a César Taborda. Así llegó el 1-0.

Un espejismo

En el complemento, los primeros 10 minutos mostraron a un San Martín más dinámico en su juego. En eso, mucho tuvo que ver que Juan Galeano volvió a jugar como extremo por la derecha, posición en la que mejor rinde. Pero sólo fue un espejismo, pues bastó que Reinaldo Alderete, la figura del partido, ajustara la marca en ese sector, para que ese dominio inicial del local se diluyera como por arte de magia.

En esta ocasión, a Diego Cagna los cambios no le rindieron los resultados esperados, ya que en el banco no encontró el hombre que reencauzara a un barco que siempre se mostró a la deriva.

A pesar de que la pelota fue propiedad de San Martín, de allí hasta el final del cotejo, los dirigidos por Marcelo Broggi fueron quienes estuvieron cerca de volver a festejar por intermedio del contragolpe.

Este nuevo traspié de San Martín no es casualidad, sino la consecuencia del rendimiento de un equipo, que salvo en contados cotejos, nunca pudo lucir con autoridad el traje de protagonista. Ese fue su talón de Aquiles.

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