Pasión por la imagen

Este es un fragmento de la charla brindada por el reconocido artista en el ICP (International Center of Photography) de New York, la meca de la fotografía. Aquí repasa su prolífica carrera en la que aparecen nombres y lugares que marcaron su obra, como Borges, Bradbury y el Colón

Con Borges. Publicaron juntos el libro Cosmogonías. De fondo, su obra Antes del principio, que se exhibe en el Centro Espacial Lyndon Johnson de la NASA, en Houston. Con Borges. Publicaron juntos el libro Cosmogonías. De fondo, su obra Antes del principio, que se exhibe en el Centro Espacial Lyndon Johnson de la NASA, en Houston.
28 Mayo 2017

Por Aldo Sessa

Jorge Luis Borges, con quien tuve la suerte de hacer un libro en 1976, me dijo que creía que, en ese momento, estaba dando un salto de 10 años en mi carrera. A partir de entonces nunca viví un año de 365 días sino de 400, 500 o 600 días. En esa época, la fotógrafa Lisl Steiner apareció en mi vida y me enseñó muchos conceptos mientras la veía trabajar para revistas como Time o Newsweek. También tuve la suerte de tener una experiencia previa en el campo gráfico. Mi padre tenía una empresa impresora y allí conocí los detalles técnicos de la impresión que me ayudaron mucho a controlar o producir libros. Estuve, además, vinculado con la industria cinematográfica a través de Laboratorios Alex, empresa que habían fundado mis abuelos y que procesaba todas las películas que se filmaban en la Argentina. La imagen, en definitiva, estuvo siempre sobre y alrededor de la mesa.

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Empecé a dividir mi vida entre la pintura y la fotografía. Pintar es un acto demasiado solitario. La fotografía me conectaba con la realidad. Poco a poco la fotografía fue absorbiendo mi tiempo y comencé a recorrer y descubrir la Argentina. A medida que la recorría, crecía mi impresión de que el país no era debidamente exhibido, como también mi amor por él...

Cuando empiezo con algo, nunca sé dónde voy a terminar. Me pasó, por ejemplo, cuando me metí en el mundo del teatro Colón. Estuve seis años sacando fotos, casi todas las noches, tras bastidores. Cada noche me preguntaba cómo era posible que no hubiera otro fotógrafo allí registrando lo que ocurría en la oscuridad de un teatro como ese.

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Recuerdo el día en que Ray Bradbury fue a mi estudio y me dijo: “Anoche tuve una conversación con Dios. Me dijo que si los artistas cumplimos con nuestra misión, nos perdonará todo”...

En 1989, durante una muestra en el Museo de Bellas Artes por la que pasaron 121.000 personas, constaté la enorme ventaja de la fotografía frente a otras artes, como la pintura. Elimina la complejidad, la duda sobre si comprendemos o no lo que vemos. Nos gusta o no nos gusta. Es un lenguaje directo, es el arte de nuestra era. Hoy se suman las extraordinarias posibilidades que nos brinda la tecnología a través de los celulares. Pero siempre se trata de “ver”, de captar la imagen que nos conmueve. La cámara tiene que ser una extensión, un “tercer ojo”.

PERFIL

Aldo Sessa es autor de medio centenar de libros que reúnen sus fotografías. Realizó libros con textos de autores de la talla de Jorge Luis Borges, Ray Bradbury, Manuel Mujica Láinez, Silvina Bullrich y Silvina Ocampo. Su obra fue expuesta en más de 200 muestras y forma parte de las colecciones de decenas de museos alrededor del mundo. Actualmente se exhibe en el CCK de Buenos Aires su muestra Gauchos y están en preparación, en Estados Unidos, dos libros con sus fotos. Es miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes y miembro honorario de la Federación Argentina de Fotografía. Entre otras distinciones, recibió la mención de honor del Senado y fue nombrado ciudadano ilustre de Buenos Aires.

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