Es una de las etapas más importantes del ser humano porque allí se construye la huella psíquica que lo acompañara y pautará su personalidad durante el resto de sus días. “Siempre hay un momento en la infancia, cuando la puerta se abre y deja al futuro salir. Todo niño viene al mundo con cierto sentido del amor, pero depende de los padres, de los amigos, que este amor salve o condene”, decía el escritor británico Graham Greene. El jardín de infantes le abre al niño las ventanas de la convivencia, lo ayuda a despegarse un poco del fuerte lazo que lo une a su madre, aprende a compartir con sus compañeros, descubre que no es el único en el mundo, que también están los otros, simpáticos o antipáticos. De allí que es importante que ese primer contacto sea alentador.
La noticia de que sólo están autorizados 40 jardines maternoinfantiles, de los más de 200 que hay en San Miguel de Tucumán, genera, por lo menos, una incertidumbre razonable. En Yerba Buena, sólo dos están inscriptos en el Registro de Instituciones de la Secretaría de Educación, según denunciaron propietarias y directores de los establecimientos que se hallan en regla. “De las más de 250 instituciones que se abren como quioscos, sin ningún control ni autorización y cierran de la misma manera, sólo 40 están en el registro”, dijo una de ellas.
Señalaron que los jardines maternales deben estar autorizados por la Secretaría de Educación y por la Municipalidad capitalina. Deben tener docentes capacitadas en el nivel y en blanco, con actualizaciones a cargo del Ministerio de Educación y un programa educativo, oficialmente aprobado. “Hemos invertido en edificios adecuados, con aulas amplias, luminosas, ventiladas, con seguridad contra incendios. Hemos pasado todos los controles de Catastro, y además tenemos controles permanentes y periódicos por parte de la secretaría de Educación y de la Municipalidad”, afirmaron. Han constituido una asociación de propietarias autoconvocadas de jardines maternales, y se hallan gestionando la personería jurídica para poder luchar legalmente contra lo que consideran una competencia desleal y un peligro para la sociedad.
Una funcionaria del Ministerio de Educación dijo que en 2005 había sólo ocho jardines maternoinfantiles; actualmente son 40, lo cual implica un avance, según su punto de vista. Los aprobados figuran en el sitio oficial del Ministerio. El decreto 255 dispone y regula la habilitación y funcionamiento de los maternales y hay nuevas normativas como los lineamientos organizativos y curriculares. Los maternales atienden niños, desde los 45 días de vida hasta los cuatro años.
Esta realidad muestra que el Estado está lejos de cumplir con su rol de contralor. ¿A ningún funcionario del Ministerio se le ocurrió hacer un relevamiento de la cantidad y la situación legal y la infraestructura de los jardines maternales en la provincia? Al parecer, tampoco se controla in situ si estos establecimientos cuentan además con educadores capacitados para realizar una labor tan importante. Si en 2005 el Ministerio tenía registrados cinco y 11 años después 40, ¿a nadie le llama la atención? ¿O el control de los establecimientos se hace sin salir de una oficina? ¿Se sabe acaso cuántos son los jardines que se hallan fuera de la ley en todo el territorio provincial? ¿Qué seguridad pueden tener los padres de que sus hijos serán cuidados por personal capacitado? Para ahorrarle trabajo al Estado, antes de inscribir a su hijo, ¿cada progenitor deberá solicitarles a las autoridades de establecimiento una constancia de la autorización legal para su funcionamiento? “El futuro de los niños es siempre hoy; mañana será tarde”, decía la poetisa Gabriela Mistral.
La noticia de que sólo están autorizados 40 jardines maternoinfantiles, de los más de 200 que hay en San Miguel de Tucumán, genera, por lo menos, una incertidumbre razonable. En Yerba Buena, sólo dos están inscriptos en el Registro de Instituciones de la Secretaría de Educación, según denunciaron propietarias y directores de los establecimientos que se hallan en regla. “De las más de 250 instituciones que se abren como quioscos, sin ningún control ni autorización y cierran de la misma manera, sólo 40 están en el registro”, dijo una de ellas.
Señalaron que los jardines maternales deben estar autorizados por la Secretaría de Educación y por la Municipalidad capitalina. Deben tener docentes capacitadas en el nivel y en blanco, con actualizaciones a cargo del Ministerio de Educación y un programa educativo, oficialmente aprobado. “Hemos invertido en edificios adecuados, con aulas amplias, luminosas, ventiladas, con seguridad contra incendios. Hemos pasado todos los controles de Catastro, y además tenemos controles permanentes y periódicos por parte de la secretaría de Educación y de la Municipalidad”, afirmaron. Han constituido una asociación de propietarias autoconvocadas de jardines maternales, y se hallan gestionando la personería jurídica para poder luchar legalmente contra lo que consideran una competencia desleal y un peligro para la sociedad.
Una funcionaria del Ministerio de Educación dijo que en 2005 había sólo ocho jardines maternoinfantiles; actualmente son 40, lo cual implica un avance, según su punto de vista. Los aprobados figuran en el sitio oficial del Ministerio. El decreto 255 dispone y regula la habilitación y funcionamiento de los maternales y hay nuevas normativas como los lineamientos organizativos y curriculares. Los maternales atienden niños, desde los 45 días de vida hasta los cuatro años.
Esta realidad muestra que el Estado está lejos de cumplir con su rol de contralor. ¿A ningún funcionario del Ministerio se le ocurrió hacer un relevamiento de la cantidad y la situación legal y la infraestructura de los jardines maternales en la provincia? Al parecer, tampoco se controla in situ si estos establecimientos cuentan además con educadores capacitados para realizar una labor tan importante. Si en 2005 el Ministerio tenía registrados cinco y 11 años después 40, ¿a nadie le llama la atención? ¿O el control de los establecimientos se hace sin salir de una oficina? ¿Se sabe acaso cuántos son los jardines que se hallan fuera de la ley en todo el territorio provincial? ¿Qué seguridad pueden tener los padres de que sus hijos serán cuidados por personal capacitado? Para ahorrarle trabajo al Estado, antes de inscribir a su hijo, ¿cada progenitor deberá solicitarles a las autoridades de establecimiento una constancia de la autorización legal para su funcionamiento? “El futuro de los niños es siempre hoy; mañana será tarde”, decía la poetisa Gabriela Mistral.








