Es una de las piedras basales de una sociedad. “Transmitid la cultura a todo el mundo, sin distinción de razas ni de categorías”, aconsejaba el sabio chino Confucio. “La cultura hace al hombre algo más que un accidente del universo”, sostenía el escritor André Malraux. Por eso, siempre es bienvenida cualquier acción que impulse o contribuya a divulgar la cultura como la reciente reapertura del Teatro Municipal “Rosita Ávila”. Sin duda, se trata de un hecho significativo en nuestra comunidad, habitualmente huérfana de espacios culturales en relación con la profusa actividad en todas las artes en San Miguel de Tucumán.
La sala, que fue inaugurada en septiembre pasado, entró luego en un proceso de mejoramiento. A través de un convenio que firmaron oportunamente la Municipalidad capitalina y el Instituto Nacional de Teatro (INT), el nuevo coliseo fue equipado con consolas de iluminación, aparatos de luces LED, parlantes y micrófonos, entre otros elementos que están siendo montados en el espacio artístico para esta temporada, que comenzaría en marzo. Como contraprestación, el convenio prevé que entre el 25% y el 30% de las obras teatrales que suban a escena por año sean de elencos tucumanos independientes (registrados o no en el INT). Los equipos y artefactos fueron cedidos en comodato por 20 años, y se estima que su valor es de $700.000.
En el acto de reapertura que tuvo lugar el miércoles pasado, donde además se dio a conocer la cartelera hasta julio, la directora de Cultura afirmó que el municipio efectuó una importante inversión en mejorar las butacas, los camarines, el cableado, la parrilla de luces y la cabina técnica. Señaló que antes de que se hicieran cargo de la sala, era sólo un lugar destinado a conferencias y ahora se integrará al circuito de los principales teatros de la ciudad. “Queremos desarrollar para satisfacer la exigente demanda del público y tener el tiempo suficiente para prever todo lo que haga falta. La prioridad serán los talentos locales, sean jóvenes, viejos, reconocidos o nuevos”, dijo.
La grilla de espectáculos que incluye teatro, música, danza y cine, así como conferencias, se armó tras un proceso de selección de propuestas previa de los distintos géneros y estilos. La funcionaria aclaró que la convocatoria a grupos interesados en usar la sala sigue abierta. “Para quienes participaron del proceso de selección, se trabajará con una suerte de coproducción con el municipio, y les quedará el 80% de la recaudación de cada función; en los próximos pedidos, el porcentaje será del 70%, pero siempre atendiendo las necesidades artísticas”, sostuvo. El teatro que se encuentra ubicado en Las Piedras al 1.500, en el ex Mercado de Abasto, frente al Instituto Lillo, tiene una capacidad para 300 personas.
Pero seguramente no sólo será caja de resonancia de los espectáculos locales, sino también de otras provincias. Se podrían impulsar convenios con otros municipios (Córdoba, Rosario, Santiago del Estero, La Rioja, Salta, Jujuy, por ejemplo) y generar un intercambio entre nuestros artistas y los de ellos, poniendo en práctica el tan mentado -y casi nunca concretado- federalismo. Es saludable, desde todo de punto de vista, la incorporación de una nueva sala para las artes. “Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”, decía Miguel de Unamuno.
La sala, que fue inaugurada en septiembre pasado, entró luego en un proceso de mejoramiento. A través de un convenio que firmaron oportunamente la Municipalidad capitalina y el Instituto Nacional de Teatro (INT), el nuevo coliseo fue equipado con consolas de iluminación, aparatos de luces LED, parlantes y micrófonos, entre otros elementos que están siendo montados en el espacio artístico para esta temporada, que comenzaría en marzo. Como contraprestación, el convenio prevé que entre el 25% y el 30% de las obras teatrales que suban a escena por año sean de elencos tucumanos independientes (registrados o no en el INT). Los equipos y artefactos fueron cedidos en comodato por 20 años, y se estima que su valor es de $700.000.
En el acto de reapertura que tuvo lugar el miércoles pasado, donde además se dio a conocer la cartelera hasta julio, la directora de Cultura afirmó que el municipio efectuó una importante inversión en mejorar las butacas, los camarines, el cableado, la parrilla de luces y la cabina técnica. Señaló que antes de que se hicieran cargo de la sala, era sólo un lugar destinado a conferencias y ahora se integrará al circuito de los principales teatros de la ciudad. “Queremos desarrollar para satisfacer la exigente demanda del público y tener el tiempo suficiente para prever todo lo que haga falta. La prioridad serán los talentos locales, sean jóvenes, viejos, reconocidos o nuevos”, dijo.
La grilla de espectáculos que incluye teatro, música, danza y cine, así como conferencias, se armó tras un proceso de selección de propuestas previa de los distintos géneros y estilos. La funcionaria aclaró que la convocatoria a grupos interesados en usar la sala sigue abierta. “Para quienes participaron del proceso de selección, se trabajará con una suerte de coproducción con el municipio, y les quedará el 80% de la recaudación de cada función; en los próximos pedidos, el porcentaje será del 70%, pero siempre atendiendo las necesidades artísticas”, sostuvo. El teatro que se encuentra ubicado en Las Piedras al 1.500, en el ex Mercado de Abasto, frente al Instituto Lillo, tiene una capacidad para 300 personas.
Pero seguramente no sólo será caja de resonancia de los espectáculos locales, sino también de otras provincias. Se podrían impulsar convenios con otros municipios (Córdoba, Rosario, Santiago del Estero, La Rioja, Salta, Jujuy, por ejemplo) y generar un intercambio entre nuestros artistas y los de ellos, poniendo en práctica el tan mentado -y casi nunca concretado- federalismo. Es saludable, desde todo de punto de vista, la incorporación de una nueva sala para las artes. “Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”, decía Miguel de Unamuno.








