“El que no lee cree que sabe, pero no sabe”

El líder del colectivo Manifiesto Argentino habló sobre la pérdida del hábito de la lectura y criticó las políticas educativas del macrismo. El escritor chaqueño lamentó la suspensión del programa Conectar Igualdad. “El macrismo es una estafa”, opinó

CRÍTICO. Mempo Giardinelli considera que le macrismo es una “estafa” porque prometió que iba a conservar los logros del kirchnerismo y no lo hizo.  peru21.pe
CRÍTICO. Mempo Giardinelli considera que le macrismo es una “estafa” porque prometió que iba a conservar los logros del kirchnerismo y no lo hizo. peru21.pe
10 Abril 2017
En Mempo Giardinelli se pueden encontrar, al menos, dos facetas: el literato y el activista político. Seguramente, él dirá que hay un solo Mempo, pero es posible hacer esta simple disociación. El primero dice que un “pueblo que no lee no sabe preguntar porque ignora lo que lo atormenta”. El segundo asegura que el macrismo es una estafa. Ambos hablan de que es necesario un salvataje urgente.

El lunes pasado brindó una conferencia sobre la Educación y la construcción de ciudadanía en el salón de Actos de la facultad de Filosofía y Letras de la UNT ante un auditorio repleto. Es escritor, periodista, fundador de la revista Puro Cuento (1986-1992), ganador de varios premios y traducido a más de 20 idiomas. Lidera el Manifiesto Argentino, al que define como un colectivo de amigos que quiere participar en estas elecciones. “Más que un partido político pienso en una confluencia nacional y popular del peronismo, del radicalismo Yrigoyenista y del socialismo”, precisa.

La irrupción del macrismo obligó al Manifiesto a salir del letargo en el que había permanecido desde 2003. Para denunciar lo que él considera la debacle de la educación pública y para exigir la renacionalización de un sistema educativo único con validez nacional. “El macrismo es una estafa porque fue una propuesta que ilusionó a gran parte y les prometió un paraíso, donde no se iban a perder las buenas conquistas del kirchnerismo y que no se iban a tocar los valores esenciales. Engañaron al pueblo porque sabían que no iban a cumplir nada de lo que habían prometido”.

Durante su fugaz visita a la provincia, Mempo se reunió para aunar criterios con tucumanos que se han sumado al Manifiesto. “Queremos que se defienda la salud, la educación y la previsión social. Es una propuesta diferente para una sociedad que está muy exasperada. Este invento de la grieta es muy malévolo”.

En el plano de la educación, Mempo asegura que el gobierno de Cambiemos ha destruido los dos mejores programas que existían en el país: el Plan Nacional de Lectura y Conectar Igualdad. El primero fue promovido por Raúl Alfonsín, mientras que el segundo por el Kirchnerismo.

Con ese grupo político Mempo encuentra más afinidades que distancias. Incluso hace unas semanas estuvo reunido con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para hablar de la construcción de una alternativa política para octubre. Además, compartió actos el año pasado y adhiere a la tesis de que las denuncias judiciales que le endilgan forman parte de la persecución política. “Es una venganza de Clarín y La Nación por la Ley de Medios. Cristina ha sido una estadista importante y dio muy buenas cosas. Lo de ahora es una persecución canalla”, dice sin vueltas el chaqueño.

La lectura abandonada

El pobre resultado que obtuvo el país en las pruebas Aprender dejó en evidencia las fallas en el educación pública en el nivel primario y secundario. El 46,4% de los alumnos de 5° y 6° año del secundario no comprende un texto básico fue una de las conclusiones. Según Mempo no se puede comprender si antes no se sabe leer. Y aquí radica el problema. “La lectura en voz alta era parte esencial y cotidiana en el aula. Nos hacían pasar al frente. Si se lee, entonces, la comprensión llega porque es un proceso”.

Eso se perdió -asegura- como también se perdió la lectura como política de Estado. “Para construir ciudadanía se necesitan personas con capacidad para pensar”, insiste.

Y aquí vuelve otra vez a la falta de lectura como pilar. “El que no lee puede creer que sabe, pero no sabe”, agrega.

¿Qué pasó? “Fuimos el principal país productor de libros y exportador en lengua castellana. Aquí se tradujo todo el conocimiento universal. Hubo grandes traductores como Borges y Cortázar. Nuestras revistas formaban lectores en todo el mundo”.

Según el escritor, un día el libro se convirtió en sinónimo de subversión y fue ahí cuando la historia comenzó a cambiar. “Bibliotecas y libros fueron incinerados. Luego aparecieron los modelos educativos modernos y esto coincidió con la irrupción del mal educador: la TV”, ordena cronológicamente.

La caja boba -primero en blanco y negro y después en Tecnicolor- causó que la lectura dejara de ocupar las horas muertas. Giardinelli continúa: Después vino la Ley de Educación Superior (N°24.521) durante el menemismo que “fragmentó la educación con la excusa de un falso federalismo”.

Hoy, asegura el gobierno avanza “hacia una privatización de la educación pública. Tenemos un ministerio donde no hay educadores, sino empresarios, técnicos. El propio ministro (Esteban Bullrich) no debe haber estado al frente de un aula en su vida”, arranca.

Giardinelli defiende la idea de la unificación del sistema educativo porque a lo largo y ancho del país convive currículas muy diferentes. “Hoy tenemos más de 50 planes de estudio, así no hay país que pueda crecer”.

En este punto es donde el escritor asegura que se necesita un salvataje urgente porque la realidad le indica que hay un proceso “perverso” de cambiar los paradigmas de la educación.

A la que se agrega no solo la suspensión de los programas nacionales, también la disminución del presupuesto educativo y – como agrega Giardinelli– la actitud “provocadora” de no llamar a paritarias nacionales.

“¿Vamos a sustituir al maestro por el facilitador? ¿Al lector por el usuario?”, añade.

El soporte no importa cuando de leer se trata -reconoce- porque “se aprende a leer como se aprende a comer”. La falta de lectura no solo es patrimonio de niños y adolescentes. “Hoy hay maestros que leen muy poco”.

Hace una aclaración: “Internet no te enseña a pensar. No se puede aprender nada ahí porque está para construir clientelas no ciudadanía, tampoco tiene alumnos, sino usuarios”.

Mempo recupera un dato que abre la puerta a la esperanza: Fuimos los primeros en erradicar el analfabetismo. Argentina tiene 40.000 bibliotecas. No hay otro país con esta proporción, reconoce Giardinelli. ¿Será la semilla de la recuperación?

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