Temer trata de disipar el miedo a "carne mala"

26 Marzo 2017

ISAAC RISCO / AGENCIA DPA

RÍO DE JANEIRO/BRASILIA.- El presidente de Brasil, Michel Temer, intentó esta semana disipar personalmente el miedo a que las exportaciones cárnicas brasileñas se vean afectadas por un gran escándalo de carne podrida en el país, invitando a varios embajadores a comer churrasco con él.

“El final del día en una churrasquería de Brasilia con los embajadores de los mayores países importadores de carne brasileña”, escribió Temer en la red social Twitter al lado de fotos que lo muestran sonriente en el restaurante, sirviéndose carne al lado de los diplomáticos y agasajado por los trabajadores del lugar. Las imágenes son parte de una ofensiva lanzada por el Gobierno para intentar frenar una creciente crisis por el escándalo sobre la venta a gran escala de carne en mal estado en Brasil.

El caso amenaza las exportaciones del mayor país vendedor de cárnicos del mundo. Según cifras del Gobierno brasileño, 160 países compran carne del gigante sudamericano.

El Gobierno aseguró que los riesgos para esos compradores son mínimos. Sólo 21 de las 4.837 unidades productoras habilitadas para la exportación de carne brasileña están siendo investigadas, señaló Brasilia en un comunicado.

“De esas 21, sólo seis exportaron en los últimos días”, agregó el texto, enfatizando que los funcionarios del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento implicados en el escándalo son sólo unos pocos. “Es importante destacar que, de una plantilla de más de 11.000 personas, sólo 33 empleados están bajo investigación”, recalcó también el Gobierno.

El escándalo bautizado por las autoridades como “Carne Fraca” (”carne mala”) estalló después de que la Policía Federal diera a conocer una trama para poner a la venta carne ya vencida en el mercado interno brasileño, por la que acusó de colusión a decenas de funcionarios públicos y a algunas de las grandes empresas frigoríficas del país.

La carne, según la denuncia, era “maquillada” con productos químicos para volver a ser empacada y sacada a la venta. Los inspectores de alimentos emitían los certificados correspondientes sin hacer los controles, entre otras irregularidades. Veinte personas fueron detenidas en las primeras operaciones.

El escándalo indignó durante todo el fin de semana a la opinión pública local y saltó también al extranjero. El embajador de la Unión Europea (UE) en Brasil, Joao Gomes Cravinho, se mostró preocupado por las noticias y mencionó incluso una posible suspensión de las importaciones en la UE, uno de los mayores compradores de carne brasileña.

El Gobierno brasileño intentó dar esas respuestas después de que Temer celebrara varias reuniones con el ministro de Agricultura, Blairo Maggi; el titular de Industria y Comercio Exterior, Marcos Pereira, y representantes de las empresas frigoríficas, antes de recibir a los embajadores en el Palacio de Planalto para invitarlos a comer el churrasco.

“Reiteramos a las misiones extranjeras que todas las plantas de exportaciones siguen abiertas a inspecciones de los países importadores y bajo monitoreo del sistema nacional de control brasileño, uno de los más respetados del mundo”, señaló el Gobierno en un comunicado al final de la jornada.

“Lo que está bajo investigación no es el servicio de inspección agrícola (...) sino sólo unas pocas desviaciones de conductas”, enfatizó también el Ejecutivo de Temer.

Las autoridades descartaron asimismo riesgos para la salud pública en el mercado brasileño.

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios