La asombrosa luna de miel de Trump y Boeing

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26 Marzo 2017

HANNES BREUSTEDT / AGENCIA DPA

SEATTLE.- Un duro ataque de Donald Trump en Twitter causó al principio disgusto en Boeing, pero en estos momentos el fabricante de aviones se ve a sí mismo como un gran beneficiado por el nuevo Gobierno estadounidense. El gigante aeronáutico sacará provecho del notable aumento del presupuesto militar norteamericano decretado por Trump. Además, el Presidente ha prometido rebajar los impuestos, flexibilizar la normativa medioambiental, así como fuertes inversiones en la infraestructura aeroportuaria y protección ante la competencia del exterior. Todo esto le da a Boeing una ventaja frente a su rival europeo Airbus.

La visita que Trump hizo en febrero a una planta de Boeing en el estado de Carolina del Sur evidenció la buena química que existe actualmente entre el Presidente y la empresa aeronáutica líder. Boeing presentó orgullosamente en esa planta una nueva variante de su avión de largo recorrido 787 “Dreamliner”. “Tengo que reconocer que es un avión bonito”, dijo un Trump. El presidente finalizó su discurso exclamando: “¡Qué Dios bendiga a Boeing!”. El presidente de la compañía, Dennis Muilenberg, mostró una sonrisa de oreja a oreja.

La relación no siempre había sido tan buena. Antes de su toma de posesión, Trump había acusado a Boeing de cobrar precios abusivos por sus aviones encargados por el Gobierno. “Boeing está construyendo un novísimo Air Force One 747 para futuros presidentes pero los costes están fuera de control, más de U$S 4.000 millones. ¡Hay que anularlo!, bramó Trump en Twitter, desatando con su comentario una caída momentánea del precio de las acciones del líder del sector aeronáutico.

Los motivos del ataque de Trump siguen siendo poco claros. Boeing había recibido el encargo para fabricar otros dos aviones presidenciales. Sin embargo, según la compañía, solo se trataba de un contrato preliminar por unos U$S 170 millones. Después de entrevistarse con el presidente de Boeing, Trump declaró en febrero: “hemos reducido el precio en más de U$S 1.000 millones”. Sin embargo, un portavoz de Air Force declinó confirmar el acuerdo ante medios estadounidenses y dijo no saber de qué estaba hablando Trump.

Con una facturación anual de U$S 95.000 millones, la fabricación del nuevo “Air Force One” no tiene un peso muy grande. Sin embargo, para el gigante aeronáutico, la construcción de la fortaleza voladora para presidentes estadounidenses es un proyecto de gran prestigio que abre la puerta a encargos del Estado más voluminosos y lucrativos. Además, no existen en realidad alternativas a Boeing, ya que su rival europeo Airbus está descartado por motivos de seguridad nacional. Llama la atención la gran armonía que han alcanzado en su relación Boeing y el Gobierno en Washington desde el devastador Tweet de Trump. El Pentágono encargó a Boeing varios helicópteros de combate tipo Apache por U$S 3.400 millones. El día después, Trump nombró a Patrick Shanahan, uno de los principales ejecutivos de Boeing, subsecretario de Defensa. Poco después, la Casa Blanca exigió un aumento inmediato del gasto de defensa en U$S 30.000 millones; más de la mitad para adquirir material militar. Uno de los principales beneficiados va a ser Boeing.

Sin embargo, la política del Gobierno de Trump también tiene un aspecto negativo para Boeing: el rechazo al libre comercio y la amenaza de aplicar aranceles punitivos a importaciones destinadas a la producción en Estados Unidos entrañan un gran riesgo para la empresa. Boeing no solo tiene una red de proveedores en todo el mundo sino también enormes intereses comerciales en países como China e Irán, que están en el punto de mira del mandatario republicano.

En diciembre, Boeing cerró con Irán un acuerdo para la entrega de 80 aviones por U$S 16.600 millones, que podría peligrar si Estados Unidos impone nuevas sanciones a Teherán. Y Pekín ya había dejado claro en noviembre cuáles serían las consecuencias de una guerra comercial con China. La respuesta sería “ojo por ojo, diente por diente”, advirtió un editorial del periódico “Global Times”, controlado por el Gobierno chino, en el que se amenaza con asignar a Airbus una gran cantidad de encargos actualmente destinados a Boeing. Esto sería doloroso para el fabricante estadounidense, que tan solo en 2016 entregó a China aviones por un monto de más de U$S 11.000 millones.

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