11 Abril 2004 Seguir en 
TOKIO.- Nuevas manifestaciones de repudio al gobierno por la situación en que se encuentran tres rehenes japoneses en Irak opacaron la visita del vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, a Tokio, en momentos en que el primer ministro Junichiro Koizumi se enfrenta a su más importante crisis política. Cheney llegó ayer a Japón en la primera escala de una gira de una semana por Asia, con una agenda que abarca cuestiones económicas y el programa nuclear de Corea del Norte.
Cheney, uno de los arquitectos de la guerra de Irak que alguna vez predijo que las tropas estadounidenses serían recibidas como libertadoras, mantendrá este discurso en su tercera misión en el extranjero desde que asumió el cargo en 2001. "Nuestra determinación está siendo puesta a prueba en Irak", dijo al partir hacia Tokio.
Horas decisivas
Sin embargo, este mensaje es difícil de digerir en Japón, un país conmocionado después de que unos rebeldes secuestraron a tres civiles en Irak y amenazaron con quemarlos vivos si las tropas japonesas no se retiran del país. Hoy vence el plazo y, pese a las peticiones entre lágrimas de las familias de los rehenes, Koizumi dijo que no retirará las tropas de Irak. Esa declaración fue una buena noticia para Washington, que teme que cualquier cesión sólo llevará a que se produzcan más secuestros y terminará destrozando a la coalición.
Koizumi envió a su vicecanciller, Ichiro Aisawa, a Jordania, a iniciar contactos directos para garantizar la liberación del fotoperiodista independiente Soichiro Koriyama, de 32 años; de Nahoko Takato, de 34, y de la joven Noriaki Imai, de 18. Estos dos últimos se hallaban estudiando los efectos de los proyectiles de uranio en la población iraquí. (Reuter-Télam-DPA) Berlusconi visitó la base italiana
Kuwait.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, visitó ayer por sorpresa a las tropas italianas estacionadas en Nasiriya y declaró que la situación en Irak es muy difícil, por lo que pidió a la coalición que conduce Estados Unidos la entrega del poder en la fecha prevista, el 30 de junio. "Es difícil instaurar la democracia y arribar a la estabilidad del país", declaró en Kuwait, de regreso a Italia.
La televisión mostró imágenes de Berlusconi, vestido de manera informal y con una gorra militar, bromeando y tomándose una foto con las tropas en su base. "Les traigo un enorme abrazo de toda Italia. Estamos orgullosos de ustedes", declaró en la base de Nasiriya.
Las tropas italianas mantuvieron enfrentamientos callejeros con milicianos chiítas después de que militantes leales al clérigo Moqtada al Sadr tomaron el control de varios puentes clave sobre el río Eufrates, en el centro de Nasiriya. Una decena de soldados italianos resultaron heridos tras varias horas de enfrentamientos. Quince iraquíes, incluyendo civiles, murieron.Hasta los recientes enfrentamientos, la localidad dominada por los chiítas había estado relativamente tranquila. Los choques provocaron una protesta clamorosa en Italia, donde el gobierno de Berlusconi ha dicho reiteradamente que los 2.700 efectivos enviados a Irak son fuerzas de paz antes que combatientes. (Reuter-Télam)
Cheney, uno de los arquitectos de la guerra de Irak que alguna vez predijo que las tropas estadounidenses serían recibidas como libertadoras, mantendrá este discurso en su tercera misión en el extranjero desde que asumió el cargo en 2001. "Nuestra determinación está siendo puesta a prueba en Irak", dijo al partir hacia Tokio.
Horas decisivas
Sin embargo, este mensaje es difícil de digerir en Japón, un país conmocionado después de que unos rebeldes secuestraron a tres civiles en Irak y amenazaron con quemarlos vivos si las tropas japonesas no se retiran del país. Hoy vence el plazo y, pese a las peticiones entre lágrimas de las familias de los rehenes, Koizumi dijo que no retirará las tropas de Irak. Esa declaración fue una buena noticia para Washington, que teme que cualquier cesión sólo llevará a que se produzcan más secuestros y terminará destrozando a la coalición.
Koizumi envió a su vicecanciller, Ichiro Aisawa, a Jordania, a iniciar contactos directos para garantizar la liberación del fotoperiodista independiente Soichiro Koriyama, de 32 años; de Nahoko Takato, de 34, y de la joven Noriaki Imai, de 18. Estos dos últimos se hallaban estudiando los efectos de los proyectiles de uranio en la población iraquí. (Reuter-Télam-DPA)
Kuwait.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, visitó ayer por sorpresa a las tropas italianas estacionadas en Nasiriya y declaró que la situación en Irak es muy difícil, por lo que pidió a la coalición que conduce Estados Unidos la entrega del poder en la fecha prevista, el 30 de junio. "Es difícil instaurar la democracia y arribar a la estabilidad del país", declaró en Kuwait, de regreso a Italia.
La televisión mostró imágenes de Berlusconi, vestido de manera informal y con una gorra militar, bromeando y tomándose una foto con las tropas en su base. "Les traigo un enorme abrazo de toda Italia. Estamos orgullosos de ustedes", declaró en la base de Nasiriya.
Las tropas italianas mantuvieron enfrentamientos callejeros con milicianos chiítas después de que militantes leales al clérigo Moqtada al Sadr tomaron el control de varios puentes clave sobre el río Eufrates, en el centro de Nasiriya. Una decena de soldados italianos resultaron heridos tras varias horas de enfrentamientos. Quince iraquíes, incluyendo civiles, murieron.Hasta los recientes enfrentamientos, la localidad dominada por los chiítas había estado relativamente tranquila. Los choques provocaron una protesta clamorosa en Italia, donde el gobierno de Berlusconi ha dicho reiteradamente que los 2.700 efectivos enviados a Irak son fuerzas de paz antes que combatientes. (Reuter-Télam)







