La vida después de un reality

El protagonista de la novela es un adicto a las cámaras

VACUIDAD. El autor desnuda que con sólo un par de datos puede ganar notoriedad en TV alguien cuya vida, en verdad, es tan sólo ese par de datos.  VACUIDAD. El autor desnuda que con sólo un par de datos puede ganar notoriedad en TV alguien cuya vida, en verdad, es tan sólo ese par de datos.
05 Marzo 2017

NOVELA

FAMA

FACUNDO GARCÍA VALVERDE

(Galerna – Buenos Aires) 

Con la mención de tres datos puede comenzar la fama, como si las palabras pudieran ser el resumen de una existencia y de un futuro: “Me llamo Sergio, tengo 23 años y vivo en San Isidro”. Hace cuatro años que Sergio Torres pronunció esta frase como presentación. Luego, salió de la Casa de un reality show y, de vez en cuando, aparece en algún programa de televisión. Sin embargo, con el transcurso de su relato y de la novela es posible entender que casi no hay más nada que esa línea escueta, como si todo el tiempo el personaje compusiera un rostro o una frase para tramar una imagen.

La farsa y la fama se escriben con las mismas mentiras y cuentan con las mismas superficies de placer.

Sergio se aseguró de continuar en los márgenes de la fama, en las orillas de la pantalla, y así se convirtió en el verdadero ganador. Por ello es que desea que las cámaras sigan persiguiendo su imagen a todos lados, como si al amparo de ese gran ojo todo pudiera ser más real. Ha comprendido que para permanecer y volver a aparecer, debe reinventarse a sí mismo. Para ello instala una agencia vip en la que mujeres jóvenes, que aspiran a convertirse en actrices, vedettes o bailarinas, ofrecen servicios sexuales a cambio de dinero y de sutiles ventajas en algún casting.

Con el asesinato de Malena Monti, su escort preferida, Sergio inicia la búsqueda del asesino mientras transforma la pesquisa en un reality policial con confesionarios en los que trata de mostrar su verdadero rostro. Porque si no pudo hacer de su vida algo real, por lo menos es preciso “aprender a ser reales” frente a una cámara, convertir la vida en un reality. Pero las imágenes siempre muestran y revelan algo y, de acuerdo con Winston Smith, protagonista de 1984 de George Orwell: “a veces era posible poner el dedo sobre una mentira concreta”.

A pesar de eso, a Sergio sólo le interesa “volver a la televisión”, convertirse en un “héroe” ante millones de ojos distantes y desconocidos.

© LA GACETA

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Máximo Hernán Mena

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