27 Marzo 2002 Seguir en 
Por Juan Manuel Asis
El Gobierno vive el tiempo del "no sabemos". Hace ocho semanas, en el Poder Ejecutivo se repetía hasta el cansancio: "hasta febrero tenemos, después no sabemos". Bien, ya se va marzo. Hoy las autoridades van detrás de la crisis y viven en la incertidumbre. No saben qué les deparará el mañana y nada pueden prevenir.
La Provincia depende de los recursos nacionales para atender la demanda salarial y social, y aunque deben llegar a Tucumán $35 millones en Bocade (de la emisión de los $55 millones), las autoridades ni se animan a sugerir un posible cronograma de pagos.
La inseguridad domina el escenario. "Nada nos indica que mañana estaremos en nuestros despachos", atinó a deslizar ayer un integrante del Poder Ejecutivo. Parecía broma, pero se sospecha que el prolongado receso -a partir de mañana- podría poner fin a algunas gestiones en el gabinete. Sin embargo, como alguna vez reflexionó el gobernador Julio Miranda cuando estalló el desconcierto en el país: "hacer cambios, para qué, si no se sabe para dónde vamos".
Precisamente, ayer el mandatario y sus ministros observaron con preocupación el panorama nacional y su repercusión en Tucumán. "La mano viene difícil", reconoció un asistente.
La inquietud no sólo se refería al plano económico-financiero, sino también al político-social. Ambos, mezclados, hacen un cóctel explosivo: dinero que no alcanza; planes sociales insuficientes; recursos que no llegan; poca recaudación; escasos planes laborales; precios que suben; piqueteros que reclaman bolsones; desocupación en aumento, etc. Muchos frentes de lucha para atender.
Pero en este tiempo del no podemos, no tenemos, el PE camina en una dirección: el de la reforma constitucional. De esa senda nadie lo aparta, ni siquiera la posibilidad de que la investigación judicial por supuestas coimas a los legisladores alcance en algún momento al gabinete.
Para los funcionarios es una causa destinada al archivo, como la del Senado de la Nación. Sólo les preocupa la incidencia electoral.
Todas estas cuestiones serían contempladas por Miranda en su discurso de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, el lunes próximo.
El Gobierno vive el tiempo del "no sabemos". Hace ocho semanas, en el Poder Ejecutivo se repetía hasta el cansancio: "hasta febrero tenemos, después no sabemos". Bien, ya se va marzo. Hoy las autoridades van detrás de la crisis y viven en la incertidumbre. No saben qué les deparará el mañana y nada pueden prevenir.
La Provincia depende de los recursos nacionales para atender la demanda salarial y social, y aunque deben llegar a Tucumán $35 millones en Bocade (de la emisión de los $55 millones), las autoridades ni se animan a sugerir un posible cronograma de pagos.
La inseguridad domina el escenario. "Nada nos indica que mañana estaremos en nuestros despachos", atinó a deslizar ayer un integrante del Poder Ejecutivo. Parecía broma, pero se sospecha que el prolongado receso -a partir de mañana- podría poner fin a algunas gestiones en el gabinete. Sin embargo, como alguna vez reflexionó el gobernador Julio Miranda cuando estalló el desconcierto en el país: "hacer cambios, para qué, si no se sabe para dónde vamos".
Precisamente, ayer el mandatario y sus ministros observaron con preocupación el panorama nacional y su repercusión en Tucumán. "La mano viene difícil", reconoció un asistente.
La inquietud no sólo se refería al plano económico-financiero, sino también al político-social. Ambos, mezclados, hacen un cóctel explosivo: dinero que no alcanza; planes sociales insuficientes; recursos que no llegan; poca recaudación; escasos planes laborales; precios que suben; piqueteros que reclaman bolsones; desocupación en aumento, etc. Muchos frentes de lucha para atender.
Pero en este tiempo del no podemos, no tenemos, el PE camina en una dirección: el de la reforma constitucional. De esa senda nadie lo aparta, ni siquiera la posibilidad de que la investigación judicial por supuestas coimas a los legisladores alcance en algún momento al gabinete.
Para los funcionarios es una causa destinada al archivo, como la del Senado de la Nación. Sólo les preocupa la incidencia electoral.
Todas estas cuestiones serían contempladas por Miranda en su discurso de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, el lunes próximo.





