La urbanización de la zona de La Costanera

LA  GACETA
Por LA GACETA 26 Enero 2017
Se la asocia con la droga, la delincuencia, la marginalidad. Es una de las zonas más castigadas y estigmatizadas de la ciudad; penden sobre ella desde hace mucho tiempo promesas de mejoras en la calidad de vida. La Municipalidad de San Miguel de Tucumán comenzó la semana pasada a hacer realidad una parte del deseo de los vecinos con la iniciación de los trabajo de urbanización, sorprendiéndolos gratamente.

Se ha previsto, entre otras cosas, la pavimentación de una avenida entre el puente Ingeniero Barros hasta la calle Guatemala, de aproximadamente un kilómetro, la instalación de alumbrado público, complejos semaforizados; se efectuarán trabajos de parquización y se colocarán juegos para chicos y mobiliario urbano, según se explicó. Se proyecta también construir un acceso que conectará la avenida Gobernador del Campo con la nueva avenida Costanera, en su extremo norte. Hacia el sur, se abrirá una vía para comunicar la avenida Benjamín Aráoz con la avenida que se halla entre el puente Lucas Córdoba y la calle Guatemala.

De acuerdo con el subsecretario municipal de Obras Públicas, la obra tendrá 12 meses de duración si no se presentan interrupciones y problemas climáticos. Dijo que el objetivo principal es la integración de los barrios ubicados a la orilla del Salí con el resto del ejido urbano de la capital, siguiendo la opinión de algunos urbanistas de que la nuestra es una ciudad que ha crecido dándole la espalda a su río. “La ciudad en toda su historia le ha estado dando la espalda al río. Hoy se está transformando una costanera que ha sido epicentro de arrojo de residuos y de suciedades industriales, la queremos convertir en un elemento de desarrollo urbano”, manifestó.

“Cuando llovía acá no se podía transitar, no se podía andar”, “Están pavimentando, haciendo las veredas. Ahora está bien, está tranquilo”, “Hoy estamos con una mejor calidad de vida”, “A nosotros como capilla nos favorece porque a veces los vehículos con las donaciones no pueden llegar”, “Facilita mucho más el ingreso de la fuerza policial. Será menos complicado que antes cuando no podían entrar por el barro o los pozos en la calle”, “Con la calle de tierra los vecinos dejaban animales afuera, que ensuciaban en la calle. Ahora esperamos que eso cambie”, fueron algunas de las expresiones de los vecinos consultados, que también dijeron que el principal problema que tienen es la falta de presión del agua.

“Debaten un plan para integrar el Salí a la ciudad” se titulaba la crónica publicada en nuestro diario en febrero de 2011. La nota explicaba que el proyecto consistía en recuperar 14 km de costa del río Salí, en el tramo comprendido entre los canales Norte y Sur. El objetivo era que el río se integrara a la vida de la ciudad, la costa convirtiera en un ámbito de esparcimiento, de convergencia social y de integración con otros municipios. Transcurrieron desde entonces seis años.

Sería muy importante que esta urbanización iniciada en La Costanera no quedara paralizada, como ha sucedido, por ejemplo, con el Centro Preventivo Local de Adicciones. Sin duda, que contribuirá a mejorar la calidad de vida de estos comprovincianos excluidos por la misma sociedad y habitualmente olvidado por los gobernantes. En buena hora que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán haya comenzado a hacer realidad un pedacito de la esperanza de estos sufridos vecinos.

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