22 Enero 2017 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El ministro de Producción, Francisco Cabrera, anticipó que el acuerdo laboral que se alcanzó entre el gobierno, las empresas y los sindicatos para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta buscará ser replicado para el sector metalmecánico.
“Queremos hacer un acuerdo global donde ya estén claramente tranquilos inversores, trabajadores y consumidores sobre hacia dónde va la industria”, que involucrará la producción automotriz y de maquinaria agrícola, afirmó Cabrera.
Desde Davos, donde asiste al Foro Económico Mundial, el ministro anticipó que a las empresas del sector metalmecánico se les pedirá “que inviertan y que bajen sus precios y para eso tienen que ajustar sus costos”; el gobierno “tiene que poner las condiciones para las inversiones” y del sector de trabajadores “hay que discutir y ver”, aunque dijo que “no hay grandes problemas” con el gremio del sector, Smata.
El funcionario señaló que ese tipo de acuerdo no sólo se instrumentó en Vaca Muerta, sino que “algo hicimos también con el sector electrónico” en Tierra del Fuego.
Para Cabrera, este tipo de acuerdo permitirán “que los productos argentinos sean más competitivos y que ganen el mundo” para generar “empleos de calidad y formales”.
Sindicatos en alerta
Entre finales de este mes y la primera semana de febrero se reunirá la Mesa de Diálogo de la Producción y el Trabajo (Gobierno, CGT y empresas). “Ahí escucharemos si son tan ciertas las bondades que nos proponen”, ironizó un sindicalista ante Télam.
En medio de la polémica, el sindicalista Juan Carlos Schmid, fijó postura: “Los problemas de la economía no están en los convenios colectivos”, señaló.
Una recorrida por los gremios permitió comprobar dos coincidencias generales: creen estar frente a una posible “connivencia del ajuste” entre el Gobierno y las empresas, y la seguridad de que éstas, además de despedir si pueden, no quieren pagar mejores salarios a trabajadores que desde hace tiempo se adaptaron a la nueva tecnología.
Desde la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), dijeron que los convenios siempre se discutieron con el sector empresario y con la presencia de los delegados de cada obra.
Una alta fuente de ese gremio agregó: “me llamaría la atención que el Gobierno tuviera un cierto nivel de intromisión o quisiera suplantar al sector empresario en las negociaciones”. Aseguran desde allí que no hubo todavía contactos con las autoridades.
Un caso dramático es el que vive la industria textil. El secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil, José Listo, reclamó que primero el Gobierno tendría que cambiar la mentalidad de los empresarios, y dijo que ellos ya vienen flexibilizando desde el gobierno de Carlos Menem: “Hoy con 46.000 trabajadores, hacemos la misma producción que cuando éramos 100.000 (en la década del ‘90) y no quieren pagar mayor esfuerzo. Vivimos flexibilizados”, sentenció.
“Queremos hacer un acuerdo global donde ya estén claramente tranquilos inversores, trabajadores y consumidores sobre hacia dónde va la industria”, que involucrará la producción automotriz y de maquinaria agrícola, afirmó Cabrera.
Desde Davos, donde asiste al Foro Económico Mundial, el ministro anticipó que a las empresas del sector metalmecánico se les pedirá “que inviertan y que bajen sus precios y para eso tienen que ajustar sus costos”; el gobierno “tiene que poner las condiciones para las inversiones” y del sector de trabajadores “hay que discutir y ver”, aunque dijo que “no hay grandes problemas” con el gremio del sector, Smata.
El funcionario señaló que ese tipo de acuerdo no sólo se instrumentó en Vaca Muerta, sino que “algo hicimos también con el sector electrónico” en Tierra del Fuego.
Para Cabrera, este tipo de acuerdo permitirán “que los productos argentinos sean más competitivos y que ganen el mundo” para generar “empleos de calidad y formales”.
Sindicatos en alerta
Entre finales de este mes y la primera semana de febrero se reunirá la Mesa de Diálogo de la Producción y el Trabajo (Gobierno, CGT y empresas). “Ahí escucharemos si son tan ciertas las bondades que nos proponen”, ironizó un sindicalista ante Télam.
En medio de la polémica, el sindicalista Juan Carlos Schmid, fijó postura: “Los problemas de la economía no están en los convenios colectivos”, señaló.
Una recorrida por los gremios permitió comprobar dos coincidencias generales: creen estar frente a una posible “connivencia del ajuste” entre el Gobierno y las empresas, y la seguridad de que éstas, además de despedir si pueden, no quieren pagar mejores salarios a trabajadores que desde hace tiempo se adaptaron a la nueva tecnología.
Desde la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), dijeron que los convenios siempre se discutieron con el sector empresario y con la presencia de los delegados de cada obra.
Una alta fuente de ese gremio agregó: “me llamaría la atención que el Gobierno tuviera un cierto nivel de intromisión o quisiera suplantar al sector empresario en las negociaciones”. Aseguran desde allí que no hubo todavía contactos con las autoridades.
Un caso dramático es el que vive la industria textil. El secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil, José Listo, reclamó que primero el Gobierno tendría que cambiar la mentalidad de los empresarios, y dijo que ellos ya vienen flexibilizando desde el gobierno de Carlos Menem: “Hoy con 46.000 trabajadores, hacemos la misma producción que cuando éramos 100.000 (en la década del ‘90) y no quieren pagar mayor esfuerzo. Vivimos flexibilizados”, sentenció.







