Entre mañana y el miércoles (y posteriormente el miércoles 11 de enero), el Rally Dakar hará contacto por sexta vez con territorio tucumano. Lo que en otras ocasiones ya resultó una excelente oportunidad para mostrar lo mejor de nosotros ante esta verdadera vidriera al mundo, nos abre una vez más de manera paralela otras premisas.
Mucho se puede hacer ante desafíos de esta envergadura. Y eso nos cabe a todos. Entre otras cosas, hay que estar atentos a las reglas de la competencia y a las indicaciones de las autoridades de seguridad, de manera de no caer en excesos o en acciones inapropiadas. También se debe mantener el orden y la limpieza de los sitios donde se elija ver el paso de los competidores; entender que se trata de una competencia de un deporte extremo, que por extensión es peligroso; ser respetuoso y gentil con los visitantes.
Estos acontecimientos exceden largamente su carácter deportivo y se insertan con fuerza en contextos tan amplios como lo turístico, lo económico y lo social. De paso, abren una excelente oportunidad para que los factores oficiales y privados unan esfuerzos para proyectar en tiempo y forma las bondades de esta parte del país.
El Dakar, cada vez que visitó Tucumán, generó una movida de la que se habla por un buen tiempo. Esto, en términos positivos como también negativos. Bueno es recordar en este último sentido la tremenda repercusión que tuvieron los comentarios vertidos a través de la red social Twitter por uno de los integrantes de la familia Patronelli, en la edición de este año. “Que alguien se ocupe de limpiar Tucumán... En mi vida vi semejante mugre, basura por donde mires y asfalto destruido... qué lástima”, escribió en esa ocasión el hermano de quienes competían en Cuatriciclos, Marcos y Alejandro. Fue como una daga que penetró en el ambiente político. Hubo reacción, y luego acción. Pero por imperio del desinterés de la población y de la falta de controles adecuados, los focos insalubres “gozan de buena salud”.
¿Por qué recordar esto último? Porque hasta días pasados, la zona de la Circunvalación, que había sido objeto de las críticas, guardaba las mismas condiciones que se destacaron de manera negativa en su momento. Bueno es decir también que, como contrapartida, se vio en los últimos días un fuerte interés en devolverle al tramo de la ruta 307 entre Tafí del Valle y Amaicha del Valle un estado digno de tránsito. Se dijo que por cuestiones turísticas, pero también se citó al Dakar como un disparador de la obra.
Tanta exposición de la provincia en las jornadas Dakar debe ser tomada por todos con la altura que las circunstancias requieren. Es decir, por autoridades y espectadores; personal afectado y vecinos de las zonas de tránsito. La experiencia de las ediciones anteriores es válida, pero siempre se puede mejorar, en aspectos tales como servicios en general, estacionamientos, ingresos y egresos, venta ambulante, etcétera.
Frente a estos acontecimientos, es menester instar a las autoridades a sumarle al trabajo específico de organización del paso y albergue de los participantes, una labor más amplia. Atender el estado de las rutas y la señalización y acentuar la acción de limpieza pública deberían ser cuestiones ineludibles. No se debe olvidar que tener estas oportunidades de promoción provinciales no aparecen todos los días. Tucumán tiene qué mostrar y sabe cómo hacerlo.
Mucho se puede hacer ante desafíos de esta envergadura. Y eso nos cabe a todos. Entre otras cosas, hay que estar atentos a las reglas de la competencia y a las indicaciones de las autoridades de seguridad, de manera de no caer en excesos o en acciones inapropiadas. También se debe mantener el orden y la limpieza de los sitios donde se elija ver el paso de los competidores; entender que se trata de una competencia de un deporte extremo, que por extensión es peligroso; ser respetuoso y gentil con los visitantes.
Estos acontecimientos exceden largamente su carácter deportivo y se insertan con fuerza en contextos tan amplios como lo turístico, lo económico y lo social. De paso, abren una excelente oportunidad para que los factores oficiales y privados unan esfuerzos para proyectar en tiempo y forma las bondades de esta parte del país.
El Dakar, cada vez que visitó Tucumán, generó una movida de la que se habla por un buen tiempo. Esto, en términos positivos como también negativos. Bueno es recordar en este último sentido la tremenda repercusión que tuvieron los comentarios vertidos a través de la red social Twitter por uno de los integrantes de la familia Patronelli, en la edición de este año. “Que alguien se ocupe de limpiar Tucumán... En mi vida vi semejante mugre, basura por donde mires y asfalto destruido... qué lástima”, escribió en esa ocasión el hermano de quienes competían en Cuatriciclos, Marcos y Alejandro. Fue como una daga que penetró en el ambiente político. Hubo reacción, y luego acción. Pero por imperio del desinterés de la población y de la falta de controles adecuados, los focos insalubres “gozan de buena salud”.
¿Por qué recordar esto último? Porque hasta días pasados, la zona de la Circunvalación, que había sido objeto de las críticas, guardaba las mismas condiciones que se destacaron de manera negativa en su momento. Bueno es decir también que, como contrapartida, se vio en los últimos días un fuerte interés en devolverle al tramo de la ruta 307 entre Tafí del Valle y Amaicha del Valle un estado digno de tránsito. Se dijo que por cuestiones turísticas, pero también se citó al Dakar como un disparador de la obra.
Tanta exposición de la provincia en las jornadas Dakar debe ser tomada por todos con la altura que las circunstancias requieren. Es decir, por autoridades y espectadores; personal afectado y vecinos de las zonas de tránsito. La experiencia de las ediciones anteriores es válida, pero siempre se puede mejorar, en aspectos tales como servicios en general, estacionamientos, ingresos y egresos, venta ambulante, etcétera.
Frente a estos acontecimientos, es menester instar a las autoridades a sumarle al trabajo específico de organización del paso y albergue de los participantes, una labor más amplia. Atender el estado de las rutas y la señalización y acentuar la acción de limpieza pública deberían ser cuestiones ineludibles. No se debe olvidar que tener estas oportunidades de promoción provinciales no aparecen todos los días. Tucumán tiene qué mostrar y sabe cómo hacerlo.








