Irresponsabilidad, transgresión, imprudencia, falta de educación, de control, son algunas de las causas que llevan a menudo a desgracias viales y a la muerte. Las cifras son alarmantes y desnudan la gravedad de la realidad vial tucumana. Entre la Nochebuena y la Navidad, la guardia el Hospital Padilla atendió a 70 accidentados. El momento pico se produjo entre las 7 y las 11 del domingo, cuando se recibió a 21 lesionados. La estadística de nuestro principal nosocomio indica que en octubre y noviembre se registraron 500 casos, 200 más que el promedio de los meses anteriores y el domingo 18 de diciembre hubo 54 heridos.
En un amplio espacio que dedicamos a este asunto en nuestra edición de ayer, la directora del Padilla dijo que el 70% del fondo del funcionamiento del nosocomio se gasta en atender a víctimas de accidentes. Señaló que un accidentado grave permanece 30 días en terapia intensiva, donde las camas son codiciadas porque hay muchos pacientes que tienen enfermedades que no fueron provocadas por imprudencia, como un tumor en el cerebro, y que a veces no pueden ser operados porque no hay lugar allí. “Podríamos invertir muchísimo más en salud y brindar un mejor servicio en otras áreas si se tuviera más conciencia y se utilizara más el casco”, afirmó.
Según el Ministerio de Salud, el sector público atendió a 19.000 personas heridas en episodios viales, cifra que no incluye a los individuos que no llegaron a ser atendidos en hospitales. De ese número, el 38% sufrió más de una lesión (politraumatismos) y el 11% debió ser internado. De cada 10 internados, cuatro fueron operados, y dos de ellos ingresaron en grave estado al quirófano. Se calcula que por año, unos 1.000 de los ingresados al Padilla quedan con secuelas y un centenar no puede volver a caminar o hablar, ven disminuida su capacidad cerebral o quedan en estado vegetativo. Los registros indican que al año se producen 60 muertos, es decir un promedio de cinco por mes. Los motociclistas se hallan a la cabeza de los lesionados: ocho de cada 10 circulan en dos ruedas y de cada 10 motociclistas, ocho no llevan casco. Una funcionaria del Ministerio de Salud dijo atribuyó el incremento de los accidentados al crecimiento del parque automotor, a que la gente sale a manejar sin la responsabilidad y los conocimientos necesarios; y que es común ver familias enteras en dos ruedas.
La nueva legislación endurece las sanciones para quienes provoquen muertes o lesiones graves en episodios viales. Si bien es importante que el castigo a los transgresores sea severo, pero si ocho de cada 10 motociclistas accidentados no lleva casco significa que el control es deficiente y que el analfabetismo vial es alarmante, porque además muchos conducen vehículos sin los conocimientos necesarios. Es decir que las falencias en la metodología para obtener el carnet de manejo son serias, a juzgar por los resultados. El director provincial de Tránsito dijo en octubre que ocho de los 17 municipios estaban adheridos a la Licencia Nacional de Conducir, que unifica criterios para el otorgamiento de ese documento. Si existe un verdadero interés por cuidar la salud y la vida de los ciudadanos, los municipios deberían consensuar un método único de expedir el carnet a través de un curso exigente que incluya evaluaciones eliminatorias. La postal diaria de una familia de cuatro o cinco personas circulando en moto está expresando que las fallas de nuestros representantes en esta materia son gruesas.
En un amplio espacio que dedicamos a este asunto en nuestra edición de ayer, la directora del Padilla dijo que el 70% del fondo del funcionamiento del nosocomio se gasta en atender a víctimas de accidentes. Señaló que un accidentado grave permanece 30 días en terapia intensiva, donde las camas son codiciadas porque hay muchos pacientes que tienen enfermedades que no fueron provocadas por imprudencia, como un tumor en el cerebro, y que a veces no pueden ser operados porque no hay lugar allí. “Podríamos invertir muchísimo más en salud y brindar un mejor servicio en otras áreas si se tuviera más conciencia y se utilizara más el casco”, afirmó.
Según el Ministerio de Salud, el sector público atendió a 19.000 personas heridas en episodios viales, cifra que no incluye a los individuos que no llegaron a ser atendidos en hospitales. De ese número, el 38% sufrió más de una lesión (politraumatismos) y el 11% debió ser internado. De cada 10 internados, cuatro fueron operados, y dos de ellos ingresaron en grave estado al quirófano. Se calcula que por año, unos 1.000 de los ingresados al Padilla quedan con secuelas y un centenar no puede volver a caminar o hablar, ven disminuida su capacidad cerebral o quedan en estado vegetativo. Los registros indican que al año se producen 60 muertos, es decir un promedio de cinco por mes. Los motociclistas se hallan a la cabeza de los lesionados: ocho de cada 10 circulan en dos ruedas y de cada 10 motociclistas, ocho no llevan casco. Una funcionaria del Ministerio de Salud dijo atribuyó el incremento de los accidentados al crecimiento del parque automotor, a que la gente sale a manejar sin la responsabilidad y los conocimientos necesarios; y que es común ver familias enteras en dos ruedas.
La nueva legislación endurece las sanciones para quienes provoquen muertes o lesiones graves en episodios viales. Si bien es importante que el castigo a los transgresores sea severo, pero si ocho de cada 10 motociclistas accidentados no lleva casco significa que el control es deficiente y que el analfabetismo vial es alarmante, porque además muchos conducen vehículos sin los conocimientos necesarios. Es decir que las falencias en la metodología para obtener el carnet de manejo son serias, a juzgar por los resultados. El director provincial de Tránsito dijo en octubre que ocho de los 17 municipios estaban adheridos a la Licencia Nacional de Conducir, que unifica criterios para el otorgamiento de ese documento. Si existe un verdadero interés por cuidar la salud y la vida de los ciudadanos, los municipios deberían consensuar un método único de expedir el carnet a través de un curso exigente que incluya evaluaciones eliminatorias. La postal diaria de una familia de cuatro o cinco personas circulando en moto está expresando que las fallas de nuestros representantes en esta materia son gruesas.
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