30 Octubre 2016 Seguir en 
La elaboración de comidas con más hidratos de carbono y de guisos con fideos y arroz; la elección de cortes de carne más económicos, como la carne molida; de bebidas de segundas marcas y el cambio de las galletitas por pan con dulces son las principales modificaciones en los hábitos de consumo de la amplia mayoría de los asalariados argentinos que vive con $ 8.000 por mes.
Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC), subrayó que este monto de ingreso, que percibe el 70% de los trabajadores, ubica a este segmento de la población, por debajo de las posibilidades de acceder a la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos y servicios, y que en septiembre costó $ 12.600 para una familia de cuatro integrantes, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Además, recalcó que con $ 8.000 un grupo familiar apenas cubre el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) valuada en $ 5.300. “Es imposible vivir con ese ingreso”, cuestionó la experta.
“Lo que pasó en estos meses es que, por el avance de la inflación, por la pérdida del poder adquisitivo y por los salarios tan bajos, el consumo de alimentos se restringió con mucha fuerza, y dejó en el primer lugar a los lácteos, que deben consumir los chicos y los adultos mayores. En el resto de las categorías de alimentos la caída grande”, analizó Andrada, durante una charla con LA GACETA.
La especialista también subrayó que los gastos relacionados con esparcimiento se contrajeron de manera drástica, porque las familias priorizaron los ingresos para comer y para ir a trabajar. “Ni hablar de salir a comer afuera”, insistió. “Es cierto que la inflación comenzó a bajar, pero el Gobierno lo hizo de la manera más cruel, deprimiendo el consumo”, agregó.
Por último Andrada afirmó que el objetivo del Gobierno, de bajar la inflación al 17% el año que viene, también llevará a bajar los salarios en la misma proporción. Si esto pasa, estaremos en el mismo problema. Para evitarlo es clave poner en marcha la economía, mediante obra pública y mediante inversiones reales, no aquellas que generan ganancias financieras”, concluyó.
Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC), subrayó que este monto de ingreso, que percibe el 70% de los trabajadores, ubica a este segmento de la población, por debajo de las posibilidades de acceder a la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos y servicios, y que en septiembre costó $ 12.600 para una familia de cuatro integrantes, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Además, recalcó que con $ 8.000 un grupo familiar apenas cubre el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) valuada en $ 5.300. “Es imposible vivir con ese ingreso”, cuestionó la experta.
“Lo que pasó en estos meses es que, por el avance de la inflación, por la pérdida del poder adquisitivo y por los salarios tan bajos, el consumo de alimentos se restringió con mucha fuerza, y dejó en el primer lugar a los lácteos, que deben consumir los chicos y los adultos mayores. En el resto de las categorías de alimentos la caída grande”, analizó Andrada, durante una charla con LA GACETA.
La especialista también subrayó que los gastos relacionados con esparcimiento se contrajeron de manera drástica, porque las familias priorizaron los ingresos para comer y para ir a trabajar. “Ni hablar de salir a comer afuera”, insistió. “Es cierto que la inflación comenzó a bajar, pero el Gobierno lo hizo de la manera más cruel, deprimiendo el consumo”, agregó.
Por último Andrada afirmó que el objetivo del Gobierno, de bajar la inflación al 17% el año que viene, también llevará a bajar los salarios en la misma proporción. Si esto pasa, estaremos en el mismo problema. Para evitarlo es clave poner en marcha la economía, mediante obra pública y mediante inversiones reales, no aquellas que generan ganancias financieras”, concluyó.







