La protección del Estado a periodistas de investigación

Se ha dicho de la prensa independiente, no sin razón, que es uno de los pilares donde se asienta la democracia.

LA  GACETA
Por LA GACETA 02 Octubre 2016
Es un oficio que siempre tuvo sus riesgos considerables, pero en la actualidad, estos se han incrementado. El avance de la violencia en sus distintas manifestaciones (guerras, atentados fundamentalistas, el narcotráfico) han potenciado los escollos. El periodista es un vehículo de la búsqueda de la verdad, que asume su tarea con vocación de servicio, con el objetivo de desentrañar lo oculto en todos los poderes. Se ha dicho de la prensa independiente, no sin razón, que es uno de los pilares donde se asienta la democracia. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”, sostenía Albert Camus.

En el marco de la asamblea de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentina, que tuvo lugar en nuestra ciudad, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó el viernes el Protocolo de Actuación para la Protección de la Actividad Periodística, diseñado con el aporte de Adepa y del Foro de Periodismo Argentino. La funcionaria habló de la necesidad de que se garantice la seguridad de los periodistas con una radiografía del narcotráfico y de su cobertura de riesgo.

Señaló que el reglamento abarca a todos los periodistas que directa o indirectamente investigan hechos criminales. “Planteamos delitos federales para que después las provincias se adhieran. No sólo pasa por el delito complejo, sino por el común también”, dijo y destacó la labor del periodismo en el esclarecimiento de casos.

El protocolo prescribe medidas y procedimientos que deben seguir las autoridades y las fuerzas de seguridad nacionales para garantizar el libre desarrollo de la actividad periodística en el país. Se garantizará la confidencialidad del material, si se tratara de casos vinculados con el Estado o sus funcionarios. Se incluye a quienes cubran casos de narcotráfico, terrorismo, trata, corrupción, asociaciones ilícitas, secuestros, lavado de dinero, cohecho, violencia institucional, violencia en el fútbol, violencia de género, daños en el medioambiente y discriminación.

Entre las medidas de protección posibles se mencionan la instalación de sistemas de seguridad, de botones antipánico, reubicación domiciliaria y custodia. A través de Adepa y Fopea se podrá solicitar seguridad; serán estas entidades las que determinarán el nivel de riesgo.

El documento genera una doble mirada. Porque es bueno que el Estado se ocupe de proteger a los periodistas, especialmente cuando encaran investigaciones que pueden ayudar a la sociedad, y despertar amenazas, agresiones o atentados de personas o sectores que se sientan afectados.

Por otro lado, sería bueno que una norma de estas características no tuviese que ser aplicada nunca porque ello significaría que en nuestro país la democracia estaría en peligro, la libertad de prensa se vería entonces seriamente amenazada. Por otro lado, el ciudadano común también se vería afectado porque se quedaría sin acceder a una información vital sobre la sociedad en la que vive.

El periodismo incomoda a los poderes porque es un fiscalizador de sus acciones, trata de indagar en sus vericuetos y de poner al descubierto, por ejemplo, las irregularidades o los casos de corrupción que pudiesen presentarse en un gobierno o en otro ámbito.

“La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”, afirmaba el político y escritor cubano José Martí (1853-1895), mientras su colega argentino Rodolfo Walsh (1927-1977) sostenía que “el periodismo es libre o es una farsa”. “La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”, afirmaba el político y escritor cubano José Martí (1853-1895), mientras su colega argentino Rodolfo Walsh (1927-1977) sostenía que “el periodismo es libre o es una farsa”.

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