Uno de los espacios de mayor sociabilidad y principal centro de abastecimiento de Tucumán, el Mercado de Concentración Frutihortícola de Tucumán (Mercofrut), vive un presente de febril actividad, con los sábados como jornada comercial plena, aunque también con un presente marcado por la necesidad de gestionar un desarrollo adecuado a las nuevas demandas sociales.
Ubicado en Los Vázquez (departamento capital) está administrado por la Corporación del Mercado Frutihortícola de Tucumán, y como se conoce, su función primordial es la de concentración y distribución de frutas, hortalizas y productos alimenticios agrícolas provenientes de nuestra provincia, del resto del país, e incluso del extranjero. A las operatorias mayoristas, que ocupan la mayor parte de las actividades de la semana, la institución futrihortícola viene destinando los sábados para promover la venta minorista, en un sistema de feria, de tal forma que se transformó en un enorme centro de compra-venta por donde se desplazan miles de personas. Pero, el Mercofrut que ha logrado reunir a unos 700 operadores, 500 productores y 300 comerciantes en un área de 10.000 metros cuadrados para conectar oferta y demanda, enfrenta en estos meses los efectos de un movimiento espasmódico de una actividad muy marcada por la caída del consumo y de una economía con alta inflación, además de problemas estructurales inherentes a su propio crecimiento y a los nuevos hábitos y costumbres que imponen los consumidores.
Desde hace 20 años -cuando se habilitaron las modificaciones catastrales, edilicias y las operatorias que se conocen hoy- muchas cosas han cambiado -y han repercutido- en ese bullicioso espacio comercializador del sureste de la capital y también en las perspectivas de quienes demandan los productos que allí se comercializan. “Necesitamos construir cocheras y tinglados para atender al comprador foráneo, evitar la combustión, reparar daños en los pisos que generan los vehículos, construir nuevas calles, mejorar los techos, conectarse a la red de agua potable (solo disponen de dos pozos que cloral para garantizar la sanidad) y comprar un generador de energía, se planteó Juan Carlos Medina, presidente de la Sociedad de Productores de Frutas, Hortalizas y Afines de Tucumán. Los cortes de electricidad, habituales en el verano, generan la suspensión del funcionamiento de las más de 40 cámaras de frío que dispone el mercado y en las que se guardan alrededor 50.000 kg de fruta y verdura que necesitan una temperatura distinta a la del ambiente, con graves consecuencias para los productores.
La comisión directiva del Mercofrut viene reclamando ayuda de los gobiernos para mejorar la capacidad de su infraestructura, renovar los protocolos de gestión y eficientizar la organización de los puestos de ventas. No han tenido las respuestas que aguardaban, pero se mantienen a la búsqueda de financiamiento para encarar esas obras que les permitirían dar un salto de calidad en la comercialización. Funcionarios del Ministerio de Agroindustria admitieron que el Mercofrut ha sido tomado como un modelo a seguir en las operatorias de acercamiento a productores y consumidores, en razón de que ese vínculo de proximidad permite beneficios directos en los precios, para unos y otros, tan valiosos en estas épocas de complejidad económica. Este cuadro de situación debería transformarse en una oportunidad para que el Gobierno de la provincia, la municipalidad, las princiaples centrales empresarias, junto a los administradores del mercado, coordinen acciones, propuestas y compromisos que lleven a agregar valor y una mayor eficiencia a la gestión de este lugar, cada vez más importante para los tucumanos.
Ubicado en Los Vázquez (departamento capital) está administrado por la Corporación del Mercado Frutihortícola de Tucumán, y como se conoce, su función primordial es la de concentración y distribución de frutas, hortalizas y productos alimenticios agrícolas provenientes de nuestra provincia, del resto del país, e incluso del extranjero. A las operatorias mayoristas, que ocupan la mayor parte de las actividades de la semana, la institución futrihortícola viene destinando los sábados para promover la venta minorista, en un sistema de feria, de tal forma que se transformó en un enorme centro de compra-venta por donde se desplazan miles de personas. Pero, el Mercofrut que ha logrado reunir a unos 700 operadores, 500 productores y 300 comerciantes en un área de 10.000 metros cuadrados para conectar oferta y demanda, enfrenta en estos meses los efectos de un movimiento espasmódico de una actividad muy marcada por la caída del consumo y de una economía con alta inflación, además de problemas estructurales inherentes a su propio crecimiento y a los nuevos hábitos y costumbres que imponen los consumidores.
Desde hace 20 años -cuando se habilitaron las modificaciones catastrales, edilicias y las operatorias que se conocen hoy- muchas cosas han cambiado -y han repercutido- en ese bullicioso espacio comercializador del sureste de la capital y también en las perspectivas de quienes demandan los productos que allí se comercializan. “Necesitamos construir cocheras y tinglados para atender al comprador foráneo, evitar la combustión, reparar daños en los pisos que generan los vehículos, construir nuevas calles, mejorar los techos, conectarse a la red de agua potable (solo disponen de dos pozos que cloral para garantizar la sanidad) y comprar un generador de energía, se planteó Juan Carlos Medina, presidente de la Sociedad de Productores de Frutas, Hortalizas y Afines de Tucumán. Los cortes de electricidad, habituales en el verano, generan la suspensión del funcionamiento de las más de 40 cámaras de frío que dispone el mercado y en las que se guardan alrededor 50.000 kg de fruta y verdura que necesitan una temperatura distinta a la del ambiente, con graves consecuencias para los productores.
La comisión directiva del Mercofrut viene reclamando ayuda de los gobiernos para mejorar la capacidad de su infraestructura, renovar los protocolos de gestión y eficientizar la organización de los puestos de ventas. No han tenido las respuestas que aguardaban, pero se mantienen a la búsqueda de financiamiento para encarar esas obras que les permitirían dar un salto de calidad en la comercialización. Funcionarios del Ministerio de Agroindustria admitieron que el Mercofrut ha sido tomado como un modelo a seguir en las operatorias de acercamiento a productores y consumidores, en razón de que ese vínculo de proximidad permite beneficios directos en los precios, para unos y otros, tan valiosos en estas épocas de complejidad económica. Este cuadro de situación debería transformarse en una oportunidad para que el Gobierno de la provincia, la municipalidad, las princiaples centrales empresarias, junto a los administradores del mercado, coordinen acciones, propuestas y compromisos que lleven a agregar valor y una mayor eficiencia a la gestión de este lugar, cada vez más importante para los tucumanos.
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