Asustados y superados

Argentina se vio sorprendida por Venezuela, pero el local se durmió y permitió la remontada

EN PROBLEMAS. Arles Flores controla la pelota ante la marca de Lucas Biglia y la mirada de Lucas Pratto. Lejos, observa Mascherano, que jugó un flojo partido.  reuters
EN PROBLEMAS. Arles Flores controla la pelota ante la marca de Lucas Biglia y la mirada de Lucas Pratto. Lejos, observa Mascherano, que jugó un flojo partido. reuters
Por Redacción Deportes 07 Septiembre 2016
MÉRIDA.- Fue como si la extraña situación social y política que se vive en Venezuela hubiera potenciado a su seleccionado, que dejó en ridículo por momentos a Argentina. Pero no pudo liquidarlo y terminaron empatando 2 a 2.

Los locales tuvieron el partido servido en bandeja pero no pudieron llevárselo a la boca por distintos factores. Después de estar 2 a 0 arriba en el marcador se confiaron y dejaron crecer a su adversario, que apeló a sus individualidades para suplir las carencias colectivas y así logró igualar.

El equipo de Edgardo Bauza simplemente no estuvo a la altura, desde el minuto cero, especialmente los defensores. Por eso, Josef Martínez y Salomón Rondón, los delanteros de la “Vinotinto”, completaron un gran primer tiempo, superando a a jugadores como Pablo Zabaleta, Ramiro Funes Mori y Marcos Rojo, que estuvieron muy por debajo de su rendimiento habitual. Un poco más atrás, y si hablamos de niveles que sorprendieron por lo bajo, debemos nombrar a Javier Mascherano, que erró una cantidad de pases (cortos y largos) insólita para sus antecedentes. Allí también nació el descalabro albiceleste.

Arriba, Erik Lamela y Ever Banega no podían hacer ni la mitad del muy extrañado Lionel Messi. Lucas Pratto veía la pelota pasar, directamente.

En estas condiciones, Juan Pablo Añor convirtió el primero de los dos golazos que marcaría Venezuela. Los locales se iban al descanso con la ventaja y era merecido. El comienzo del segundo tiempo no era más que una continuación del primero con Argentina (sin cambios) dubitativa y el anfitrión decidido a seguir atacando.

Justamente Lamela perdería una pelota clave en el medio y de allí derivaría la jugada en el segundo gol. Tras el error, Rondón le ganó la posición a Zabaleta y asistió a Martínez que amagó, dejó en el piso a Romero, y definió con el arco vacío.

Parecía todo perdido para Argentina, al que no se le veía ningún síntoma de reacción que hiciera pensar en modificar el marcador. Un centro llovido y una serie de rebotes, sumado al esfuerzo de Pratto, que terminaría definiendo, hicieron pensar lo contrario. A partir de allí Argentina comenzó a presionar consiguiendo su cometido a ocho minutos del final: Nicolás Otamendi capitalizó un córner pateado por Ángel Di María, otro ausente en la noche. Un 2 a 2 injusto pero muy celebrado. (Especial)

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