
Por Julio Ricardo Estefan
¿Existe una literatura tucumana? La pregunta me sorprende y estoy tentando de contestar con un rotundo sí. Por supuesto, me contengo inmediatamente y pienso: en Tucumán hay un número cada vez mayor de escritores que producen su obra desde esta provincia, con temas que pueden o no estar relacionados con ella. Evidentemente ya no corren los aires de la Carpa y los folkloristas han retrocedido considerablemente. Ahora, justo en estos días, presenciamos el redescubrimiento de “la” novela tucumana: Pretérito Perfecto, de Hugo Foguet, y asistimos a encuentros donde los jóvenes leen textos que, si no supiéramos que habitan esta provincia, no podríamos decir si son o no son tucumanos. Como el viejo dilema de “literatura regional” versus “literatura argentina”, la pregunta ahora me parece capciosa.
Creo que existen escritores que, con sus creaciones literarias, conforman un corpus que podemos llamar “literatura tucumana”; pero creo también que esta literatura tucumana no difiere de cualquier otra literatura. Quienes nos consideramos escritores no nos ponemos rótulos, ni nos imponemos temas, ni escribimos de tal o cuál manera. La literatura no es un vino, no es un producto regional, no lleva un sello “de origen”.
¿Cómo se define, entonces? Si queremos hablar de literatura tucumana podríamos decir que es aquella que se produce en nuestra provincia, con las mismas connotaciones de la que puede surgir en cualquier otra parte del país o del mundo: cuando logra despertar interés, cuando hay una voz que conmueve, cuando se nota el hecho artístico buscado explícitamente, cuando lo que se escribe se convierte en verdadera literatura, no importa el lugar donde se produce. Hablamos, simplemente, de Literatura (así, con mayúscula).
¿Cuáles serían los criterios para que un autor o una obra la integren: su lugar de nacimiento, sus temas, su tono, los escenarios de los textos, etc.? Parafraseando a Ortega y Gasset, para incluir una obra como “Literatura Tucumana”, sólo deberían importar “las circunstancias”: se ha escrito aquí, en Tucumán. No importa si el autor ha nacido en esta provincia o no, no interesa el tema ni el tono, ni los escenarios en los que transcurre la obra. Interesa sí, que el autor se considere auténticamente tucumano, “nativo o por opción”, y esto será suficiente.
¿Quiénes serían sus principales exponentes? Me salva el adjetivo. Recurriré a mis lecturas y al capricho de mi memoria: Julio Ardiles Gray, Juan José Hernández, David Lagmanovich, Ariadna Chaves, Manuel Serrano Pérez, Tomás Eloy Martínez, Eduardo Perrone, Hugo Foguet, Juan González, Mario Romero, Arturo Álvarez Sosa, Rogelio Ramos Signes, Inés Aráoz, Ana María Cossio, Carmela Corbalán…








