28 Mayo 2002 Seguir en 
ROMA.- Con titulares como "Roma en estado de sitio" y "Roma, ciudad cerrada", la prensa italiana destaca la cumbre OTAN-Rusia que se celebra hoy en la base aérea de Pratica di Mare, cerca de Roma. El temor a atentados terroristas islámicos ha hecho que las autoridades establezcan extremas medidas de seguridad. La costa al sur de Roma ha sido declarada zona de exclusión, y ni siquiera pueden entrar bañistas. Todas las vías de comunicación entre Roma y Pratica di Mare han sido cerradas, y el tráfico aéreo sobre la Ciudad Eterna quedará paralizado durante horas. Incluso se han puesto en posición misiles de combate, con la misión de derribar todo avión que pueda ser secuestrado por terroristas suicidas, como ocurrió el 11 de setiembre en Estados Unidos.
El escenario
La histórica cumbre en la que debe quedar formalmente sellada la estrecha colaboración -acordada recientemente en Reykjavik- entre los 19 países de la OTAN y Rusia, durará apenas unas horas entre discursos y la ceremonia de firma de la "Declaración de Roma". Pratica di Mare, a 20 kilómetros al sur de Roma, es la segunda mayor base militar de la OTAN en Europa, después de la de Ramstein, en Alemania. Hubo que renunciar a tener a Roma como escenario para este encuentro. Y no sólo por el peligro de atentados terroristas, sino también por recelo a las protestas del movimiento antiglobalización. A cambio de ello, los 20 jefes de Estado y de Gobierno -y sobre todo el presidente estadounidense George W. Bush y su colega ruso Vladimir Putin- deberán conformarse con el ambiente estéril de un aeropuerto militar.
El anfitrión, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, quien se autocalifica como padre de las nuevas relaciones entre la OTAN y Rusia, no quiere dejar pasar la ocasión para lucirse en la escena política internacional. "Esta es una cumbre de importancia planetaria. El próximo paso será la integración de Rusia en la Unión Europea", dijo. (DPA)
El escenario
La histórica cumbre en la que debe quedar formalmente sellada la estrecha colaboración -acordada recientemente en Reykjavik- entre los 19 países de la OTAN y Rusia, durará apenas unas horas entre discursos y la ceremonia de firma de la "Declaración de Roma". Pratica di Mare, a 20 kilómetros al sur de Roma, es la segunda mayor base militar de la OTAN en Europa, después de la de Ramstein, en Alemania. Hubo que renunciar a tener a Roma como escenario para este encuentro. Y no sólo por el peligro de atentados terroristas, sino también por recelo a las protestas del movimiento antiglobalización. A cambio de ello, los 20 jefes de Estado y de Gobierno -y sobre todo el presidente estadounidense George W. Bush y su colega ruso Vladimir Putin- deberán conformarse con el ambiente estéril de un aeropuerto militar.
El anfitrión, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, quien se autocalifica como padre de las nuevas relaciones entre la OTAN y Rusia, no quiere dejar pasar la ocasión para lucirse en la escena política internacional. "Esta es una cumbre de importancia planetaria. El próximo paso será la integración de Rusia en la Unión Europea", dijo. (DPA)







