“Los pueblos se modelan a sí mismos a través de ficciones”

Gamerro sostiene que Facundo es una suerte de libro del Génesis para nosotros. “Siempre estamos participando de algún diálogo, muchas veces de una polémica”, afirma.

26 Junio 2016

PERFIL

Carlos Gamerro es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeñó como docente hasta 2002. Sus últimas novelas son Un yuppie en la columna del Che Guevara (2011) y Cardenio (2016). Sus ensayos más recientes son Facundo o Martín Fierro (2015) y Borges y los clásicos (2016). En 2007 fue Visiting Fellow de la Universidad de Cambridge; y en 2008 participó del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Sus libros se tradujeron al alemán, francés, inglés y turco. 

Por Verónica Boix  

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

- Borges parece ser el gran protagonista de Facundo o Martín Fierro.

- Por algo el título del libro está tomado de una frase de Borges que escribió varias veces en los 70. Martín Fierro es un libro que despliega buena parte, lo principal de la problemática de la sociedad, de la política de las grandes cuestiones del siglo XIX. Borges se le pone en contra porque descubrió que no está de un lado o de otro de la dicotomía: está de los dos lados. Escribe que si hubiéramos elegido el Facundo como libro canónico en lugar del Martin Fierro tendríamos un país mejor. Esa frase de Borges generó una disputa política para crear un modelo de país. Me interesó la premisa más filosófica. ¿Desde cuándo un libro tiene este poder? ¿Desde cuándo elegir un libro u otro determina en qué país vivimos? Me gustaba porque era una idea muy simple y muy operativa para leer. Esta idea de que pensemos la literatura como creadora. Tanto Borges como Wilde rondaban la filosofía de Berkeley, la idea de que la realidad es sólo lo que percibimos, pensamos o sentimos de ella. En ese sentido creo que desde el comienzo de la cultura todos los pueblos se modelan a sí mismos a través de cuentos, historias, ficciones.

- El pensamiento volcado en el Facundo ¿planta las bases para todas las discusiones posteriores?

- Sí, de hecho la estructura misma del pensamiento que aparece en esta frase de Borges es sarmientina, es la civilización o la barbarie. El pensamiento de Sarmiento es una especie de virus, uno incorpora el esquema y empieza a ver bárbaros y civilizados en todas partes. Es raro porque el pensamiento de Borges no es así, es mucho más matizado y complejo.

Se instala la dicotomía sarmientina como un esquema no solo de pensamiento sino de acción en el cual tenés que poder poner todos los objetos, las prácticas, los sujetos en uno de los dos ejes y después tenés que eliminar uno para que el otro triunfe. La dicotomía está al servicio de una guerra sin cuartel donde la única solución posible es que uno de los lados triunfe y el otro sea no solo derrotado, sino aniquilado. Sin embargo el Facundo es mucho más rico que el esquema civilización-barbarie. Sarmiento tiene clarísimo que Facundo encaja perfectamente en el eje barbarie; su problema es Rosas porque tiene los atributos de la barbarie y de la civilización. Hice un relevamiento para ver cuándo Sarmiento usaba la palabra “monstruo” y siempre se la aplica a Rosas, nunca a Facundo.

- La palabra “monstruo” vuelve aparecer en Cortázar pero aplicada al peronismo.

- Sí, y también en Borges. De nuevo ahí vemos que el Facundo es un poco el libro del Génesis para nosotros. No se si están pensando de manera consciente en Sarmiento cuando usan la palabra monstruo, pero está ahí. En un libro anterior, Ficciones barrocas, propongo que esos autores retoman un esquema que se crea sobre todo en el barroco español, con Cervantes, que la realidad siempre está escindida, generalmente en un plano real y uno imaginario, como en el Quijote. La idea de Borges de la realidad del país copiando a su literatura es de esta matriz. Es interesante que eso que ya estaba en la literatura de Borges y Bioy, se activa sobre todo en los años 40 a 50 con el peronismo. Aparece en la realidad que todos consideraban conocida, una realidad nueva, este país que salió de la nada, ese famoso emergente del 17 de octubre. Ahí surge la pregunta que se hacen sobre todo Borges y Cortázar: ¿Cuál es la realidad? ¿La que vivíamos hasta ahora o esta nueva que aparece con el peronismo? Borges se pone terminante; dice que el peronismo es una representación, un teatro, una ilusión. Siempre usa la palabra “irreal” para caracterizarlo. Mientras que Cortázar es el que se sigue preguntado ¿no será que ellos son la realidad y nosotros la ilusión?

- ¿Por qué sostenés que Los siete locos es el Martín Fierro del siglo XX?

- Me llamó la atención de Arlt que es el primer escritor argentino en que no hay ninguna referencia no solo a la gauchesca, a Sarmiento y a Rosas, sino al siglo XIX. Es por eso que señala con su obra que no podemos seguir discutiendo este país de la inmigración, de Yrigoyen y la democracia en términos de civilización y barbarie; el juego cambió. En ese sentido, una de las obras de ficción que despliega una nueva problemática que puede dar lugar a un nuevo pensamiento es su obra, en especial Los siete locos. Se puede pensar que es el Martín Fierro del siglo XX porque lo desplaza.

- En los ensayos aparece la idea de que la ficción explica mejor la realidad que los textos documentales.

- De alguna manera siempre estamos participando de algún diálogo, muchas veces de una polémica. Un efecto contraproducente de la dictadura militar como creadora de ficciones es que creó la ilusión de que la única manera de oponerse era con la verdad. Mi apuesta a la literatura de ficción es como contrapeso, no nos olvidemos que aparte la ficción tiene un poder de contaminación muy alto, y a veces muy inconsciente. Leo cosas sobre Malvinas y pienso que mis novelas están operando ahí. Escribo para averiguar algo, para adentrarme en un terreno desconocido. Tiene que ver con la pregunta “¿De qué estoy hecho?”, “¿Cuáles son las experiencias que, vividas o no, me hicieron lo que soy?”

- Eso recuerda tu frase: “La ficción no solo existe en la literatura, existe en cada uno de nosotros, en esas otras vidas posibles que se desarrollan paralelamente a la que nos tocó o elegimos.”

- Claro, por eso cuando a los hijos de los desaparecidos se les dice que ellos no vivieron lo que pasó porque todavía no habían nacido, yo creo que están hechos de eso. A mí por lo menos me ha pasado que escribo ficción con cuestiones donde no estoy muy seguro de qué pienso o qué siento. Tener una postura y escribir ficción para expresarla me parece una banalidad, una pérdida de tiempo. Muchas de las cosas que vuelco en el ensayo, las encontré escribiendo ficción. Me considero más un novelista que escribe ensayo. Este fue un libro que escribí como una novela donde los personajes son de otros -Martín Fierro, Facundo- y las historias son los libros.

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