AHORA VIVE EN MALTA. Por razones familiares, Acevedo se mudó de Suecia a la pequeña isla del Mediterráneo.
21 Abril 2016 Seguir en 
Lo más difundido de la literatura sueca es el género policial, con autores como Stieg Larsson (saga Millenium), Johan Theorin (La tormenta de nieve y otras novelas) y Henning Mankell (saga del inspector Kurt Wallander). Los tres son herederos del boom que generó una pareja literaria y sentimental, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, entre 1965 y 1975, con la serie de diez novelas sobre el inspector Martin Beck. En ellas se mostraba la corrupción del "paraíso sueco", que en realidad no era tal. Y en esa misma línea, los autores posteriores incluyeron en sus tramas -junto con el misterio de los crímenes a resolver- historias de corrupción del Estado, grandes estafas de las empresas suecas y del poder financiero.
Pero a la par de los bestsellers, existe una literatura sueca muy importante, como la del "Borges sueco", August Strindberg, según lo calificó Joaquín Acevedo, tucumano licenciado en Letras que vivió casi cuatro años en Suecia y ahora reside en la isla de Malta. "En la Argentina se conocen mucho las obras teatrales La señorita Julia y El padre. Pero Strindberg tiene escritas muchas otras obras en todos los géneros: novela, cuento, ensayo. Además era buen pintor y fotógrafo. Un genio medio loco, porque también era alquimista. Se gastó una fortuna intentando encontrar la piedra filosofal -contó Acevedo-. Y otro gran autor de esa época es Hjalmar Soderberg, que escribió Doctor Glas, una novela que plantea un dilema moral. Es un médico que se enamora de la mujer de uno de sus pacientes y trata de salvarla del maltrato al que la somete su brutal marido.”
- ¿Hay otros escritores que reflejan la sociedad sueca actual?
- En el terreno del humor se destaca Jonas Gardell: cómico de stand up, homosexual, doctor en teología por la Universidad de Upsala, y escritor de novelas, cuentos y misceláneas. Irónico y crítico de la idiosincrasia sueca. Por ejemplo, una de las características de los suecos es que no expresan sus sentimientos, no sociabilizan sus problemas. Otro escritor muy interesante es Jonas Hassen Kemiri, hijo de inmigrantes tunecinos y una de las voces representativas de la narrativa sueca, que frecuenta el tema de la discriminación racial. Uno piensa que los suecos son todos rubios, ojos claros, pero no. Tienen un multiculturalismo muy grande y aceptado. Hay actores, escritores, políticos, que no responden a ese estereotipo sajón.
- Los políticos tienen tan mala imagen como en Argentina?
- No. Cada tanto se destapa algún escándalo de corrupción y la gente se horroriza, porque es algo que la gente no espera. No están todos resignados, como acá. Si en Suecia un gobernante comete un acto de corrupción, tiene que renunciar. Hay mucho debate político en los medios. Pero no se discute qué modelo de país quieren. Hay uno solo: liberalismo. El partido en el poder se dice socialista, pero a la europea. En realidad es liberalismo. Algunos quieren privatizar más todavía, pero hay cosas que no se tocan, como el seguro de desempleo o los préstamos para estudio. Hay un salario mínimo que uno debe cobrar sí o sí. En caso de que uno no gane lo suficiente, o decida trabajar medio tiempo, el Estado paga lo que falta.
- ¿Se cuestionan los planes sociales?
- No se discuten, porque el paradigma es la igualdad. Esto significa que nadie debe carecer de ingresos o tenerlos inferiores a un mínimo. En la isla donde yo vivía sólo había turismo en temporada alta, en verano. En esa época todo el mundo trabaja. En invierno, no. Se considera que si no pudieron desarrollar a la isla para que haya trabajo todo el año, es responsabilidad del gobierno y debe hacerse cargo de que yo todo el año tenga dinero. Hay dos sistemas: uno es un seguro de desempleo. El otro es un aporte que uno hace cuando trabaja, y lo devuelven cuando uno está desempleado. Por otra parte, la educación está fuertemente subsidiada. Los chicos, desde el secundario algunos ya reciben dinero para estudiar. Y en la universidad, pedís el crédito directamente. Hay uno que se devuelve y otro que no. Y no importa si sos extranjero. Además, hay un préstamo que te dan para para estudiar sueco, por ejemplo si sos extranjero y recibís la ciudadanía porque te casaste con una sueca. Te pagan durante tres años para estudiar el idioma.
- ¿Los refugiados también son contenidos por el Estado?
- Sí. Históricamente el socialismo sueco fue de acoger a todos los pobres del mundo. Por ejemplo, cuando fue el golpe militar contra Allende, en Chile, miles de chilenos emigraron a Suecia. Está lleno de chilenos. Y en los últimos tiempos llegaron refugiados de todo el mundo. Está lleno de gente de Burundi, Somalia, Siria, Irán, Irán, kurdos, serbios, bosnios, y otros. Entran como refugiados, inmediatamente les dan los papeles y un dinero. Cuando son menores de edad les asignan una familia que los apadrina. Muchas familias de refugiados se dividen y cruzan Europa los padres por una ruta y los hijos por otra, porque si en un país los fichan y ese país no les da asilo, son deportados. Al dividirse, tienen mayor chance. Si los hijos son asilados en un país, los familiares directos pueden unirse a ellos después. En el ámbito político, la ultraderecha utiliza el problema de los refugiados para ganar adeptos. El eslogan con el que se hizo fuerte el partido neonazi es: “los inmigrantes nos quitan el trabajo”. Así generan en la gente el miedo a perder sus propios subsidios y alientan una guerra de pobres contra pobres.
En su blog unargentinoengotland , Acevedo volcó algunas impresiones sobre el país nórdico y su cultura.







