El enigma de la escritora fantasma Elena Ferrante
Es el seudónimo de la autora (o autor) de Dos amigas, uno de los mayores éxitos literarios de los últimos tiempos. Lideró los rankings en Europa, permaneció meses en la lista de más vendidos del New York Times y tiene entre sus fans a autores como Ken Follet y a estrellas de Hollywood. El primer tomo de la saga acaba de publicarse en nuestro país y la intriga sobre la verdadera identidad de Ferrante se extiende entre los lectores argentinos. La clave para descubrir la identidad de quien se esconde detrás del seudónimo parece encontrarse en su obra.
CULTO A LA NO EXPOSICIÓN. Poco se sabe de Elena Ferrante. Hay quienes creen que detrás de ella hay otro escritor. foto de archivo

Por Verónica Boix - Para LA GACETA - Buenos Aires
Hay algunos escritores como J.D. Salinger o Thomas Pynchon que hicieron de su no exposición, un culto. Sin embargo, Elena Ferrante va más allá. Se oculta a sí misma y logra que el mundo especule sobre quién está detrás del éxito de Dos amigas, la saga cuya primera parte, La amiga estupenda, acaba de publicar Lumen en la Argentina. ¿Marketing sofisticado o filosofía literaria?
Desde la edición de su primera novela en 1992 decidió escudar su identidad en las sombras. A pesar del ostracismo, su prestigio creció con la tetralogía Dos amigas, cautivó al público y llamó la atención de la crítica internacional. Se comparó el poder de su prosa con la autobiografía monumental titulada Mi lucha, del noruego Karl Ove Knausgård. Los dos muestran una forma de escribir seductora que apela a la autenticidad del relato, pero despliegan formas de presentarse opuestas: él exhibe su vida y su persona sin pudor; ella se escuda en el misterio.
Muy pocas cosas se conocen de Elena Ferrante. Se dice que es mujer, que nació en un barrio popular de Nápoles apenas acabada la guerra. Se supone que estudió literatura clásica en la universidad y se dedica a escribir, traducir y enseñar. En verdad, su anonimato perfecto empaña esas mínimas certezas. Dio escasas entrevistas y todas vía mail, a excepción de un encuentro personal con sus editores, Sandra Ozzola y Sandro Ferri, bajo secreto absoluto, publicado hace unos meses en The Paris Review. Ahí dice: “La cuestión más urgente para un escritor parecería ser qué experiencia es capaz de narrar. Pero eso no es correcto. La pregunta más apremiante es ¿Cuál es la palabra, cuál es el ritmo de la frase, qué tono se ajusta mejor a lo que yo se?…No es suficiente decir, como hacemos cada vez más, estos eventos ocurrieron realmente, es mi vida real… Si la escritura no es adecuada puede falsear la más honesta verdad biográfica…La verdad literaria es exclusivamente una cuestión de escritura y es directamente proporcional a la energía que una es capaz de imprimir a la frase. Y cuando funciona, no hay estereotipo o cliché de la literatura popular que se resista. Reanima, revive y somete todo a sus necesidades”.
Pistas
¿Es la mujer que dice ser? ¿Es, lisa y llanamente, una mujer? La duda es infernal y tiene a los medios culturales en vilo. Es curioso, sus novelas muestran la experiencia femenina sin las indulgencias edulcoradas tan habituales en el género, pero el rumor más fuerte dice que se trata en realidad de un hombre, el guionista y novelista Domenico Starnone.
Sobre la base de estudios lexicográficos surgió la similitud en la forma de narrar de los dos autores, además de provenir ambos de la zona de Nápoles. A pesar de todo, él lo niega rotundamente.
Si nos centramos en Dos amigas, el misterio crece en espejo a partir la historia que cuenta: la amistad de dos mujeres en un barrio pobre napolitano a lo largo de toda la vida ¿Se trata de la reconstrucción de la memoria afectiva de la autora al estilo proustiano o imaginación pura?
Es imposible leer La amiga estupenda y no relacionar la personalidad de las dos amigas con la figura espectral, desdoblada de Ferrante. La narradora es Elena o Lenú, dueña de una sensibilidad especial para poner su realidad en palabras y tratar de hacerse un lugar a partir de la superación personal. La otra es Lila, de una inteligencia deslumbrante pero incapaz de imponerse a los condicionamientos sociales. Ambas sufren los límites de un mundo patriarcal y ensayan salidas posibles. Así atraviesan los ritos habituales: desarrollo físico, sexo, amistad, familia y trazan dos caminos divergentes, en los que se cruzan la liberación de las costumbres y la imposibilidad de escapar a los emociones.
El ritmo de la narración avanza en movimiento pendular: entre el realismo ambientado en los últimos 50 años de la vida en Italia y un fluir de la conciencia que despliega la intimidad del pensamiento femenino. La escritura salta del pozo inconfesable de sueños y emociones, al crudo insulto callejero.
Ya sea imaginación o experiencia, el enjambre que forman lo alto y bajo de la condición humana consigue, como pocas veces en la literatura, un retrato verosímil y profundo de la amistad entre mujeres.
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PERFIL
El nombre Elena Ferrante asociado a un libro apareció en Italia, en 1992, cuando se editó la novela El amor molesto. Luego aparecerían dos novelas más, un libro de cuentos infantiles y un ensayo con el nombre de Ferrante en sus tapas. Pero el reconocimiento del gran público llegó en 2012, cuando se editó el primer tomo de su hoy famosa tetralogía. El primer volumen, La amiga estupenda, fue un boom en Italia, donde se vendieron más de dos millones de ejemplares. El fenómeno se extendió por Europa, Estados Unidos y más recientemente por América latina. En la Argentina acaba de publicarse ese primer tomo de la saga. En Europa y Estados Unidos ya se publicaron los otros tres: Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y, hace unos meses, La niña perdida. Ferrante recibió reseñas ditirámbicas en diarios como The Guardian, que la calificó como la italiana con más chances de ganar el Nobel, pero también críticas negativas en otros medios. James Franco, Gwyneth Paltrow y Zadie Smith son algunos de sus más entusiastas promotores. Un profesor de la Universidad La Sapienza concluyó, al analizar su prosa, que el autor detrás de Ferrante es Domenico Starnone pero este se ha negado a responder.








