15 Febrero 2004 Seguir en 
Cada vez se hace más difícil llegar a un acuerdo para la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas, un mercado potencial que uniría a 34 países entre Alaska y Tierra del Fuego. Los subsidios en materia de producción agropecuaria siguen siendo los principales obstáculos para la integración, como lo demostró la reciente reunión celebrada en Puebla, México, entre el 3 y el 7 del corriente. Los viceministros de Economía de los países interesados no lograron sacar nada en limpio, salvo la conveniencia de realizar un encuentro extraordinario en marzo próximo (aún no se fijó la fecha).
El encuentro en Pueblo fue el primero tras la decisión que se adoptó en Miami, en noviembre del año pasado, de conformar lo que se dio en llamar "ALCA light". En efecto, dada las dificultades para avanzar en la dirección originaria (la de un gran y único mercado), se permitió que cada país pueda asumir compromisos más profundos en las áreas que lo desee. Este fue el mecanismo diseñado para poder satisfacer las necesidades de las 34 naciones involucradas en el proceso.
Estados Unidos y el Mercosur (con la Argentina y Brasil a la cabeza) siguen siendo los principales actores y quienes, precisamente, no lograr hablar el mismo lenguaje. En México, el gobierno de George W. Bush se comprometió a eliminar los subsidios directos a sus exportaciones. Pero el Mercosur contestó que no era suficiente, porque también urge suprimir los indirectos -más importante desde el punto de vista comercial- y porque, además, hay que compensar las distorsiones causadas por los subsidios.
A prepararse
El experto en Derecho Internacional Público, Jorge José Torres, está de acuerdo con la postura adoptada por el Mercosur. "Con este formato de negociación abierta y de defensa a ultranza de nuestros intereses, el Mercosur avanzará con dificultades en la constitución del ALCA, pero cada acuerdo alcanzado será definitivo. Si por temor, impericia o corrupción, aceptamos lo innegociable, estos acuerdos servirán para consolidar, en América Latina en general y en el Mercosur en particular, el subdesarrollo económico y social, así como la irrelevancia internacional", vaticinó. El economista Juan Mario Jorrat cree que, tarde o temprano, habrá un acuerdo y se harán compatibles las posiciones relacionadas con los subsidios. "En Tucumán, la industria automotriz vinculada con el el comercio internacional se beneficiará, como todo lo que tiene que ver con la soja y el citrus. La caña de azúcar sufrirá los efectos del intercambio con Brasil", advirtió.
PUNTO DE VISTA
Un acuerdo impediría el endeudamiento irracional
Por: Juan Mario Jorrat
Prof. de Comercio Internacional-UNT
El ALCA generará cambios, positivos y negativo. Es de esperar que los primeros dominen y que aumente el comercio con la incorporación de bienes de capital y de alta tecnología, que la Argentina prácticamente no produce. Pero también está el problema de los subsidios; es un costo el hecho de que EE.UU. y Canadá los tengan, porque impiden el acceso a esos mercados con ventajas.
También es cierto que buena parte de nuestras industrias no son competitivas (la tecnología es poco avanzada y los costos laborales y fiscales son altos) en el contexto panamericano. Por ello, se perderán mercados y se achicarán las empresas del sector
Como el problema de los subsidios existe en aquellas industrias en las que la Argentina tiene ventaja (agroindustria), el país podría pedir una compensación o la eliminación de las trabas.
La economía argentina tendrá que adecuarse al ALCA, como ya lo hizo con el Mercosur. Se producirá una reasignación de los recursos que, aunque a la larga será beneficiosos, el proceso será costoso socialmente (se abrirán algunas fábricas, pero se cerrarán otras). De todas maneras, las ganancias derivadas de las alianzas son mayores que las pérdidas, como lo demuestra la Unión Europea.
La variante de un ALCA más acotado ("light", como se lo llama) es una salida mientras se gana tiempo para hacer los ajustes. Ello permitirá que el Mercosur haga acuerdos preferenciales con otros países o bloques.
En el futuro, cuando se logre una verdadera unión un endeudamiento como el que hoy tiene el país será imposible, porque habrá pactos de convergencia como los europeos hicieron en Mastricht.
El Mercosur negocia desde una posición digna
Por: Jorge José Torres
Director del Magister en Relaciones Internacionales-UNT
En la reunión de Puebla, en la que no se alcanzó acuerdo alguno, el eje del debate se mantuvo en torno a las marcadas disidencias existentes entre EE.UU. y los países del Mercosur, en particular la Argentina y Brasil.
EE.UU. quiere avanzar en la negociación de temas de gran interés para su economía (inversiones, servicios y compras públicas). El Mercosur insiste en que, sin avances sustanciales en la eliminación del profuso andamiaje proteccionista de la agricultura, será imposible alcanzar acuerdos en otros temas.
En materia agrícola, EE.UU. aceptó eliminar los subsidios directos a las exportaciones. El Mercosur quiere que la medida abarque a los indirectos (de mayor importancia comercial), además de que se otorguen compensaciones a los países de la región afectados por estas prácticas.
En un acuerdo de negociación hemisférica mucho más flexible (un ALCA "light"), el futuro tratado sólo debería contener un mínimo de disposiciones comunes para todos los países. Luego, se profundizaría el proceso de apertura comercial mediante acuerdos bilaterales o multilaterales restringidos. Un ALCA con dos o más velocidades reconocería las objetivas diferencias estructurales de las economías de la región. Es la única opción que tiene EE.UU. para mantener en el ALCA al Mercosur, que es considerado clave.
La razonable posición del Mercosur apunta a que el acuerdo de constitución del ALCA satisfaga los intereses regionales más significativos, en particular los vinculados al desarrollo económico y social que son vitales para cada uno de nuestros países y para el Mercosur en su conjunto.
El encuentro en Pueblo fue el primero tras la decisión que se adoptó en Miami, en noviembre del año pasado, de conformar lo que se dio en llamar "ALCA light". En efecto, dada las dificultades para avanzar en la dirección originaria (la de un gran y único mercado), se permitió que cada país pueda asumir compromisos más profundos en las áreas que lo desee. Este fue el mecanismo diseñado para poder satisfacer las necesidades de las 34 naciones involucradas en el proceso.
Estados Unidos y el Mercosur (con la Argentina y Brasil a la cabeza) siguen siendo los principales actores y quienes, precisamente, no lograr hablar el mismo lenguaje. En México, el gobierno de George W. Bush se comprometió a eliminar los subsidios directos a sus exportaciones. Pero el Mercosur contestó que no era suficiente, porque también urge suprimir los indirectos -más importante desde el punto de vista comercial- y porque, además, hay que compensar las distorsiones causadas por los subsidios.
A prepararse
El experto en Derecho Internacional Público, Jorge José Torres, está de acuerdo con la postura adoptada por el Mercosur. "Con este formato de negociación abierta y de defensa a ultranza de nuestros intereses, el Mercosur avanzará con dificultades en la constitución del ALCA, pero cada acuerdo alcanzado será definitivo. Si por temor, impericia o corrupción, aceptamos lo innegociable, estos acuerdos servirán para consolidar, en América Latina en general y en el Mercosur en particular, el subdesarrollo económico y social, así como la irrelevancia internacional", vaticinó. El economista Juan Mario Jorrat cree que, tarde o temprano, habrá un acuerdo y se harán compatibles las posiciones relacionadas con los subsidios. "En Tucumán, la industria automotriz vinculada con el el comercio internacional se beneficiará, como todo lo que tiene que ver con la soja y el citrus. La caña de azúcar sufrirá los efectos del intercambio con Brasil", advirtió.
PUNTO DE VISTA
Un acuerdo impediría el endeudamiento irracional
Por: Juan Mario Jorrat
Prof. de Comercio Internacional-UNT
El ALCA generará cambios, positivos y negativo. Es de esperar que los primeros dominen y que aumente el comercio con la incorporación de bienes de capital y de alta tecnología, que la Argentina prácticamente no produce. Pero también está el problema de los subsidios; es un costo el hecho de que EE.UU. y Canadá los tengan, porque impiden el acceso a esos mercados con ventajas.
También es cierto que buena parte de nuestras industrias no son competitivas (la tecnología es poco avanzada y los costos laborales y fiscales son altos) en el contexto panamericano. Por ello, se perderán mercados y se achicarán las empresas del sector
Como el problema de los subsidios existe en aquellas industrias en las que la Argentina tiene ventaja (agroindustria), el país podría pedir una compensación o la eliminación de las trabas.
La economía argentina tendrá que adecuarse al ALCA, como ya lo hizo con el Mercosur. Se producirá una reasignación de los recursos que, aunque a la larga será beneficiosos, el proceso será costoso socialmente (se abrirán algunas fábricas, pero se cerrarán otras). De todas maneras, las ganancias derivadas de las alianzas son mayores que las pérdidas, como lo demuestra la Unión Europea.
La variante de un ALCA más acotado ("light", como se lo llama) es una salida mientras se gana tiempo para hacer los ajustes. Ello permitirá que el Mercosur haga acuerdos preferenciales con otros países o bloques.
En el futuro, cuando se logre una verdadera unión un endeudamiento como el que hoy tiene el país será imposible, porque habrá pactos de convergencia como los europeos hicieron en Mastricht.
El Mercosur negocia desde una posición digna
Por: Jorge José Torres
Director del Magister en Relaciones Internacionales-UNT
En la reunión de Puebla, en la que no se alcanzó acuerdo alguno, el eje del debate se mantuvo en torno a las marcadas disidencias existentes entre EE.UU. y los países del Mercosur, en particular la Argentina y Brasil.
EE.UU. quiere avanzar en la negociación de temas de gran interés para su economía (inversiones, servicios y compras públicas). El Mercosur insiste en que, sin avances sustanciales en la eliminación del profuso andamiaje proteccionista de la agricultura, será imposible alcanzar acuerdos en otros temas.
En materia agrícola, EE.UU. aceptó eliminar los subsidios directos a las exportaciones. El Mercosur quiere que la medida abarque a los indirectos (de mayor importancia comercial), además de que se otorguen compensaciones a los países de la región afectados por estas prácticas.
En un acuerdo de negociación hemisférica mucho más flexible (un ALCA "light"), el futuro tratado sólo debería contener un mínimo de disposiciones comunes para todos los países. Luego, se profundizaría el proceso de apertura comercial mediante acuerdos bilaterales o multilaterales restringidos. Un ALCA con dos o más velocidades reconocería las objetivas diferencias estructurales de las economías de la región. Es la única opción que tiene EE.UU. para mantener en el ALCA al Mercosur, que es considerado clave.
La razonable posición del Mercosur apunta a que el acuerdo de constitución del ALCA satisfaga los intereses regionales más significativos, en particular los vinculados al desarrollo económico y social que son vitales para cada uno de nuestros países y para el Mercosur en su conjunto.
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